Azahálea Solís: “Daniel Ortega le tiene un enorme miedo al pueblo de Nicaragua”


“En Nicaragua no existe Estado de derecho desde hace mucho tiempo”. Con esa afirmación, la activista, feminista y abogada constitucionalista Azahálea Solís resume la crisis política que vive el país. El anuncio de Daniel Ortega —durante el acto del 19 de julio de 2026— de que “aquí no volverá a haber elecciones” es síntoma de un proceso de concentración de poder que, asegura, lleva años desarrollándose.
“No existe separación de poderes, no existe independencia judicial, que son los elementos básicos de un Estado de derecho, de un estado democrático (…) tampoco la Constitución existe como tal desde hace muchísimo tiempo”, señala Solís.
En entrevista con La Lupa Feminista analiza el significado de la afirmación de Ortega sobre las elecciones, repasa el proceso que, a su juicio, convirtió la Constitución en un instrumento al servicio del régimen y reflexiona sobre los desafíos que enfrenta la oposición nicaragüense. También aborda el impacto de la represión sobre las mujeres, el papel de la comunidad internacional y las razones por las que, pese a ocho años de represión, considera que la “ciudadanía de Nicaragua no ha sido doblegada”.
Hicieron una serie de cosas que la Constitución no permitía (…) ha habido una actitud permanente de gobernar al margen del derecho, por encima del derecho, o creyéndose una especie de de seres divinos que pueden hacer lo que quieran.
En Nicaragua no existe una norma constitucional. Las últimas reformas a la Constitución han sido reformas de fondo, y han sido realizadas por personas que son resultado de fraudes electorales. La elección del 2011 no fue una elección. Daniel Ortega no podía competir porque la Constitución se lo impedía, se cometieron fraudes que están documentados.
En 2016, recordemos que el proceso electoral empezó con la anulación de las diputaciones obtenidas por la oposición. En Nicaragua no existe el respeto de parte del gobierno hacia la norma constitucional. Y luego, el año pasado entró en vigencia una nueva reforma constitucional de carácter total en la que prácticamente se institucionaliza la dictadura, desaparecen los poderes del Estado y la presidencia se convierte en el factótum de poder institucional del país.
Es un asunto calculado de normalizar, aparte de lo que ya han legalizado, de la dinastía de la ausencia de Estado de derecho, normalizar este asunto de designación. ¿A Rosario Murillo la eligió alguien vicepresidenta? ¿A Rosario Murillo alguien la eligió copresidenta? En el caso de la vicepresidencia montaron un proceso electoral fraudulento. Nadie la ha elegido copresidente.
En Nicaragua no existe Estado de derecho, los procesos electorales han sido fraudulentos, incluso desde el propio momento en que ellos regresaron al poder en el 2006. Decir que si esto se ajusta o no se ajusta a la Constitución, me parece que es bastante surrealista y no obedece al contexto político que se vive en Nicaragua.
El derecho constitucional es un límite al poder. En Nicaragua, el límite al poder se destruyó desde la propia entrada de ellos a la presidencia, incluso antes del 10 de enero del 2007, antes de eso ya estaban haciendo acciones de hecho que violentaban el marco jurídico.
Las personas tenemos derechos (…) las instituciones tienen atribuciones, responsabilidades. Las cabezas de las instituciones tienen atribuciones y las atribuciones deben estar explícitas. Es decir, si alguien tiene 20 atribuciones, y si se inventa una 21 es ilegal, absolutamente ilegal. Eso ha sido la tónica permanente desde que ellos regresaron al poder. Recuerdo los primeros decretos, el 3 2007, si no me equivoco, en el que se inventan los Consejos del Poder Ciudadano al margen de lo que ya existía, porque existía una ley de participación ciudadana que tiene un rango superior que fue aprobada por la Asamblea Nacional y que en la jerarquía de las leyes es superior a un decreto.
Y sin embargo, ellos inventaron eso de los CPC al margen de sus atribuciones, al margen de lo que la Constitución y las normas le permitían, porque ellos no podían ir en contra de la ley de participación ciudadana que tenía por lo menos dos años de vigencia. Entonces, pues ha sido la práctica eso. Primero de hecho y después se inventan el asunto de derecho, pero es un derecho absolutamente discutible.
En Nicaragua hace mucho tiempo es un sultanato al mejor estilo de los sultanes que conocemos por la historia o por referencias políticas y geográficas, que se gobierna al buen entender y apetencias y deseos de quienes están en el gobierno.
Es decir, miramos al supuesto heredero que lo nombran, que lo ponen, que lo mandan a cumplir funciones que corresponden a un ministro del Exterior, incluso antes de que ellos institucionalizaron la dictadura, le mandaban a hacer acciones de este tipo fuera del país.
Es personalizado, es familiar, al margen del derecho, se coloca por encima del derecho, no tiene límites. En ese sentido lo ubicaría. Incluso este vemos en el caso de Venezuela que la oposición golpeada, perseguida, existía dentro de Venezuela. En el caso de Nicaragua la cuestión derivó en una situación grotesca.
Y la vida. Recordemos que la dictadura en esta última etapa que inició en abril del 2018, inició con eso, con matar y matar de manera deliberada.
Recordemos que los disparos eran al centro del pecho, eran en la cabeza, eran en la garganta, y que además la línea de tiro venía de arriba hacia abajo en muchos casos, o sea, que fueron ejecuciones realmente (…) mataron, detuvieron, torturaron, exiliaron. Esa esa es la tónica con la cual han funcionado.
Yo aspiro a que valoremos como ciudadanía la importancia del límite del poder. Que cambiemos esa cultura política de borrón y cuenta nueva, que borremos la cultura política de aceptar que la corrupción se vale si hace cosas: si es corrupto, pero hace cosas, como se decía de (Arnoldo) Alemán.
Que pensemos en que acciones como los pactos que hicieron Alemán y Ortega (…) momentos que se reinició nuevamente el pacto entre ellos, son dañinos, que nos afectan, que ese tipo de acciones políticas no es cierto que que están al margen de nuestra vida cotidiana. No hay que caer en lo que a los corruptos y a los totalitarios les importa de que creamos que la política es sucia y que por lo tanto no hay que meterse en política.
Creo que es importante que recordemos que la política y el derecho son necesarios en nuestra vida diaria. Que las decisiones políticas afectan nuestra vida diaria, nuestra vida cotidiana, nuestra comida, nuestros frijoles.
También el derecho es importante y que el derecho implica que el poder tiene límites y que no aceptemos absolutamente de ninguna manera, ningún asalto que quiera hacer con las instituciones, las autoridades en relación a lo que el derecho les da. Valoremos eso como un asunto importante, que hemos llegado hasta acá porque han habido una voluntad totalitaria, por supuesto, en primer orden de quienes están en el poder de Nicaragua, porque ha habido una miopía y un abuso de quienes en algún momento aparentemente eran oposición como el caso de Arnoldo Alemán, que fue quien le facilitó a Daniel Ortega el regreso al poder y que ninguna de esas cosas las miremos como normales y que en el momento adecuado siempre estemos en contra de ese tipo de acciones. Es decir, el derecho y la política están directamente relacionados con nuestra vida diaria y que lo recordemos siempre y actuemos en consecuencia.
Yo creo que es el momento de mayor necesidad, es el momento más adecuado para pensar en la Nicaragua que queremos. Lo digo porque muchas veces hay algunos sectores que ideologizan todo que aparentemente tiene pensamiento democrático, pero es un democrático un democratismo sumiso, o decir que a quienes piensan distintos o que son completamente contrarios a mi posición ideológica desecharlo.
Yo creo que es el momento que reflexionemos que la democracia es para todas las personas, que tenemos derecho a tener un país distinto, a soñar un país distinto, a actuar y a construir un país distinto, un país con derechos, con responsabilidades lógicamente, pero fundamentalmente con límites al poder y con conciencia ciudadana.
La conciencia ciudadana y los límites del poder, yo diría que son fundamentales y que este es el momento de este tomar plena conciencia, una profunda conciencia de que eso es fundamental.
Más que hablar de errores del pasado, más bien, yo invitaría a toda la ciudadanía nicaragüense a que trascendamos este tipo de confrontación. Tenemos una dictadura totalitaria, fundamentalista, completamente autoritaria, violenta, asesina y ese es el enemigo. Ahí no son contrario político, son enemigos, son enemigos de la vida, son enemigos de la libertad, son enemigos del progreso, son corruptos, son criminales y que entonces frente a eso nos coloquemos. Yo más bien a eso apostaría.
Es fundamental cambiar nuestra forma de actuar, de pensar, no tener actitudes de exclusión porque es la exclusión la que nos ha llevado a este punto (…) El programa político, yo creo que más o menos se ha esbozado: Estado derecho y qué implica el Estado de derecho en Nicaragua, estado democrático y qué implica esto.
Lógicamente tiene que haber una parte de derechos fundamentales importantes del ahora mundial de lo que es el contexto ahora en el siglo XXI (…) Establecer una forma de gobierno en la que estén claras cuáles son las atribuciones y que comprendamos que las atribuciones son nada más eso y que solamente eso se puede hacer lo que está previsto en la ley (…) Desaparecer ese disparate de órganos del Estado y restablecer el tema de los poderes del Estado y lógicamente también ese disparate de que la presidencia tenga el poder supremo sobre todo lo demás.
Todo esto se ha trabajado desde hace mucho tiempo. La sociedad nicaragüense no ha tenido problemas en mostrar propuestas, la capacidad de la ciudadanía nicaragüense ha estado plenamente demostrada. Hace más o menos 20 años que hay propuestas de gobierno han habido para el 2006, para el 2011, para el 2016, para el 2021, o sea, en cada momento en distintas circunstancias, de distintos actores, tanto sociales como políticos, han habido propuestas al respecto.
Yo creo que ellos navegan en esas aguas de buscar cómo evadir, cómo aislar, cómo parecer potable hacia algunos gobiernos. Creo que ellos están haciendo una lectura bastante interesada de este contexto político, del auge de fuerzas que claramente están en contra del derecho y creo que ellos están haciendo algún tipo de diplomacia con respecto a eso.
Yo creo que por el lado de la ciudadanía nicaragüense, de las organizaciones políticas y sociales del país hemos trabajado porque ese aislamiento no se produzca, porque Nicaragua sea parte de la agenda de distintas organizaciones de la OEA, de la ONU, que se tome en cuenta en el Parlamento Europeo, que se tome en cuenta por gobiernos, que se señalen las arbitrariedades que se cometen y yo creo que este en este momento eso es lo que se está haciendo que al régimen se le vea como lo que es
Los gobiernos totalitarios, abusivos, no son futuro, porque es más importante la ciudadanía toda de Nicaragua que tenga la capacidad, que pueda tener el momento la posibilidad de expresar lo que considera, porque ningún retroceso y ninguna fuerza retardataria tiene futuro.
Y porque la ciudadanía de Nicaragua, es claro, que no ha sido doblegada, si no no harían estas cosas. Para mí, Daniel Ortega le tiene un enorme miedo al pueblo de Nicaragua.
El famoso 35% para mí ha sido siempre una demostración del miedo, de la incapacidad de poder llegar al poder si no es a través del abuso, de la persecución del fraude. Una demostración más del miedo que le tiene el pueblo y una demostración más de la cobardía de Daniel Ortega.
Por supuesto, para nosotras la peor noticia que ha habido en los últimos 20 años ha sido el regreso de Daniel Ortega al poder, porque él representa lo peor de la cultura machista. Recordemos que él fue acusado de un delito gravísimo contra la vida y la integridad de una mujer y a lo largo de todo este tiempo ha sido señalado (…) él representa eso, lo peor de la de una cultura masculina, machista, excluyente, abusiva. Era impensable que teniendo a esa figura en la mayor magistratura del país como es la presidencia habría otro resultado distinto hacia la vida de las mujeres.
Ha sido una permanente actuación y además aprobación de leyes y de reglamento que violenta la vida de las mujeres y lo empezaron muy temprano, incluso previo a ganar las elecciones en el 2006 cuando se penalizó de manera absoluta el aborto este terapéutico. Para las mujeres, la llegada de Ortega y de (Rosario) Murillo al poder es un enorme retroceso por lo que ellos representan contra la vida y la integridad de las mujeres.
