En las últimas horas, Nicaragua elevó a siete los casos confirmados de COVID-19, tras confirmarse el diagnóstico positivo de una mujer de 39 años, informó el secretario general del Ministerio de Salud (Minsa), Carlos Sáenz.

En conferencia de prensa para los medios oficialistas, el funcionario del Minsa dijo este jueves que se trata de otro caso “importado”. “Una señora de 39 años de edad, también caso importado, que se encuentra delicada, atendida y estable”, refirió Sáenz.

No obstante, como en casos anteriores, el secretario general del Minsa no brindó mayores detalles de la procedencia de la ciudadana de 39 años, ni cuándo comenzó a presentar los primeros síntomas o cuántas personas tuvieron contacto con ella.

El primer caso de COVID-19 en el país, fue dado a conocer el pasado 18 de marzo por la vocera del régimen, Rosario Murillo. Se trató de un paciente que había viajado a Panamá y que fue dado de alta el 31 de ese mismo mes tras haber presentado mejoría, según la fuente oficialista.

El segundo, reportado el 20 de marzo, falleció seis días después de haber sido confirmado con COVID-19. El 5 de abril, el secretario general del Minsa, confirmó que el caso número tres, una señora de 52 años que vino procedente de Estados Unidos, también fue dada de alta.

A la fecha, se mantienen hospitalizados tres personas, incluyendo el séptimo paciente, según la nota que fue leída, este jueves, por el secretario general del Minsa.

“El señor de 70 años, que llegó de Estados Unidos, y está en proceso de mejoría y recuperación. El señor de 76 años, que ingresó de Estados Unidos, también está en proceso de mejoría y recuperación”, informó el funcionario de salud.

CASOS “SOSPECHOSOS” DISMINUYENDO

Desde hace varios días las autoridades sanitarias del país vienen informando sobre un descenso en el número de casos sospechosos, que inicialmente era de 14  personas.

Este jueves, de los casos que estaban en seguimiento uno más superó el “periodo de observación” quedando únicamente tres en resguardo de las autoridades de salud.

Aunque insisten en que no hay “transmisión local comunitaria”, las autoridades del Ministerio de Salud Pública de Cuba en las últimas semanas han dejado al descubierto al régimen, al afirmar que al menos tres de sus ciudadanos importaron el virus desde Nicaragua.

El  régimen de Nicaragua ha sido cuestionado por su insensatez frente al manejo de la pandemia, incluso la Organización Panamericana de la Salud (OPS) expresó esta semana su preocupación.

“Nos preocupan los exámenes, la trazabilidad de los contactos y la notificación de casos”, manifestó Carissa Etienne, representante de la OPS en Nicaragua.

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El pasado lunes, el régimen de Nicaragua recibió 26 mil pruebas de detección temprana de COVID-19 que fueron proporcionadas por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), pero a la fecha tampoco han dicho cómo serán utilizadas, lo que aumenta la incertidumbre que viven los nicaragüenses.

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La Lupa Nicaragua