En tan 48 horas, el aparato represor del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha dirigido en Nicaragua dos eventos de asedio e intimidación policial, contra dos organizaciones defensoras de derechos humanos en Managua y Matagalpa.

La organización Defensores del Pueblo denunció que -en horas de la mañana de este jueves- un grupo de agentes antidisturbios de la Policía orteguista se apostó frente a sus instalaciones en labor intimidatoria.

El abogado Julio Montenegro, miembro de la organización Defensores del Pueblo, explicó que esa presencia policial es constante cuando llegan denuncias vinculadas a violaciones a derechos humanos que comete el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Hoy recibimos la no grata presencia de la Policía que se apostaron frente a la oficina, cuando estábamos recibiendo la denuncia del abogado Manuel Urbina Lara acompañado de miembros de la Asociación de Presos Políticos”, denunció Montenegro.

Este tipo de acciones para Montengro “limitan derechos fundamentales y universales, que incluso son citados en la Constitución Política de Nicaragua”. Montengro denunció que lo más grave no es el asedio o que se violenten los derechos, sino que ahora hasta “limita el derecho que tiene la persona a quejarse por la violación a ese derecho, cuando lo menos que le puede quedar a un ciudadano es tener dónde denunciar las violaciones a derechos humanos, pero ni eso se está dejando a los nicaragüenses porque incluso se limita la labor de los defensores”.

LIMITAN DERECHOS DE MUJERES DEFENSORAS
Colectivo de Mujeres de Matagalpa siendo agredidas por la Policía orteguista. Foto: Radio Vos

Asimismo, el Colectivo de Mujeres de Matagalpa denunció que el pasado miércoles fueron objeto de asedio y agresión policial, cuando intentaban realizar una actividad de conciencia sobre los más de 50 femicidios que se han registrado en 2019.

Las mujeres pretendían realizar un “performance” o actuación en la que colocarían 52 zapatos rojos sobre cartulinas, donde se escribiría el nombre de cada una de las víctimas y, posteriormente, un grupo de ciudadanas vestidas de blanco se dejarían caer sobre esas cartulinas.

Sin embargo, la actividad fue impedida por la Policía Orteguista que además de asediar las oficinas, durante 12 horas, obligó a las mujeres a ingresar al recinto; arrinconándolas y empujándolas, y no se les permitió realizar la manifestación que precisamente repudiaría la violencia contra las mujeres.

“No pudimos hacer la acción. Dos de nuestras compañeras fueron a explicar en qué consistía la actividad que pretendía durar unos 10 minutos, pero el policía que estaba a cargo del operativo de asedio no entendía razones. Nos insistió en que no teníamos permiso, cuando todos sabemos que si lo pedimos nos lo van a negar”, denunció Leonila Argüello, miembro de la junta directiva del Colectivo de Mujeres de Matagalpa.

Las integrantes del Colectivo -que llegaron a las oficinas para participar de la actividad- empezaron a salir de la propiedad poco a poco porque el asedio persistía aun cuando ya pasaban las cinco de la tarde y, según Argüello, varias fueron perseguidas y otras fotografiadas por los agentes que todavía a las 6:00 p.m. seguían asediando las instalaciones de la organización de mujeres.

Agresiones contra defensoras incrementan

En un informe presentado por el Movimiento Autónomo de Mujeres y la Iniciativa Nicaragüense de Defensoras de DD.HH. de las Mujeres, que analiza el estado de cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en Nicaragua, se denuncia que en dos años (2015-2017) se registraron 389 agresiones contra defensores de derechos humanos.

Asimismo, señala que en el contexto de la crisis sociopolítica que iniciaron en abril 2018, las agresiones incrementaron en 520 agresiones a 276 defensoras. Mientras tanto, en los primeros seis meses de 2019 ya se acumulaban 252 agresiones a 116 defensoras.

Ambos representantes de las organizaciones defensoras de derechos humanos concuerdan en que su labor, en Nicaragua, se ha convertido más riesgosa -no solo desde abril 2018- pues las puertas se han cerrado cuando se trata de defensa de los derechos de los nicaragüenses.

Montenegro señaló que tras iniciar su labor de defensa de manifestantes encarcelados por el régimen de Ortega, ha sido objeto de amenazas, asedio, persecución y, el año pasado, también intentaron agredirlo físicamente, cuando un sujeto lo pasó golpeando con la motocicleta en la que circulaba.

represión es de vieja data

Por su parte, las mujeres del Colectivo de Matagalpa explicaron que los problemas para ejercer su trabajo como defensoras tiene vieja data y, no precisamente, vienen desde abril 2018, aunque las protestas contra el régimen han hecho que ellas sean vistas como enemigas, únicamente, por su labor de defensoras.

“Nosotras no solo desde abril 2018 hemos tenido problemas para realizar nuestro trabajo, ya que, desde hace 4 años, ante tanta violación de derechos humanos, se nos ha limitado. Por ejemplo, el Colectivo tiene un grupo de teatro social feminista y, desde hace 4 años, se nos prohibió entrar a las escuelas a hacer nuestro trabajo educativo”, denunció Arguello.

Agregó que la vida de todos los defensores de derechos humanos “corre peligro”, pues hay amenazas, asedios constantes a su labor y se ha agudizado esa agresividad y ese machismo hacia las organizaciones feministas y de mujeres defensoras de DD.HH.

Argüello recordó que en los últimos 15 meses a las mujeres defensoras, se les ha asediado. En noviembre 2018, y en marzo y septiembre de 2019, con el objetivo de no dejarlas demandar sus derechos desde las calles, acciones que no habían vivido con tanta fuerza en sus 30 años de existencia y trabajo.

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La Lupa es un medio con perspectiva de género y derechos humanos que surgió en mayo de 2019.