Durante la reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak, acusó a Daniel Ortega y Rosario Murillo de ser una «dinastía autoritaria que no tiene ninguna intención de dejar el poder» en Nicaragua.

«Ahora en 2026, Ortega, Murillo y su círculo interno cada vez más pequeño se han convertido en aquello contra lo cual luchamos originalmente, una dictadura cruel que teme a los periodistas independientes, a las comunidades religiosas, a la sociedad civil, a los partidos políticos y, sobre todo, a la voluntad del pueblo expresada en elecciones libres«, declaró el funcionario estadounidense durante la sesión extraordinaria del 5 de agosto de 2026 convocada para analizar la situación de Nicaragua.

Las declaraciones de Kozak se produjeron mientras los Estados miembros discutían una resolución para convocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, luego de que el régimen nicaragüense anunciara una reforma constitucional que elimina las elecciones como mecanismo para elegir a las autoridades del país y amplía a siete años los períodos de los principales cargos del Estado.

La convocatoria ocurre pocas semanas después de que Daniel Ortega afirmara públicamente que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones», anuncio que posteriormente fue respaldado por Rosario Murillo al informar que la reforma constitucional sería sometida a un proceso de «consultas» antes de su aprobación definitiva.

Kozak sostuvo que lo que ocurre en Nicaragua no solo afecta a la población del país, sino que representa un desafío para los valores democráticos del hemisferio. Además de denunciar la persecución contra periodistas independientes, señaló que el oficialismo mantiene una política de hostigamiento contra comunidades religiosas, organizaciones de la sociedad civil y fuerzas políticas.

El funcionario también reiteró el respaldo de Estados Unidos a la población nicaragüense y defendió el derecho de las personas a elegir libremente a sus gobernantes mediante procesos electorales competitivos.

La OEA advierte sobre una ruptura democrática

El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó que la situación de Nicaragua debe seguir ocupando un lugar prioritario en la agenda del organismo regional.

«La situación en Nicaragua debe seguir siendo motivo de gran preocupación para nuestra organización, organización que fue fundada hace muchos decenios para fortalecer la democracia, defender los derechos humanos, fomentar los poderes judiciales independientes y la buena gobernanza, todo lo cual está amenazado en Nicaragua«, expresó.

Ramdin aseguró que los anuncios recientes del régimen nicaragüense únicamente formalizan un proceso de concentración de poder que el organismo viene observando desde hace varios años.

«Los sucesos recientes anunciados en Nicaragua, en nuestra opinión, han explicitado lo que han demostrado durante mucho tiempo los actos del régimen: la eliminación expresa de las elecciones es una denegación definitiva del derecho soberano del pueblo nicaragüense a elegir su gobierno», afirmó.

El secretario general recordó que las elecciones libres, periódicas y auténticas constituyen uno de los pilares esenciales de cualquier democracia.

«Las elecciones libres y justas y periódicas no son algo optativo, sino un elemento esencial de la democracia, y abandonarlas deja de lado no solo una práctica consagrada, sino también el marco normativo del país, lo cual es un alejamiento muy grave de los derechos más básicos del pueblo nicaragüense», sostuvo.

Asimismo, citó la Convención Americana sobre Derechos Humanos para subrayar que el derecho al voto forma parte de las obligaciones internacionales asumidas por los Estados del continente.

«Cada ciudadano debe gozar del derecho a votar y a ser elegido en elecciones auténticas y periódicas, que deben ser universales, con voto secreto y sufragio igualitario que exprese la voluntad de los votantes», recordó.

Crisis con impacto regional

Ramdin advirtió que el deterioro democrático en Nicaragua trasciende las fronteras nacionales y tiene consecuencias para toda la región.

«La erosión de la democracia en cualquier país de las Américas no es únicamente una cuestión interna; los ataques a las instituciones democráticas a nivel nacional tienen consecuencias regionales, socavan la gobernanza democrática y afectan la estabilidad y los valores compartidos del hemisferio en conjunto», afirmó.

«Nuestra respuesta debe ser firme e integral y debe basarse en los cuatro pilares de esta organización: derechos humanos, seguridad, desarrollo y democracia. Tratarlos como vías separadas subestima la índole de la crisis que existe en este momento en Nicaragua, porque están profundamente entrelazados», señaló.

Al cierre de su intervención, reiteró el llamado a una respuesta colectiva del continente, pidió la liberación incondicional de las personas detenidas por motivos políticos y exhortó al Estado nicaragüense a restablecer el diálogo con la comunidad internacional.

«Esta situación se merece no solo un reconocimiento, sino una acción colectiva«, afirmó.

Finalmente, sostuvo que la Secretaría General continuará defendiendo «los derechos democráticos inalienables del pueblo nicaragüense» y llamó al Estado de Nicaragua a regresar al sistema interamericano y a los principios de derechos humanos y democracia.

Durante la sesión, sin embargo, el Consejo Permanente no llamó a votación del proyecto de resolución presentado por Estados Unidos en el que condenan las declaraciones de Ortega y su intento por eliminar las elecciones. La propuesta también incluye la convocatoria a una reunión de cancilleres para evaluar posibles “medidas colectivas”.

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La Lupa Feminista