El costarricense Joseph Rivera, abogado de la familia de Junieysis Merlo Espinoza, la nicaragüense víctima de femicidio en Costa Rica, denunció públicamente que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le negó el ingreso a Nicaragua cuando intentaba viajar a Madriz para reunirse con los padres de la joven.

Además, denunció un “abandono total” por parte del Estado nicaragüense hacia la familia, que —asegura— ha enfrentado sola el duelo, la repatriación de las cenizas y la búsqueda de justicia por uno de los casos de violencia machista más impactantes de este 2026.

“A solo 24 horas de mi partida, el Gobierno de Nicaragua me negó el permiso de ingreso sin justificación aparente, impidiéndome cumplir con mi deber profesional”, expresó Rivera en un pronunciamiento público fechado el 20 de abril, donde explicó que su viaje tenía como objetivo brindar «acompañamiento legal y emocional» a Máximo Merlo y Vilma Espinoza, padres de Junieysis, originarios de Madriz.

Para Rivera, la falta de respuesta institucional no solo ocurrió antes del crimen, sino también después. “La familia de Junieysis no ha recibido ningún tipo de asistencia del Gobierno de Nicaragua. Enfrentan solos el duelo, la repatriación de cenizas y la búsqueda de justicia. Es inaceptable”, denunció en el mismo comunicado.

El abogado sostiene que los padres de Junieysis han tenido que enfrentar sin apoyo estatal uno de los procesos más dolorosos: recuperar los restos de su hija, asumir los costos del proceso y luchar además por la custodia y protección de sus nietas, en medio del temor de que permanezcan vinculadas al entorno familiar del agresor.

«Exigimos al Gobierno de Nicaragua que explique esta denegación y que brinde apoyo básico a los padres de Junieysis», detalla el abogado.

Modus operandi del régimen de Ortega y Murillo

La denuncia vuelve a poner en el centro el caso de la joven nicaragüense de 29 años, madre de dos niñas gemelas, cuyo asesinato conmocionó a Costa Rica y Nicaragua. Junieysis desapareció el 31 de marzo en Santa Ana, San José, y días después su cuerpo fue encontrado dentro de una fosa clandestina en una zona montosa cercana a su vivienda.

La autopsia confirmó que murió por estrangulamiento. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) determinó que la causa de muerte fue asfixia por compresión externa del cuello, confirmando que se trató de un femicidio.

Como principal sospechoso figura su expareja, un hombre de apellido Ramírez Calvo, de 57 años y padre de sus hijas, quien actualmente cumple un año de prisión preventiva mientras avanza la investigación.

La familia sostiene que Junieysis vivía bajo un patrón de violencia sostenida, control y vigilancia. Existían antecedentes de denuncias por violencia doméstica y una orden de alejamiento contra el sospechoso, aunque posteriormente fue apelada. También trascendió que en la vivienda había cámaras ocultas instaladas en distintos espacios, incluso en áreas privadas, lo que evidenciaría una dinámica de control extremo sobre la víctima.

A la denuncia contra el régimen nicaragüense se suma otro reclamo público de Rivera: las aerolíneas Copa Airlines y Avianca rechazaron reembolsarle los gastos del viaje frustrado, pese a que la cancelación fue consecuencia directa de la negativa de ingreso impuesta por Nicaragua.

“A Copa Airlines y Avianca que reconsideren y reembolsen la totalidad de los gastos. De lo contrario, evaluaré acciones legales”, afirmó.

El caso de Junieysis Merlo Espinoza expone no solo la brutalidad de un femicidio, sino también las fallas estructurales que siguen enfrentando muchas mujeres migrantes víctimas de violencia machista: denuncias que no avanzan, medidas de protección insuficientes y familias que quedan completamente solas buscando justicia.

Mientras tanto, la familia Merlo Espinoza continúa esperando respuestas, reparación y garantías de que el asesinato de Junieysis no quedará en la impunidad. «Mi compromiso con la familia Merlo Espinoza es absoluto e inquebrantable. La distancia no me detendrá», concluyó el comunicado del abogado costarricense.

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La Lupa Feminista