La doctora Mariam Elisa Morales Donaire, de 23 años, pasó en cuestión de horas de ser una persona que necesitaba atención en salud mental a convertirse en el centro de una exposición pública promovida por las propias instituciones de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

La joven, reportada como desaparecida desde el lunes 1 de junio de 2026 en León, compareció este miércoles 3 de junio en una conferencia organizada por la Policía orteguista en Managua. Allí, junto a su padre, Luis Mariano Morales Romero, se vio obligada a aclarar que no había sido víctima de secuestro ni de desaparición, sino que atravesaba una situación emocional y familiar que había afectado su salud mental.

Lo que pudo resolverse mediante un comunicado institucional terminó convertido en un acto público donde la Policía divulgó detalles íntimos de la vida personal de la médica y lo que llamó «supuesta desaparición». La institución no solo informó que había sido localizada en una habitación de un hotel en Granada, sino que además hizo públicos aspectos relacionados con su estado emocional y los conflictos familiares que enfrentaba.

El Comisionado General, Victoriano Ruiz, leyó una nota del Ministerio de Salud, en la que informa que la doctora «presenta desajustes emocionales por causas propias y familiares, ha resuelto suspender sus servicios como médica hasta su plena recuperación”.

Las imágenes difundidas por medios oficialistas mostraban a la joven sentada frente a cámaras, mientras las autoridades explicaban una situación que, por su naturaleza, pertenece al ámbito privado y médico.

«Por sentido común y por ley, las autoridades podrían haber informado del caso sin exponer a la persona implicada —con vendas aún en su brazo— y mucho menos humillarla más, separándola de sus funciones. ¿Dónde están sus derechos como ciudadana y paciente en un momento delicado?», cuestionó el colectivo de mujeres Las Venancias.

Doctora debió recibir atención de salud

La Policía orteguista lejos de garantizar confidencialidad, acompañamiento y protección, optó por exponerla ante la opinión pública.

“Una persona con problemas de salud mental que ha intentado dejar de vivir, debe recibir terapia multidisciplinaria de inmediato y no ser sometida a más estrés, mucho menos, de forma pública”, señalaron Las Venancias.

La organización también recordó que existen principios básicos de protección de derechos que deberían prevalecer en situaciones de esta naturaleza.

El Minsa justificó la decisión de suspender de sus labores a la doctora afirmando que la joven “presenta desajustes emocionales por causas propias y familiares” y que permanecerá apartada de sus funciones “hasta su plena recuperación”.

La medida plantea nuevas interrogantes sobre el enfoque institucional frente a la salud mental.

Un guión elaborado

Durante la conferencia de la Policía el padre de la joven Mariam Elisa Morales apareció leyendo un comunicado agradeciendo «el interés que ha suscitado su caso».

El documento leído por el padre de la joven no se limita a informar sobre la situación, sino que incorpora un mensaje asociado al discurso oficial del régimen: «Ratificamos que, luego de superar esta situación familiar y personal difícil, continuamos viviendo y trabajando en esta patria nuestra digna, segura y siempre libre y soberana», señaló.

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La Lupa Feminista