Las recientes declaraciones de Daniel Ortega, en el acto del 47 aniversario de la Revolución Sandinista que derrocó a la dinastía de Anastasio Somoza en 1979, amenazando que «aquí no volverá a haber elecciones» en Nicaragua sorprendió a la comunidad internacional, no así a los movimientos políticos sociales nicaragüenses que venimos denunciando desde la sublevación popular del 2018, las arbitrariedades de una dictadura familiar que viene enquistándose en el poder a base de la fuerza de las armas y la persecución constante a opositores y ciudadanía.

Un régimen que no admite discernimiento ni contrapeso político en el ejercicio del gobierno so pena de ser desaparecido o encarcelado sin proceso legal que respalde un juicio justo, un país que vive bajo un alto nivel de represión a los derechos civiles, políticos, de movilización, de reunión y de opinión, donde hay expulsiones arbitrarias o negación de entrada de los nicaragüenses a su propio país, no es democracia participativa mucho menos gobierno de consenso.

Desde 2007, cuando Ortega vuelve a tomar el poder después de tres fallidos intentos, no se han celebrado más elecciones libres en Nicaragua.

El taimado Ortega trazó una ruta para ser presidente vitalicio. Eliminó artículos de la Constitución y de la Ley Electoral que ponían coto a sus aspiraciones reeleccionistas. El primer paso fue aliarse con el corrupto expresidente de derecha, Arnoldo Alemán para bajar el tope porcentual de las elecciones presidenciales, que antes del año 2000, era del 45% de los votos válidos. Ese tope baja al 35%.

Posteriormente, cambia el artículo 147 de la Constitución que prohibía la reelección consecutiva y elimina los límites de los mandatos para reelegirse a perpetuidad. Todo esto lo lleva acabo en componendas y prebendas con los partidos tradicionales que se reparten puestos en los tres poderes del Estado: Asamblea, Corte de Justicia y Consejo Electoral, pero que finalmente Ortega copta con sus leales.

En el 2008, proscribe al partido Movimiento de Renovación Sandinista, MRS, de la disidencia sandinista, y el Partido Liberal Independiente, separado de los pactistas, con grandes chances ambos de ganar las elecciones municipales de ese año. Eliminado sus contrincantes, pasa a reforzar su dinastía familiar designando a su mujer, Rosario Murillo, en 2017 como vicepresidenta sin voto de sus bases ni de su Asamblea partidaria.

Hasta aquí Ortega y Murillo han hecho ensayos fantoches de elecciones. 

Pero, llega el hastío del pueblo y en abril del 2018. La gente se desborda a las calles en marcha unida y cambia el panorama de Ortega quien teme perder las elecciones de 2021, ordena encarcelar a todos los fuertes candidatos opositores y monta una FARSA ELECTORAL con partiditos de maletín.

Con tan solo el 18.5% de votos del padrón electoral y con un alto abstencionismo del 81.5%, Daniel Ortega y Rosario Murillo desde el 2021 son presidentes ilegales.

Con esta realidad y acumulando un rechazo ostensible del pueblo, no es casualidad las declaraciones del monarca el pasado 19 de julio.

Este 2026 se celebrarían elecciones presidenciales en Nicaragua, pero a cambio Ortega sin llamado a referéndum, vuelve a reformar en un 90% la Constitución alargando a 6 años su mandato presidencial. Nombra a Rosario Murillo copresidenta, eleva a rango constitucional la apatridia, disuelve los Poderes del Estado y los centraliza a la nueva copresidencia familiar. Anula las autonomías municipales y regionales, legalizan las fuerzas paramilitares con el inocente término de “policías voluntarios”, que no son más que delincuentes excarcelados, y auto prolonga a 6 años no solo el período presidencial, sino también del jefe del Ejército y de la Policía, este último, consuegro de los Ortega-Murillo, consolidando un poder absoluto.

La última orden ejecutiva enviada a la Asamblea es simplemente insólita; los 6 años presidenciales que se recetan ¡serán renovables a 6 años más! Aunque pretendan los dictadores bananeros creerse los salvadores de la Patria, la misma reforma dice que deben ser elegidos por voto popular.

Ante este historial delictivo, la Articulación de Actores Políticos y Comunicadores Sociales declara que:

1.- Estamos ante una dictadura de facto, deshumanizada y más despiadada que la de los Somoza.

2.- Estamos ante una copresidencia totalmente ilegal.

3.- Estamos ante una grotesca dictadura que degeneró en fascismo.

4.- Las tiranías no son eternas y se derrotan por la fuerza de las armas y la sublevación, recurso válido de los derechos de los pueblos. La historia de la humanidad y nuestra propia historia así lo ha demostrado.

5.- La comunidad internacional no puede seguir con declaraciones, llamados y resoluciones de respeto al estado de derecho de los nicaragüenses que el régimen desoye y ve con desdén.

6.- La soberanía y la autodeterminación no se explota para defender regímenes autoritarios. La soberanía y la autodeterminación constitucionalmente radican en el pueblo nicaragüense a la que nos está prohibido ejercerla por la dictadura.

7.- Ortega, con su cínica verborrea antimperialista, donde crítica a Trump pero actúa igual que él, quiere vender causas revolucionarias que hace tiempo abandonó.

8.- No se puede seguir con la excusa de la no inherencia en los asuntos internos cuando en Nicaragua no es una disputa entre dos bandos, es un terrorismo que el Estado ejerce contra un Pueblo desarmado que su única coraza es su fe, la fuerza de sus ideas y su dignidad. Cuando los derechos humanos son violentados, traspasan fronteras y los Gobiernos del mundo no pueden seguir indiferentes y deben intervenir. Por lo tanto, declaramos:

Somos el Pueblo Unido Nicaragüense, somos la oposición del exilio y somos nosotros la salida cívica, política y social de Nicaragua. Y con nosotros hay que contar.

Somos intelectuales, escritores, historiadores, periodistas, artistas, políticos, economistas, estudiantes universitarios, campesinos, intelectuales, maestros, médicos, movimientos sociales, gremios, asociaciones comunales, religiosos, laicos, organizaciones no gubernamentales, feministas y ecologistas.

NO ALARGAR MAS LA AGONÍA Y EMPLAZAR A LA TIRANIA ORTEGA-MURILLO QUE SALGA DEL PODER

FORMAR URGENTE UN GOBIERNO DE DIALOGO Y CONSENSO NACIONAL.

Pedir en la próxima reunión extraordinaria de los cancilleres de OEA, con participación plena de la oposición, el respaldo de sus gobiernos para que intervengan en Nicaragua en una salida civilizatoria conformando un ejército con los países miembros de la OEA.

El Gobierno de Transición disolverá inmediatamente la corrupta Asamblea, la Corte Suprema de Justicia y Consejo Electoral y nombrará a ministros interinos.

Se hará un llamado público a los militares nicaragüenses que den un paso al costado, exhortándolos cumplan su propia reglamentación castrense, defendiendo a la Patria y no a un traidor que ha violado los principios democráticos de nuestra Carta Magna. Un ilegal gobierno que ha cancelado todas las libertades civiles de los nicaragüenses y que ha abolido la institucionalidad del país y del Estado.

El Ejército de Nicaragua saldría perdiendo en este conflicto contra un ejército multidisciplinario y de mayor capacidad combativa conformado por los países de la OEA Estamos convencidos que ni empleados públicos, ni policías conscientes, ni sus propios acólitos saldrán en defensa de un dictador que ha encarcelado a propios y ajenos; a militantes y a comandantes; a funcionarios, tontos útiles, que ha manipulado y después descartado.

La oposición no aceptará un orteguismo sin Ortega

El dictador, su familia y sus más cercanos secuaces se pondrán en confinamiento preventivo, respetando sus derechos procesales hasta su juicio sumario.

En esta crucial decisión se decide el futuro de nuestro país. Es por ello que también pedimos la ayuda de la Unión Europea para dar esta batalla y acabar con esta tiranía de una forma civilizatoria, sin restricciones económicas que ahoguen al Pueblo. Debemos recordar al Grupo de Contadora en los años 80’s que se conformó con Colombia, Panamá, México y Venezuela para afrontar el conflicto militar y social en Centroamérica. Naciones Unidas y la OEA apoyaron estos acuerdos de Paz.

Conminamos a China y Rusia se abstengan de intervenir y no proveer de ayuda logística y militar a este ilegal gobierno.

Solo compete a los nicaragüenses esta lucha por nuestra libertad con el apoyo de los países de este hemisferio. “Nada podemos esperar sino es de nosotros mismos”

*Las opiniones son propias de la autora.

Perfil del autor
La Lupa Feminista

Medio crítico feminista que informa sobre Nicaragua bajo dictadura.