Las mujeres que dirigen medios de comunicación nicaragüenses desde el exilio han convertido la adversidad en una estrategia de supervivencia. A pesar de enfrentar persecución política, precariedad económica y las cargas desproporcionadas de los cuidados, continúan sosteniendo espacios periodísticos que aportan diversidad informativa y funcionan como contrapeso frente al autoritarismo.

Así lo evidencia el diagnóstico sobre la situación de medios de comunicación nicaragüenses en el exilio liderados por mujeres, presentado por La Sala, Mujeres en la Redacción. El informe retrata un ecosistema golpeado por la represión estatal y la capacidad de adaptación de sus directoras y equipos.

El diagnóstico muestra que, entre 2022 y 2026, el exilio se convirtió en una realidad compartida por todas las directoras consultadas. La criminalización del periodismo obligó a que el 100% de ellas desarrollara su trabajo fuera de Nicaragua.

Según el documento, el desplazamiento forzado impulsó procesos de reinvención editorial que permitieron mantener activas plataformas centradas en derechos humanos, memoria, migración y denuncia social.

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“A pesar de haber sido despojadas de todo, los medios dirigidos por mujeres han transformado las agendas convencionales hacia formatos innovadores y de nicho: periodismo feminista, de derechos humanos, fotoperiodismo cívico, formatos de podcast y narrativas multimedia que visibilizan a las mujeres, la niñez y la migración en resistencia”, señala Abigail Hernández, directora de La Sala, Mujeres en la Redacción.

Precariedad golpe medios de mujeres

Detrás de esa resiliencia existe una realidad económica cada vez más difícil para las mujeres periodistas en el exilio por el costo humano, la triple jornada y la clandestinidad.

El diagnóstico concluye que ninguno de los medios genera ganancias y que varias directoras deben recurrir a «consultorías paralelas» o incluso vender «bienes personales para completar la planilla del medio y subsidiar los gastos».

Para Hernández, uno de los principales riesgos es normalizar esta situación como si fuera parte de un modelo empresarial viable.

“La precariedad no puede ser vista de esta manera, por lo que temo que a largo plazo esta situación inviable termine por obligar a las plataformas lideradas por mujeres a cerrar”, advierte. Según explica, en los últimos años al menos cuatro iniciativas periodísticas lideradas por mujeres han cerrado o suspendido operaciones debido a problemas financieros y a la persecución estatal.

Colaboradoras son mujeres periodistas

Aunque las directoras han fortalecido sus capacidades de gestión, la sostenibilidad continúa siendo una amenaza.

El informe identifica avances significativos en la planificación institucional. Mientras en 2022 ningún medio contaba con un plan de negocios, para 2026 cinco de las directoras entrevistadas habían desarrollado herramientas gerenciales.

“Estas directoras han hecho grandes esfuerzos por fortalecer su trabajo gerencialmente; sin embargo, la situación económica es una amenaza para que las voces de mujeres periodistas se mantengan presentes en las narrativas periodísticas”, sostiene Hernández.

Más del 80 % de las personas colaboradoras en estas redacciones son mujeres, integrando equipos multidisciplinarios conformados por periodistas, diseñadoras, ilustradoras y especialistas en comunicación digital.

Pero el liderazgo femenino también implica asumir cargas adicionales. El informe documenta que las directoras enfrentan una “triple jornada”: gestionan los medios, buscan financiamiento y, simultáneamente, sostienen responsabilidades de cuidado familiar en contextos de exilio y desarraigo.

Expuestas a campañas de odio

Las mujeres periodistas se convierten en la cara visible de los proyectos, exponiéndose a campañas de odio, hostigamiento digital y doxing transfronterizo.

El estudio desmonta la idea de que el exilio afecta de manera homogénea a todas las personas periodistas. Las experiencias de las mujeres directoras y trabajadoras freelance enfrentan desigualdades específicas relacionadas con los cuidados, la seguridad y la sostenibilidad económica.

Otro de los hallazgos más preocupantes tiene que ver con el impacto de la represión sobre las fuentes informativas.

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Hernández advierte que “el alto nivel de persecución de Estado provoca que el enfoque de género choque contra el muro del terror”. El diagnóstico evidencia que cada vez resulta más difícil encontrar fuentes femeninas o expertas dispuestas a hablar públicamente.

El 90% de las consultadas indicó que en Nicaragua, hombres y mujeres no son citados como
fuentes o voces expertas con la misma frecuencia.

“Las mujeres priorizan con justa razón la seguridad de sus familias en Nicaragua”, explica.

Como consecuencia, el debate público continúa siendo dominado por voces masculinas, reproduciendo brechas históricas de representación y participación. Esta percepción es compartida por las directoras entrevistadas, quienes identifican obstáculos crecientes para incorporar fuentes femeninas en la cobertura periodística.

El informe concluye que estos medios siguen desempeñando un papel fundamental para romper el monopolio de la narrativa oficial de la dictadura Ortega-Murillo. Sus coberturas amplían las agendas mediáticas, visibilizan problemáticas que suelen quedar fuera del debate público y aportan una mirada indispensable sobre las realidades que enfrentan mujeres, niñas, niños y personas migrantes.

Ante este escenario, Hernández considera urgente fortalecer el apoyo dirigido específicamente a medios liderados por mujeres. “Desde La Sala, Mujeres en la Redacción, estamos sumando esfuerzos para apoyar a mujeres líderes de sus medios a que continúen operando”, afirma.

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La Lupa Feminista