La desinformación que existe sobre la evolución del coronavirus en el Caribe Norte preocupa a la población de esta región. Pero aun más a los habitantes de las zonas rurales, pues la débil o inexistente cobertura de internet no le permite el acceso para informarse y tomar sus propias medidas de prevención.

Según Juan Carlos Ocampo, cofundador de Prilaka (Libertad), es poca la población la que conoce sobre las medidas de prevención y los  síntomas del coronavirus. “La  gente está muy confundida no tiene claridad de la información, pues existe mucha información falsa  y especulaciones”.

En la zona urbana de Waspán y Puerto Cabezas es donde más se están tomando medidas de prevención con el uso de mascarilla, lavado constante de manos, uso de guantes; pero no en el distanciamiento social.

En la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN), más del 70 por ciento de los habitantes están asentados en el área rural, según el VIII Censo de Población y IV de Vivienda 2005- dato más reciente- que ha publicado el Instituto Nacional de Información y Desarrollo (Inide).

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Ocampo indica que la gente continua su vida normal realizando sus gestiones sin percatarse de que pueden contagiarse y llevar el virus a las comunidades más remotas de la región, lo cual es de mucha preocupación ante el difícil acceso.

Para minimizar esos riesgos Ocampo demanda a las autoridades centrales que se brinde información transparente y en la lengua miskita.

“Que digan ¿cuántos son  los contagiados?,  porque hasta este momento no sabemos, cómo se está manejando la situación. Hay poca transparencia y muchos rumores”, asevera Ocampo cuya organización que representa trabaja en la defensa del respeto de los territorios indígenas.

A su vez hace un llamado a los comercios privados, instituciones del Estado que reciben mucho personal a tomar medidas de seguridad para que no se aglomere la población.

Otra alternativa que este representante territorial propone es que en las comunidades se organicen grupos de comprar o abastecimiento.

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“Cada comunidad debería tener un grupo de personas en edades que no son altos riesgos al contagio. Para que vengan a Puerto Cabezas o Waspán a comprar los víveres que la gente necesita. Ya al llegar a la  comunidad haya un espacio donde se tomen todas las medidas preventivas para entregar el producto y de esa manera se evita que la gente ande a la libre”, explica Ocampo.

Además de prohibir el ingreso de personas que presten servicios que no son de prioridad para la comunidad.

SE CONFINAN  EN EL MONTE

Algunas familias miskitas han tomado la decisión de autoconfinarse en los bosques, esto como una forma de protección y de aprovechar el  tiempo en producir.

La dinámica de trabajo de este segmento de la población regularmente consiste en que el padre de familia se iba por cuatro días al monte con el hijo mayor y regresaban los fines de semana, pero dada las circunstancias en la actualidad se va toda la familia  permaneciendo en el sitio.

“Están trabajando en la siembra. Ahorita están preparando la tierra para la siembra de primera de maíz, arroz y yuca. Hacen tres o cuatro semanas  que entraron al bosque”, detalla Ocampo.

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