A DeShanna Neal primero le provocó risa saber que estaban tratando de prohibir su cuento infantil «My rainbow», escrito para narrar el proceso de transición de su hija transgénero. «Como la gente quiere leer lo que no puede, ahora subirán mis regalías», pensó al enterarse, pero tras la risa inicial llegó la tristeza.

«Nuestro libro parece ficticio pero no lo es, es algo que nos sucedió en la vida real y cada vez que intentan prohibir libros es como si intentaran borrar las experiencias vividas», cuenta a EFE en una entrevista.

Según la ONG Pen América, en el año escolar 2022-2023 en las aulas y bibliotecas de las escuelas públicas de Estados Unidos se prohibieron 1,557 títulos. La censura de libros es parte de la ola involucionista que está viviendo el país en los últimos años, con vetos en colegios y sentencias conservadoras que atentan contra las libertades civiles.

Cuando narró la historia de cómo le cosió una peluca color arcoíris a su hija mayor, Trinity, cuando sentía que su cuerpo de niño no le correspondía y quería tener el pelo largo, no imaginaba que aquel inofensivo cuento pudiera entrar en las -cada vez más populares- listas de libros prohibidos en Estados Unidos.

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La mayoría fueron escritos por mujeres, personas de color o miembros de la comunidad LGBTQ+. Mujer, afroamericana y queer, DeShanna cumple con los tres rasgos.

La Florida de Ron DeSantis -su gobernador y precandidato a la presidencia por el Partido Republicano- lidera la lista de los estados con mayor censura y la temática racial y LGBTQ+ es el principal objetivo.

Las escuelas, campo de batalla

Las escuelas han sido este año uno de los campos de batalla de los derechos sociales en EE. UU. Según el informe «America’s Censored Classrooms 2023» de Pen América, este año los congresos estatales introdujeron 110 proyectos de ley considerados «órdenes de mordaza educativa».

Diez se convirtieron en leyes que buscan restringir la enseñanza sobre temas como raza, género, historia estadounidense e identidades LGBTQ+.

Para Jeremy Young, director del programa Freedom to Learn de Pen América, este año la situación se ha agravado, con «estrategias nuevas y más insidiosas para silenciar a los educadores».

En abril, Florida aprobó ampliar a todos los grados escolares la polémica ley «No digas gay», que prohíbe hablar en clase sobre orientación sexual e identidad de género. Ley estrella de DeSantis, que sueña con replicar en el resto del país si es presidente.

También en Florida se aprobó este año una de las leyes «más aterradoras», señala Young, la SB266, que extiende el poder del gobierno sobre casi todos los aspectos de la gestión universitaria. Esto hace que los centros no sean «entornos de libertad intelectual, sino focos de autoritarismo y miedo», opina.

La justicia como arma

Otro campo de batalla para el retroceso de derechos en EE. UU. este año han sido los tribunales, tanto los locales como el Supremo, de mayoría conservadora.

Según la organización Center for American Progress, el Supremo ha emitido este año varias decisiones que «podrían erosionar derechos largamente mantenidos» y «causar un daño duradero» a la democracia.

Entre ellas, el fin de la discriminación positiva en los procesos de admisión de las universidades, que hasta ahora favorecía a las minorías raciales.

«Ha sido un esfuerzo de décadas de tratar de llenar las cortes con jueces extremistas», cuenta a EFE Laura Rodríguez, vicepresidenta de asuntos gubernamentales de la ONG.

Buscan hacer retroceder los avances sociales en las cortes porque no pueden «ir a por los votantes en las urnas» ya que los ciudadanos «no están de acuerdo con esas decisiones», añade.

Por ello, destaca, hay que estar «alerta» de cómo se está utilizando el sistema judicial, ya que «el país se diseñó para tener tres poderes y el sistema judicial se está usando para tratar de ir alrededor de los otros dos».

Continúa la erosión al aborto

Aunque la segunda mitad de 2022- tras el fin de la sentencia Roe vs Wade que eliminó la protección federal del aborto- fue especialmente dura y surgieron decenas de leyes para quitarle a las mujeres el derecho a abortar, este año se han seguido dando pasos en esa dirección.

Así lo explica a EFE Ianthe Metzger, portavoz de Planned Parenthood. En este momento 21 estados tienen restricciones que van desde prohibiciones totales hasta prohibiciones de hasta 6 semanas.

«Los legisladores se sintieron muy envalentonados por la decisión de la Corte Suprema del año pasado y trabajan para aprobar más prohibiciones», explica.

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Quieren avanzar hacia el control de medicamentos y también prohibir que las mujeres viajen a otros estados a abortar, como está sucediendo hoy en día, detalla.

Pero en medio de esta situación tortuosa para miles de mujeres ha surgido también este año un movimiento de resistencia que se ha visto en las urnas en estados como Ohio, donde los votantes dijeron sí a proteger en su constitución estatal el derecho a abortar.

El año de la resistencia

En Planned Parenthood lo llaman «la resistencia». En 2023 se promulgaron 35 proyectos de ley sobre derechos al aborto.

En opinión de Young, en educación también se está viendo «una oposición cada vez más grande». Por ejemplo, en Ohio «se produjo una amplia movilización de profesores, líderes universitarios y ciudadanos» contra el intento de aprobar una ley educativa que finalmente fue rechazada.

DeShanna tiene la misma opinión positiva y las mismas ganas de luchar. Además de afroamericana, mujer y queer, es legisladora en Delaware y hace unos meses introdujo en la Cámara de Representantes un proyecto de ley que piensa defender con todas sus fuerzas.

Una ley que protegerá a quienes reciban tratamientos de afirmación de género, así como a los médicos que los brinden.

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EFE