En esta ocasión conversamos con Emilia Yang Rapaccioli a “La Guarida del Oso”, es una artista, activista feminista e investigadora, cuyos intereses de investigación y práctica artística abarcan en papel de la memoria y el futuro en la imaginación política.

Emilia actualmente está cursando un doctorado en artes audiovisuales en la Escuela de Artes Cinemáticas de la Universidad del Sur de California (USC) y es la coordinadora de comunicación de la Asociación Madres de Abril (AMA) y directora del Museo AMA y No Olvida, Museo de la memoria contra la impunidad.

¿Cómo podemos definir memoria histórica?

El tema de la memoria se puede hablar desde dos enfoques, está el enfoque de derechos humanos, en el que se ha tratado de rescatar desde el pasado graves violaciones a derechos humanos y se recuerdan, también el enfoque como estudio de la memoria, están las personas que construyen la memoria activamente, como somos los activistas que hemos recibido violaciones de derechos humanos, como en AMA y en toda Latinoamérica que hay muchos casos y están las personas estudian la memoria, que han categorizado que la memoria histórica es el relato oficial, lo que básicamente se ha circulado y lo que las personas piensan que pasó sobre algo.

En Nicaragua, han habido casos  que la memoria histórica cuenta la historia de los vencedores, en el caso de la Revolución y podemos ver que hay muchas comunidades que sus memorias no han sido reconocidas y han habido muchos momentos de graves violaciones de derechos humanos en la historia reciente de Nicaragua, vemos como eso no ha salido al espacio público, se ha embotellado y ha creado unos resentimientos fuertes, que lo vemos ahora con todas las personas que fueron víctimas tanto del somocismo,  del sandinismo en la época del triunfo de la revolución, incluso en los 90 durante el gobierno de doña Violeta también había mucha violencia, entonces todas esas memorias han sido acalladas y esas son memoria colectiva y cuando estas memorias colectivas se ponen en diálogo, se crea una memoria social y la memoria histórica es la más oficial.

¿Cuál es la diferencia entre memoria y verdad?

Dentro de los mandatos o los requerimientos de la justicia transicional están cuatro puntos, que también dentro de la Asociación Madres de Abril lo rescatamos para el manifiesto, son la búsqueda de la verdad, la búsqueda de la justicia, la reparación integral, la no repetición y la construcción de memoria; si fuera desde el estado la construcción de la memoria sería parte de un programa de reparaciones, incluso el GIEI cuando hizo su reporte dijo que eso debería ser parte de la atención que le deben dar a las víctimas, pero en el caso de Nicaragua, no ha habido reconocimiento de víctimas, nos han violado completamente todos los derechos y no ha habido esa importante búsqueda de la verdad.

La verdad son las investigaciones independientes, es saber qué fue lo que sucedió de manera técnica y científica, es decir, tienen que hacer peritajes, un montón de cosas forenses para descubrir que fue lo que realmente pasó; la construcción de la memoria es diferente, pero en este caso han ido de la mano, la construcción de la memoria es contar qué fue lo que sucedió, cuáles fueron esas violaciones y mantenerlas vivas para que no vuelvan a suceder, entonces no son la misma cosa pero se pueden complementar una con la otra.

Museo Memoria Madres de Abril
Foto: La Lupa/ O. Navarrete

En el museo, nosotros -como no ha habido una investigación-  hicimos un proceso de reconstrucción de los hechos, si llevaron a las víctimas a un centro médico, si las llevaron a la morgue o si las enterraron, es decir, lo que pudo haber pasado y eso va a ayudar en el proceso de verdad y justicia, pero todavía no estamos en ese proceso y la parte del museo que rescato es el impacto social y psicológico, la memoria tiene eso, lo subjetivo de como yo lo viví, como yo lo sentí y por eso tiene un impacto emocional en el país, como nosotros hemos compartido ese duelo tan fuerte que se vivió en Nicaragua.

¿De qué forma la memoria histórica junto a la verdad aportan al proceso de justicia transicional?

Nosotros hemos hecho las investigaciones por  nuestra cuenta y estamos aportando de esa manera al proceso de la búsqueda de la verdad, las familias seguimos diciendo “este día asesinaron a mi familiar”,  “este día mi familiar cumplía años” y todos esos son elementos que están aportando a la búsqueda de la justicia para Nicaragua. El museo sirve como un recordatorio muy fuerte de que la justicia está pendiente y que es indispensable para el futuro del país que haya un proceso de reconocimiento de las víctimas, que haya un proceso en el que las víctimas se centren y sean oídas por ese estado, crear instituciones que nunca más se vuelvan a echar en contra de la población, entonces es muy importante que las víctimas sean centradas en ese proceso y también sean sentidas porque las víctimas en Nicaragua siempre han sido silenciadas, tanto en la Costa, en el campo, en la ciudad, incluso víctimas de abuso sexual, es decir, la víctima siempre ha sido silenciada y necesitamos elevar el nivel de empatía que hay en las instituciones de Nicaragua y elevar el nivel de solidaridad, activarlo en estos momentos que hay tanta violencia.

¿Cuáles son los retos en un país como Nicaragua, para el establecimiento de la memoria histórica?

Desde las víctimas son retos inmensos, porque nosotros lo estamos haciendo de manera activista, con las uñas, bajo la represión, bajo el asedio, los retos son inimaginables para seguir construyendo la memoria y lo seguimos haciendo, eso demuestra la voluntad que tenemos todos en la Asociación, los retos más grandes de parte del gobierno es el reconocimiento de las víctimas y dejarlas de revictimizar, dejarnos tener nuestros derechos, darnos garantías judiciales, igualdad ante la ley; la restitución de nuestros derechos y nuestra dignidad aportaría a establecer memoria más integral sobre los hechos y en el futuro políticas públicas de la memoria, eso es como un sueño que nosotros tenemos, que en el futuro no seamos sólo nosotros los que estemos encargados de eso.

También retos de la reparación a la familia y el proceso de sanación que todos tenemos que llevar porque el luto y el duelo es algo tan difícil que si nosotros no trabajamos, también vamos a crear odiando a todo el mundo y así se mantiene el ciclo de violencia, eso también lo hemos trabajado mucho, desde el dolor movernos hacia una situación en que nosotros tenemos derecho y nosotros reivindicamos nuestros derechos, los defendemos y por eso somos víctimas, somos sobrevivientes y estamos creando pedagogías de la memoria estamos creando maneras de que aprenda toda la sociedad sobre qué fue lo que pasó y qué fue lo que lo que nosotros vivimos, incluso apoyar.

Pregunta de la audiencia ¿Qué podemos hacer para cambiar la memoria selectiva en Nicaragua?

Creo que toda la iniciativa que ha existido es muy valiosa y en general hemos tenido como una alfabetización en derechos, con esta lucha nos hemos vuelto más sensibles a la importancia de los relatos y los testimonios, oír las experiencias de las personas y los periodistas han subido el nivel bastante en ese sentido, en cómo aprender a trabajar con víctimas, aprender a rescatar sus historias, que entiendan que no son personas solo dolientes y  llorando, sino que son víctimas que están en constante lucha, también  avanzando en el discurso y en las diferentes cosas que van realizando; ha sido un gran aprendizaje desde las organizaciones, desde los activistas y también los periodistas, que son las personas que amplían los mensajes.

Desde el Museo siempre lo hemos dicho, queremos que sea una semilla que se siembre y que crezca de diferentes maneras, que las personas utilicen los recursos que hemos creado, que hagan más historias, interpretaciones artísticas, la memoria puede ser muchas expresiones, no tiene que ser una sola. Hemos visto poemas, hemos visto canciones y todo eso es parte de la memoria, hay que seguirla fomentando desde el inicio hacia las diferentes actividades, para seguir fomentando el no olvido, el nunca más y también un compromiso que los periodistas pueden hacer de seguir trabajando al lado de las víctimas.

¿Cómo nace la idea del Museo AMA y no Olvida?

El grupo madres de abril se conformó desde el comienzo de abril que estuvimos protestando en la rotonda de Metrocentro y todo eso, pero se fundó oficialmente en septiembre del 2018 y firmamos un manifiesto por la verdad, por la justicia, por la preparación, la no repetición y la construcción de la memoria, entonces nosotros decíamos que la memoria tiene que ser un trabajo activo de nosotros, participativo e interdisciplinario, que vamos a ser como un banco, como antídoto al olvido en contra de la impunidad, entonces empezamos a pensar cómo podría ser esto, hicimos un trabajo súper bonito con toda la organización a nivel territorial y fuimos a preguntarles ¿qué es memoria para ustedes?, ¿cómo recuerdan a su familiar en su casa? La familia nos traía las fotos de los altares, contaban que ellas se sienten protegidas por los altares que tienen en su casa, sienten que su familiar está ahí.

Museo Madres de Abril
Foto: La Lupa/ O. Navarrete

En el caso de Jorge Zepeda, “Chabelo” de Masaya, su mamá -doña Carolina- dice que cuando él murió, antes de la Operación Limpieza, sentía que el altar la cuidaba, entonces nosotros lo que hicimos fue un altar en un museo, no un museo frío, no quisimos hacer un museo de arte contemporáneo, sino que quisimos hacer algo del amor y que representara ese gesto que hacemos la familia de recordar, de ir a poner flores, de dar amor, de seguir recordando, entonces básicamente así fue que nació la idea de hacer un museo altar y en diferentes formatos, lo hicimos a nivel digital, hicimos la exposición y en la exposición era todo como alta que colgaba diferentes historias y que contaba la familia como es recordado, pero siempre pensando en ese gesto de mantenerlos vivos, encender una candela, poner una flor.

Ha sido súper lindo, porque la asociación se ha organizado alrededor de esto, tenemos un grupo de jóvenes que fueron edecanes en el museo y han hecho otro montón de cosas súper lindas, tuvimos el taller de bordado, hemos tenido muchas actividades alrededor de la memoria que han sido súper sanadoras y también muy sentidas por todas nosotras y va a seguir el museo, tenemos otros proyectos.

¿Cuáles ha sido las limitantes para ustedes como Asociación en torno al Museo de la Memoria?

La Asociación es una organización en pañales, nadie, ninguna de las familiares teníamos tanta experiencia haciendo todo esto, todo se ha hecho de manera empírica, lo más fuerte ha sido la represión, lo hicimos escondidas, de manera clandestina. Por ejemplo, la mamá de Josué, doña Elisa de Carazo, después de ser muy vocal y participar mucho en el museo, la tumba de su hijo fue profanada. Este trabajo de la memoria ahora ha tenido efectos fuertes en las familias, también en el miedo, cuando la exposición todavía estaba abierta y estaban las madres protestando en la iglesia San Miguel y se metieron a la Catedral yo dije “se van a meter al Museo”. Es decir, estábamos con miedo constante de ponernos en riesgo, de poner nuestros cuerpos, ha sido trabajar el trauma de todas y también como se ha sentido el desamparo de todas las instituciones, las familias tienen miedo de ir a los hospitales, tienen miedo de ir a poner una denuncia si les roban algo, ese desgobierno a nosotros nos ha afectado mucho y ha afectado todos los trabajos que hemos hecho.

Incluso la presidenta de AMA se tuvo que ir del país, la Francys (Valdivia), porque estaba recibiendo demasiada amenaza, entonces es un trabajo que ha sido bastante peligroso y ha sido difícil para la organización pero también los hemos ido haciendo a cómo se puede y  por eso ha sido importante  distribuir la carga y los roles, que no sea siempre la misma persona, yo generalmente no soy tan pública, especialmente para todas cuidarnos  para que seamos y estemos todas, tengamos visibilidad y  tengamos momentos para sentirnos débiles, tristes, darnos ese espacio y esa oportunidad de sentirnos así.

¿Cuán difícil es trabajar en algo que tiene una carga emocional tan grande?

Hay fortaleza en ser vulnerable  y reconocer que nosotros sentimos es muy importante como parte del trabajo político, no somos de palo y aquí nadie es de palo y lo que pasó con los familiares es que todos vivimos el momento justo después de los asesinatos de manera muy privada porque teníamos mucho miedo y perdimos un poco eso tan importante que son las redes de apoyo, en el museo abrimos todo ese duelo, lo colectivizamos, dejamos entrar a bastante gente a esos espacios y  la gente también nos dio fuerza, la gente en el museo decía “gracias por dejarnos llorar con ustedes”, “gracias por darnos este espacio”, “gracias por dejarnos a nosotros mismos sentir”, es decir, hemos servido como una conexión para que la gente también se deje sentir y se de ese espacio.

Obviamente es muy difícil y hemos creado prácticas de autocuido durante todo el trabajo del museo, estuvimos con el apoyo de la red de apoyo psicosocial, siempre verías una psicoterapeuta in situ que ayudaba a contener, a parte de la organización,  para el equipo técnico fue un trabajo muy desgastante y  un trauma todo el tiempo, yo como directora también pongo eso en frente, les decía “si necesitamos apoyo, digámoslo”, “si necesita un descanso, dígalo”, “si necesitan alguien que les de algún tipo de acompañamiento, dígalo” .

Es un reto pero también tuvo mucho beneficio el abrir ese dolor, ese duelo y ese espacio a emociones, para que otras personas también se conectarán con sus emociones y sus vivencias porque también había mucho activista de los más jóvenes que tienen mucho impacto  y mucha fuerza pero tal vez no tanto ese contacto, varias personas que llegaron dijeron  “ha sido la primera vez que me di chance de llorar” y eso es increíble, darle ese espacio a las emociones y centrar también tus propias vivencias, a pesar de que obviamente estás viendo las vivencias de las otras personas ,que fueron tan duras, las tuyas también lo fueron y reconocerlas. Fue difícil pero también ha sido bastante enriquecedor.

¿Cuáles son los planes para el Museo de la Memoria a futuro?

El sueño más grande es tener un espacio de verdad, fue un gran espacio tenerlo dentro de la UCA y hemos hablado ellos y nos apoyan, tal vez conseguir un espacio más grande pero sería pues un proyecto más a largo plazo, existe el sitio en línea y se va a seguir acumulando la información porque AMA sigue creciendo, hay más personas víctimas afiliadas y entonces toda esa información se tiene que recopilar y hemos trabajado en este momento de la pandemia  el tema del homenaje, hicimos un concierto virtual y el conversatorio con el GIEI, la reconstrucción de los hechos del 30 de mayo con el equipo de antropología forense de Argentina. Entonces seguimos tratando de mantener en la agenda los temas de diferentes maneras.

Claro que ahora es  otro reto porque estamos en línea y no nos podemos acercar, nos podemos abrazar, no nos podemos juntar y después más adelante en septiembre que es como el aniversario del museo, vamos a sacar la versión en inglés y una experiencia en realidad virtual que hemos desarrollado donde las personas que no pudieron ir a la exposición, van a poder experimentar la parte de los altares y la parte de los objetos, entonces vas a oír a la mamá de José Leonel “El Chino” de Chinandega, contando que significa el mortero José para él, entonces vas a poder conocer más de cerca a los chavalos a través de sus cosas, las  personas que no pudieron verlo; fue un gran trabajo también hacer toda la producción, todo lo hacemos con las uñas y pues ojalá más adelante tengamos menos peligro, más apoyo para hacer más cosas, pues seguimos en eso.

Museo Madres de Abril
Objetos personales de los asesinados por la dictadura Ortega-Murillo exhibidos en el Museo de la Memoria de las Madres de Abril. Foto: La Lupa/ O. Navarrete

¿Crees que las organizaciones opositoras ven a las víctimas, especialmente a AMA, como una cuota?

Siento que sí, es decir, las organizaciones  ven el capital político que tiene la organización de víctimas y hay que aclarar, nosotros hemos firmado acuerdos de colaboración, esos acuerdos más bien son para cuidarnos a nosotros en salud, es básicamente que todos ellos accedieron a que no pueden trabajar el tema de justicia sin nosotras y nos vamos a mantener independientes siempre, no nos vamos a montar en el carro de nadie porque es un tema más a largo plazo, es un tema de que pueden pasar varios gobiernos, no pensamos ni en el próximo gobierno, entonces nosotros tenemos que quedarnos independientes y siempre fiscalizando al poder,  porque no podemos unirnos a las cosas de políticas más cortoplacistas, a las iniciativas políticas más cortoplacistas y tenemos que mantener un horizonte más lejano, la memoria es un trabajo a largo plazo, el trabajo de justicia también, creo que AMA lo tiene claro y aunque las ellos lo quieran utilizar, nosotros no vamos a caer en eso.

Lo hemos dejado muy claro y puede ser que quedemos como invivibles, pero es lo que tenemos que hacer para protegernos, para proteger nuestra integridad, para proteger nuestro trabajo, para proteger nuestra lucha, entonces en eso ha sido muy claro, también para seguir apoyando creamos colaboración con grupos de víctimas y todo, pero no necesariamente nos vamos a meter en un solo sitio, porque cada quien tiene sus luchas, cada quien tiene sus demandas.

Pregunta de la audiencia: ¿Qué opinas acerca del debate en torno a que hay personas que no quieren saber nada más del sandinismo?

Para mi familia esto de las víctimas del Estado no es algo nuevo, en 1960 asesinaron a un tío mío, José María Tercero y después  mi abuelo fue perseguido, entonces considero que sí deben ser juzgadas las personas que tienen que ser juzgadas y que tienen responsabilidades de crímenes, eso es demasiado importante, pero no podemos querer que paguen todas las personas por eso y tampoco puedo yo imponer ninguna manera de pensar a nadie, creo que las personas tienen derecho, no podemos caer en el mismo juego de que vamos a ser autoritaristas y que vamos a cerrar completamente la ventana a los debates, el sandinismo tienen sus problemas y ellos tienen que resolverlo, las personas que les interese ese proyecto, no es mi responsabilidad y no lo tengo que pensar, pero si tienen su derecho a hacerlo pero bajo la condición de que las personas que estuvieron involucradas en este sistema político imperante que fue tan perverso, cumplan con las condenas y con la responsabilidad de sus crímenes.

Que haya un reconocimiento de todo eso, entonces hay que dividir la cúpula y los crímenes, que es algo legal y es algo que tiene que pasar con las tendencias y las inclinaciones ideológicas y políticas que puedan tener la gente, la democracia y respeto, el derecho que vos tengas de decir lo que vos querrás, también que todos subamos el nivel y que todos seamos ciudadanos porque el problema con el  sandinismo es que ha devaluado la ciudadanía de las personas, ha devaluado sus derechos y nos han denigrado y victimizado; entonces si todos estuviéramos en un campo nivelado donde todos somos ciudadanos y puedan haber debates democráticos puede existir el sandinismo, no me parece que está en contra pero no pueden estar las mismas personas que tienen culpa y crímenes de lesa humanidad, eso también me parece que hay que rayar la línea.

Pregunta de la audiencia: ¿Qué crees de los grupos que usan la “memoria” como arma política para acusar a cualquier líder de somocista, sandinista u otro color de bandera?

A lo que aspiramos es que haya un proceso donde las personas realmente cumplan con las condenas y ese rol que nos hemos impuesto nosotros de ser jueces lo tenemos que quitar, porque ninguno de nosotros pueden ser los jueces, ni siquiera las víctimas, es decir, nosotros no podemos inculcarnos esos roles, obviamente podemos señalar pero la población en general no puede estar regalando indultos o regalando condenas, la memoria es algo que también no se puede controlar y hay que pensarla como democrática, pueden surgir iniciativas de memoria de cualquier tipo, hay que saberlas leer, hay que saber cuáles son un poco más manipuladas que otras y hay que darle su valor y su lugar a las víctimas. Eso es importante, pero el hecho de que quien va a jugar el rol y porque viviste en un momento algo ahora tienes que pagar, no es correcto tampoco, porque estamos metiendo en el bolsón a mucha gente que vivieron sus condiciones históricas, pensaron que eso era lo que tenían que hacer en su momento y que tal vez otras personas dentro de los mandos tomaron otras decisiones.

Pero esto es exactamente por la falta institucionalidad que hay en el país, como tenemos esa sed de justicia, creemos que nosotros mismos podemos hacer de justiciero, ni siquiera las víctimas podemos tomarnos la justicia en nuestras manos, la justicia tiene que ir por proceso y tiene que ir  de la manera legal, ya sea por una Comisión de la Verdad, Fiscalía independiente o sea lo que sea, pero nosotros no podemos arrogarnos con ese trabajo.

+ posts

La Lupa es un medio con perspectiva de género y derechos humanos que surgió en mayo de 2019.