OEA busca diálogo con la dictadura Ortega-Murillo


La Organización de Estados Americanos (OEA) creó un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua que buscará establecer un «diálogo rápido y directo» con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y realizar una visita al país para conocer la situación en el terreno.
La decisión fue aprobada durante la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en Washington. El Grupo será de participación voluntaria y estará integrado por cancilleres o sus representantes, con apoyo técnico de la Secretaría General de la OEA. Según lo dispuesto en la resolución titulada “La situación en Nicaragua y su consideración colectiva continua”, deberá iniciar sus labores en un plazo de 30 días.
El Grupo también deberá entablar un diálogo los sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales, incluida la oposición, organizaciones de la sociedad civil y las comunidades nicaragüenses en el exilio.
La represión política ha tenido consecuencias específicas para las mujeres. Defensoras, periodistas, activistas y familiares de personas presas o desaparecidas han enfrentado amenazas, vigilancia, detenciones, exilio y restricciones para ejercer sus derechos.
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A la persecución individual se suma el cierre masivo de organizaciones de la sociedad civil, incluidas organizaciones feministas y de mujeres. Esto ha reducido los espacios desde los cuales se denunciaban violaciones de derechos humanos y se brindaba acompañamiento a víctimas.
«Nicaragua es un estado policial y su clima de miedo se extiende a otros países mediante y cito los datos del GHREN, mediante una arquitectura transnacional de vigilancia e inteligencia destinada a monitorear, intimidar y atacar personas nicaragüenses en el exilio. El Sistema Interamericano conoce de cerca el impacto de la represión transnacional (…) La situación en Nicaragua es una amenaza a la seguridad regional y no solo un problema interno», denunció la comisionada, Rosa María Payá, relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La resolución de la OEA exige al régimen liberar de manera incondicional a las personas detenidas por razones políticas y revelar el paradero y las condiciones de quienes han sido víctimas de desaparición forzada. También reclama la restitución de la nacionalidad y los derechos de las personas desnacionalizadas y su retorno seguro y voluntario.
Estas medidas tienen consecuencias en las mujeres que han quedado a cargo de sus familias después del encarcelamiento, desaparición o exilio de sus parejas y otros familiares. Muchas han asumido además la búsqueda de información, las gestiones institucionales y la denuncia pública de los abusos.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, destacó que el nuevo mecanismo deberá escuchar a quienes están directamente afectados por la crisis. “Durante años, los nicaragüenses han sufrido el estrechamiento del espacio político y un autoritarismo”, afirmó.
El Grupo Ministerial, que también podrá «recurrir a personas de reconocido prestigio y experiencia relevante, tendrá hasta 60 días para presentar recomendaciones a una nueva Reunión de Consulta de cancilleres. Esas recomendaciones podrán incluir “acciones diplomáticas y jurídicas concretas”, siempre dentro de la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional, y sin contemplar el uso de la fuerza.
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La resolución también reclama el restablecimiento del espacio cívico y de las libertades fundamentales, incluida la libertad de expresión, asociación, reunión y religión. Pide recuperar la independencia de las instituciones estatales, la separación de poderes y el pluralismo político, además de crear condiciones para elecciones libres, justas e inclusivas.
La iniciativa fue respaldada por Estados Unidos, cuyo subsecretario de Estado, Christopher Landau, advirtió que la crisis nicaragüense “no es solamente un asunto interno”, sino que, según Washington, “pone en peligro la paz y seguridad de nuestro hemisferio”. Landau también cuestionó el cierre del espacio democrático y llamó a mantener la presión internacional sobre la dictadura.
