La violencia machista contra las mujeres continúa cobrando víctimas en Nicaragua. En los primeros tres meses de 2026 ya se registran al menos tres femicidios: uno por mes.

El tercer caso ocurrido en el año ocurrió en el departamento de Chinandega, donde una mujer que había sido reportada como desaparecida fue hallada sin vida días después.

“Hay mujeres que permanecen con parejas violentas por miedo a que aumente el maltrato o cumplan sus amenazas de muerte, porque creen que la separación puede afectar negativamente a sus hijas e hijos, porque son dependientes económicamente y porque hay mensajes que promueven la idea de que ´hay que luchar por el matrimonio´ a toda costa”, explicó el colectivo de mujeres Las Venancias en su red social Facebook, tras conocer el caso ocurrido en el occidente del país.

Debido a la opacidad de los datos y el ocultamiento de los mismos por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, La Lupa Feminista y Despacho 505 crearon Contradata, un monitor de la violencia machista en Nicaragua que busca “documentar la violencia machista, contar y denunciar todas sus manifestaciones, nombrar a las víctimas que el sistema opresor no reconoce y aportar información que deconstruya y transforme”.

Meylin María Aguilar Mendoza — Chinandega  

La mujer de 38 años, fue encontrada sin vida el 12 de marzo de 2026, luego de haber sido reportada como desaparecida por sus familiares desde el 9 del mismo mes.

Su cuerpo fue hallado flotando en las aguas del río Estero Real, bajo el puente de la comunidad Villa 15 de Julio, en una zona rural del departamento de Chinandega. La víctima había sido vista por última vez después de salir con su pareja, Cruz López Ponce, con quien había procreado cinco hijos. 

El 9 de marzo ambos habían salido, pero ese día López Ponce volvió solo a la casa. Al día siguiente desapareció lo que levantó las sospechas de que algo le había pasado a Aguilar Mendoza. 

“Ninguna mujer debería ser asesinada por su compañero de vida y padre de sus hijos”, denunciaron Las Venancias. 

Aguilar Mendoza es la tercera mujer asesinada en Nicaragua en 2026.   

Eloísa del Carmen Chavarría Robleto — Boaco

Su caso también involucró violencia dentro de su entorno cercano. 

La mujer de 65 años fue asesinada el 3 de febrero cuando caminaba en un camino rural de la comarca El Carrizal, en San Lorenzo, municipio de Boaco. Su cuerpo lo encontraron en una zanja de la comarca El Maneadero, en las cercanías de una finca agrícola. 

Inicialmente, la Policía señaló que se trataba de un accidente de tránsito, sin embargo, el dictamen forense reveló que Chavarría Robleto había muerto por una hemorragia intracraneal, provocada por un golpe con un trozo de madera.

A eso de las 5:45 de la mañana cuando se dirigía a pagar el dinero de un préstamo, Chavarría Robleto fue interceptada por Mario Alberto Mora, de 52 años, quien fue detenido seis días después del hallazgo. 

Mora intentó abusarla sexualmente y después la golpeó hasta provocarle la muerte con un trozo de madera.

«La impunidad o falta de castigo contra estos delitos es tal, que el acusado andaba en una calle pública de la misma comarca cuando fue detenido. La inconformidad de la familia con la hipótesis de que había sido atropellada les empujó a demandar una investigación exhaustiva que rindió frutos», denunciaron Las Venancias.

Ileana Jaqueline Ramírez — Managua  

El primer femicidio de 2026 se registró en Managua el 25 de enero, cuando Ileana Jaqueline Ramírez, de 40 años, fue asesinada dentro de su vivienda ubicada en el barrio San Judas. 

Ramírez fue atacada con arma blanca por su expareja, Yasser Domingo Vílchez Lorente, de 23 años, quien debía estar cumpliendo una condena de siete años y nueve meses de prisión hasta 2029.

Desde mayo de 2025, el agresor se encontraba en libertad bajo el régimen de “convivencia familiar”, un beneficio que otorga la dictadura a los presos comunes. 

El caso también evidenció fallas en los mecanismos de protección, ya que el agresor tenía denuncias previas y procesos judiciales abiertos, pero se encontraba en libertad cuando cometió el crimen.

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La Lupa Feminista