Esperanza Vado ha tenido crisis de estrés en las que ha llorado y reclamado por no poder continuar con su rutina diaria acostumbrada previo a la llegada del COVID-19 al país. Según su hijo menor, Mariano Vado, esta mujer de 78 años a veces se siente sofocada de estar encerrada y reclama por «no poder ir a la iglesia, caminar, o visitar a sus hijos, incluso hay veces que pasa el día de mal humor».

El joven afirma que su madre incluso llora y reniega, cuando se siente frustrada al ver como la situación sigue en Nicaragua, pero afirma que tratan de calmarla un poco diciéndole que en su casa estará a salvo del contagio.

Mariano señala que el sentir de su madre es «normal» y que es algo que «todos sentimos en algún momento de toda esta situación», «y ellos como adultos mayores no están exentos ante ese sentir, porque aunque no tengan una vida llena de actividades como tal vez las tengamos nosotros, ya tenían una rutina».

Sector vulnerable emocionalmente

El COVID-19 ha trastocado la vida de los nicaragüenses emocionalmente, pero la población olvida la existencia de ese sector verdaderamente vulnerable, y son los adultos mayores.

La crisis no solo ha afectado los hogares de la población nicaragüense física o económicamente, sino que ha jugado con las tensiones mentales de todos. Pero son los adultos mayores de los que menos se habla.

Autoencierro combinado con rutinas de distracción

Rafael Martínez, hijo de Esperanza Martínez, una adulta mayor de 84 años con condiciones de salud que le impedían una rutina más móvil previo al confinamiento, señala que ésta ya no lleva las mismas distracciones de fines de semana, puesto que debido a su situación de salud debe permanecer en casa en resguardo y prevención de contraer el virus.

«Ella permanece sentada, ve la tele, salimos al porche, bebemos un té o un cafecito mientras platicamos un rato y le explico siempre que sus hijos no la pueden venir a ver y ni ella puede salir porque por ahora debemos protegernos», añade Rafael.

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Ante situaciones similares a la de Martínez, la psicogerontóloga Martha Violeta Trujillo, quién es también creadora del blog La Profe Martha Violeta, recomienda que los adultos mayores deben tener actividad física, ya sea a través del teléfono mediante videollamadas con la familia, en las que «la nieta o el hijo anime ya sea a bailar a su adulto mayor», o aquellas actividades que no impliquen necesariamente ir a la calle.

 

«Producto de malos estilos de vida, no de la vejez, hay muchos adultos mayores que padecen enfermedades crónicas, por lo que según los expertos estas personas son las más vulnerables ante el virus», añade Trujillo y destaca que estos pensamientos pueden disminuir las defensas del sistema inmune, llevándolos a caer en situaciones de depresión.

Además advierte la importancia de sostener una alimentación balanceada que mantenga el ánimo y la salud adecuada de este sector de la población.

Prejuicios inconscientes respecto a la vejez

Los adultos mayores en Nicaragua han sido dejados a un lado, por creer que debido a que han permanecido inactivos desde tiempo atrás, no les hace diferencia la inactividad producida por la pandemia.

Trujillo, experta en salud mental en la tercera edad señala que, la población en general maneja prejuicios «inconscientes respecto a la vejez», puesto que suponen que los adultos mayores siempre han estado en pasividad, cuando algunos que en «teoría» a partir de los 60 años ya han entrado en este grupo selectivo de la población, aún siguen estando dispuestos a continuar labores profesionales o del campo.

«El adulto mayor en el campo no está guardado, no está encerrado, no lo va a estar», sin embargo Trujillo agrega que algunos adultos mayores urbanos, son los que han tenido que quedarse en casa, no así aquellos que deben salir a trabajar para ganarse su propio sustento.

La experta expresa que pese a que se tenga una idea de la «inactividad o pasividad» en los adultos mayores, es muy probable que sea una minioría, la que ya se encontrara en esa condición, ya sea por situaciones particulares, antes de la pandemia.

Las tensiones emocionales deben platicarse

La experta afirma que los adultos mayores pueden presentar sensaciones de miedo ante la incertidumbre «sobre todo si la información no es la mejor» y comparó la teoría que indica que «la vejez es la antesala de la muerte», relacionándolo con la idea del descarte de este sector de la población.

«Si una persona asume que está en la antesala de la muerte, ve la pandemia y además de eso está encerrada en su casa y la información es poca y hay más regaños que apoyo, la vivencia emocional es bastante deprimente, convirtiéndolos en personas que pueden entrar en crisis emocionales y que les puede afectar su propio sistema inmunológico», advierte la experta.

Trujillo como principal recomendación señala la importancia de hablar con los mismos adultos mayores para que estos puedan sobrellevar y procesar esta situación, para que junto a sus familias puedan salir en tranquilidad.

«Hay quiénes lo llevan mejor que otros, pero en general al margen de cómo se lleve esta situación, es recomendable, es necesario, es urgente atender las carencias emocionales que se pueden presentar ante la pandemia», afirma la experta.

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