La legitimización del abuso sexual infantil en Nicaragua es una de las causas de los altos índices de embarazos en menores de edad, indicó Graciela Castillo, quien fue encargada de la campaña Son Niñas, No Madres durante dos años y es actual comunicadora del proyecto digital Tomá Nota. Para Castillo, esto mismo provoca que haya una normalización en los embarazos infantiles.

“La gente no concibe que ahí hay un delito. Hay una normalización del abuso y la violencia sexual hacia las niñas y adolescentes” manifestó.

Si bien el Ministerio de Salud no divide las cifras de partos anuales por edad, el informe “El Poder de Decidir: Derechos Reproductivos y Transición Demográfica” publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en 2018, estima que 5 niñas nicaragüenses entre los 10 y 14 años dan luz a diario, y 92,000 adolescentes ya son madres.

Sin embargo, Castillo afirmó que no todos los partos infantiles se registran y cree que la cifra podría ser incluso mayor. “Podemos hablar de un subregistro de las cifras de todas las niñas que paren en las zonas rurales, que no llegan a los centros de salud y no registran a sus hijos”.

Legitimización del abuso sexual

Según Castillo, no hay un equivalente entre niñas embarazadas y hombre presos, aunque el Código Penal de Nicaragua establece en el artículo 198 y 196 de la Ley 641 que, los menores de 14 años no pueden dar voluntad a actividades sexuales, y que se realiza estupro cuando una persona tiene acceso carnal con un menor entre los 14 y 16 años.

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“No se denuncian (las violaciones) y las instituciones tampoco son fiables para garantizar justicia. Sobre todo, porque aquí en el país hay una gran cultura de la impunidad para los abusadores sexuales” expresó.

La psicóloga Fátima Bravo, también sostuvo que el hecho de que no se vean los embarazos infantiles como delitos, parte de un sistema patriarcal que no considera la violencia sexual en las niñas como un tema de relevancia social.

Cultura de uniones tempranas

Sumando a eso, Castillo expusoe que en Nicaragua existe una cultura de uniones tempranas, donde muchas adolescentes son obligadas a irse de sus casas con hombres mayores, estén embarazadas o no. Según la investigación “Situaciones de Uniones a temprana edad en Nicaragua” realizado por UNFPA en 2019, el 11% de las niñas entre los 12 y 17 años están en unión con un hombre o se unieron y se separaron.

Aunque se podría pensar que se trata de relaciones de pares, en realidad no es así, advirtió Castillo. “El 85% de las chavalas que se van en uniones tempranas, iniciaron su vida sexual con una persona mayor”, explicó. A raíz de esa situación, las menores de edad están expuestas a la violencia física, económica y sexual, añadió.

Bravo por su parte, manifestó que cuando esto sucede también viven limitaciones, precariedad, sometimiento, violencia intrafamiliar, ofensas y juicio social por parte de las personas.

Falta de educación sexual

Castillo dividió la falta educación sexual en menores de edad en dos partes: prevención del abuso sexual y manejo de información errónea. Las niñas no solo carecen de herramientas informativas para que identifiquen y denuncien el abuso sexual, sino que se enfrentan a un sistema familiar cómplice del abuso. Pues, desde pequeñas se les enseña vergüenza sobre su cuerpo, se les calla y se les obliga a hacer cosas que no quieren, así que los abusadores se aprovechan de esto, declaró.

Castillo, quien también forma parte del proyecto digital Tomá Nota, el cual brinda consejería sobre sexualidad a personas jóvenes, señaló que muchas adolescentes manejan información incorrecta sobre métodos anticonceptivos o no saben cómo acceder a ellos. Tampoco saben sobre autonomía del cuerpo, consentimiento y negociación del condón. Lo que tiene como consecuencia embarazos en adolescentes.

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Que las niñas y adolescentes afronten un embarazo y una maternidad impuesta, provoca grandes afectaciones psicológicas y emocionales en la vida de ellas, pues además de los problemas físicos que conlleva, el mayor impacto es en su salud mental, aseveró Bravo. Esas afectaciones se pueden manifestar en la violencia a sus hijos o a ellas mismas, llanto espontáneo, encierro, adicciones o incapacidad para continuar proyectos, indicó la psicóloga.

La madre panza

No obstante, todo lo anterior no es impedimento para la realización del concurso anual “La madre panza” realizada por La Nueva Radio Ya y otros patrocinadores, cuya actividad no fue hasta en el 2016 que quitaron de la categoría de ganadoras a la mamá más joven. En el 2017 a pesar de que una de las condiciones para inscribirse era ser mayor de 19 años, resultó premiada una niña de 15 años con colchones y víveres según mostraron las redes sociales del medio de propaganda. Para el concurso de este año no hay límite de edad.

Para Castillo, este tipo de concursos solo promueven y contribuyen a la normalización de los embarazos infantiles y adolescentes. “Creo que los medios de comunicación están legitimando el abuso sexual, el estupro, el embarazo adolescente, en vez de denunciarlo como un problema social que tenemos y nos compete a todos. Algunos medios de comunicación como responsables de la comunidad están siendo irresponsables” expresó.

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En los comunicados realizados en sus páginas webs oficiales, han dicho que esta actividad es una restitución de derechos de las mujeres nicaragüenses y que el objetivo es que “nuestras bellas panzonas la pasen de lo mejor, rían a carcajadas y disfruten de esta bonita etapa del embarazo, uno de los momentos más hermosos y especiales para una mujer”. A pesar que se solicitó una entrevista a dicho medio de comunicación vía correo, no respondieron.

Castillo añadió que en este tipo de concursos juegan con los fundamentalismos religiosos, ya que llaman al embarazo infantil milagros y bendiciones. A lo cual, también se aprovechan de la necesidad económica de las personas que participan. También invitó a que mejor se realicen campañas de prevención de abuso sexual y de educación sexual para que los delitos contra las niñas y adolescentes no sigan ocurriendo.

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