El término  “feminazi” fue acuñado en 1992 por Rush Limbaugh, miembro del Partido Republicano de Estados Unidos. Para él, las feministas que defendían la despenalización del aborto eran igual al nazismo defendido por Hitler. El término se popularizó para estigmatizar a las feministas y las demandas que estas plantean.

Este reduccionismo pretende equiparar el nazismo, que asesinó a millones de personas, con el feminismo que es un movimiento que pretende visibilizar una realidad en la cual son las mujeres quienes están siendo asesinadas y no viceversa. Por ejemplo, en Nicaragua durante el 2021 se registraron 71 femicidios, según datos de Católicas por el Derecho a decidir. En 2020 el número fue el mismo.

Estadísticas de la misma organización exponen que cada año, la mayoría de los femicidios son cometidos por las parejas de las víctimas, seguidos por las exparejas, hijos, padrastros, conocidos, desconocidos, entre otros. 

Asimismo, la realidad demuestra que la participación de mujeres en asesinatos no es comparable a la participación que tienen los hombres en dichos actos. En el primer semestre del 2020 se cometieron 114 asesinatos. En 82 de los casos, los victimarios fueron hombres, mientras que se identificó la participación de mujeres en cinco asesinatos, del resto, los familiares de las víctimas no lograron identificar el sexo de las personas perpetradoras. 

Las estadísticas muestran que son las mujeres quienes terminan muriendo, ya sea por femicidios o por otras condiciones que buscan perpetuar el sistema opresor. Al final, lo que pretende  el uso del término feminazi, es evadir la interpelación que el feminismo y las feministas hacen a la cultura patriarcal. Quieren impedir el avance y consolidación de los derechos de las mujeres, porque temen perder el control sobre los cuerpos de las mujeres. 

Asimismo, equiparar el feminismo con el nazismo es un absurdo no solo porque las luchas feministas han sido profundamente pacifistas en el mundo entero; sino porque supone una banalización de la barbarie que el nazismo cometió en contra de las y los judíos, homosexuales, comunistas y de los cuerpos disidentes. Denota un profundo irrespeto por millones de víctimas de esa ideología racista, misógina, homófoba, constituido como un sistema totalitario y genocida, articulado alrededor de la figura del líder supremo (Führer) y la superioridad de la “raza aria”. 

Este explicador se elaboró en colaboración con La Lupa y La Corriente

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Periodista especializada en género y derechos humanos.
Es fundadora y directora de www.lalupa.press
Activista feminista en El blog de tu madre.