Femicidio expone la violencia contra mujeres que deciden separarse


Ana Yahoska Siézar Cortés, de 36 años, fue asesinada presuntamente por su expareja, José María Guido Mojica, de 30 años, seis meses después de haber puesto fin a la relación. El crimen ocurrió dentro de la vivienda de la víctima, en el municipio de Villa El Carmen, en Managua, y dejó en la orfandad a dos adolescentes de 17 y 14 años.
El presunto agresor habría estrangulado a Ana Yahoska utilizando un mecate. Tras cometer el crimen, huyó del lugar, pero posteriormente se entregó a las autoridades y permanece detenido mientras avanzan las investigaciones.
La víctima trabajaba como guarda de seguridad en un parque de Managua y era madre de dos hijas. Su asesinato ha generado indignación entre organizaciones de mujeres, que señalan que el caso refleja una realidad persistente: la violencia que enfrentan muchas mujeres cuando deciden terminar una relación de pareja.
Para el colectivo feminista Las Venancias, el crimen pone en evidencia cómo todavía persisten patrones culturales que niegan a las mujeres el derecho a decidir sobre sus propias vidas.
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“Aceptar el no de las mujeres es reconocer que tienen derecho a decidir sobre su vida y relaciones. En muchos casos esto no se cumple”, expresó la organización en un pronunciamiento público tras conocerse el asesinato.
Las activistas sostienen que el presunto femicidio ocurrió en un contexto donde la decisión de una mujer de terminar una relación continúa siendo percibida por algunos hombres como una amenaza a su control y poder.
“En sociedades tan machistas como la nuestra, seguimos viendo que la negativa de las mujeres no es aceptada: se castiga con violencia y hasta arrebatan la vida”, advirtió la organización.
Según Las Venancias, este tipo de crímenes no son hechos esporádicos ni responden únicamente a conflictos personales. Por el contrario, están vinculados a estructuras de desigualdad y a creencias que consideran a las mujeres como una posesión.
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“Esta reacción puede partir de creencias que asumen que somos pertenencias y no personas. La famosa frase ‘sos mía o de nadie’ lo ilustra bien”, señalaron.
Las Venancias también hicieron un llamado a quienes atraviesan procesos de separación de parejas agresoras para que busquen apoyo y elaboren planes de seguridad.
“Animamos a mujeres que se están separando de hombres violentos a que busquen ayuda y preparen un plan de seguridad antes para proteger su vida y la de hijas e hijos”, expresó el colectivo.
El asesinato de Ana Yahoska deja además consecuencias que trascienden a la víctima directa. Sus dos hijas adolescentes enfrentan ahora la pérdida violenta de su madre, una situación que especialistas identifican como una de las expresiones más devastadoras de la violencia femicida.
