Un juzgado especializado en violencia de Masaya declaró culpable a Rufino de Jesús Balitán Vivas del femicidio de Brenda Auxiliadora Baltodano Flores, luego de que el acusado admitiera los hechos en una audiencia de juicio, según consta en el acta judicial de la causa.

Balitán Vivas, quien participó en la audiencia por videoconferencia desde el Sistema Penitenciario de Granada, respondió afirmativamente a las preguntas de la jueza Jenny García Velásquez sobre si comprendía el alcance de su decisión: renunciar a un juicio oral y aceptar de forma voluntaria los hechos que le imputó el Ministerio Público. La jueza calificó de manera definitiva el delito como femicidio como establece la Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres.

Baltodano Flores, de 43 años, murió el 22 de julio en el hospital Hilario Sánchez Vásquez, de Masaya, nueve días después de haber sido atacada con un arma blanca en el parque municipal de Nindirí. El ataque ocurrió cuando su expareja se acercó a ella, en un espacio público, para pedirle que retomaran la relación.

Ese detalle es justamente el que la Fiscalía usó como agravante en la audiencia de juicio. La representante del Ministerio Público, Tatiana del Rosario Casaya Valle, señaló ante el tribunal que «la víctima ya había dado por finalizado la relación con el acusado, pero continuaba buscándola», un patrón que organizaciones de derechos de las mujeres identifican como acoso posruptura, uno de los momentos de mayor riesgo de violencia letal para las mujeres que deciden terminar una relación.

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La Fiscalía añadió como agravante los «reiterados maltratos físicos por parte del acusado», es decir, un historial de violencia previa contra Baltodano Flores. Con base en ambas agravantes, la Fiscalía solicitó la pena máxima de 30 años de prisión. La defensa técnica, representada por Karla Yessenia Torrez Córdoba, coincidió con la misma solicitud.

Femicida se justifica en audiencia de juicio

En su intervención final, Balitán Vivas trató de minizar los hechos. «No estaba en mis cinco sentidos, pido perdón, jamás pensé hacerle eso… yo la quería, salíamos juntos… soy una persona de bien», señaló.

Ese tipo de discurso —que apela a la pérdida de control o a un supuesto amor como justificación— es señalado por especialistas en violencia de género como parte de una narrativa que busca reducir la culpa del agresor y presentar el femicidio como un arrebato pasional, en lugar de reconocerlo como resultado de una relación de control y violencia sostenida en el tiempo.

femicidios en Nicaragua

La madre de Baltodano Flores, Josefa del Socorro Flores Escobar, quien participó en la audiencia como representante de la víctima, optó por no pronunciarse, según el acta de juicio.

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Solo en julio de 2026, al menos cuatro mujeres murieron víctimas de violencia machista en Nicaragua —Jessica Mercedes Salinas Martínez, en León; María Vanessa González Rodríguez, de 18 años, en Nueva Guinea; Eveling del Socorro Fuentes Martínez, en Managua, y Baltodano Flores, en Masaya—, en un contexto en el que la Policía Nacional y otras instituciones estatales dejaron de publicar de forma periódica estadísticas oficiales sobre femicidios, lo que dificulta dimensionar el fenómeno con cifras actualizadas y confiables.

La sentencia con la pena definitiva contra Balitán Vivas se dictará dentro del plazo que establece la ley, según ordenó el juzgado al cierre de la audiencia.

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La Lupa Feminista