Día de la Visibilidad Trans: violencia y falta de protección en Nicaragua

“Faltan muchas herramientas a nivel de incidencia política, pero también de acuerpamiento de nosotras como mujeres trans”, señala Charlotte al describir la situación que enfrentan las personas trans en Nicaragua en el actual contexto sociopolítico.
En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra para sensibilizar contra la discriminación que sufren estas personas, Charlotte sueña: “Vernos en el futuro las nuevas generaciones, de que las chicas trans, las infancias trans, las adolescencias trans, las mujeres en general tengan una mejor vida, tengan mejores políticas públicas, mejores dinámicas sociales donde encuentren empleo, donde los cuidados se dignifiquen y realmente sea un ejercicio de derechos humanos”.
Sus palabras reflejan demandas y expectativas que vuelven a tomar relevancia en esta fecha.
Cada 31 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad Trans, una jornada que busca reconocer la vida y resiliencia de las personas trans, así como visibilizar la discriminación que enfrentan.
La iniciativa fue impulsada en 2009 por la activista estadounidense Rachel Crandall, ante la necesidad de contar con un día que no solo recordara a las víctimas de crímenes de odio, sino que también destacara la existencia y los aportes de esta población.
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“La población trans ha venido naturalizando ese ejercicio de violencia verbal, física, inclusive psicológica… y siempre decimos: es una situación por ser quién soy”, crítica Charlotte.
Este 31 de marzo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) instó a los Estados a “garantizar el derecho a defender derechos de las personas trans”.
“Las personas trans, no binarias y de género diverso tienen derecho a defender derechos humanos. Su labor es clave para avanzar hacia sociedades libres de discriminación por orientación sexual e identidad de género”, mencionó la CIDH.
Según la CIDH, la región ha logrado avances significativos en el reconocimiento de los derechos de personas trans y de género diverso.
«Varios Estados han aprobado leyes de identidad de género basadas en la autodeterminación, han abierto espacios de participación política para personas trans y han impulsado políticas de inclusión social y económica», señala.
También se han «reconocido identidades no binarias en documentos oficiales y se han adoptado protocolos institucionales con enfoque de género y diversidad —subraya—, así como medidas para prevenir, investigar y sancionar crímenes transfóbicos”.
En Nicaragua, sin embargo, la realidad es otra bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Datos del Observatorio de violaciones a derechos humanos de personas LGBTIQ+ en Nicaragua, correspondientes al período enero–julio de 2025, documentan múltiples formas de violencia.
En uno de los casos registrados, una mujer trans reportó haber sido víctima de agresiones físicas, psicológicas, emocionales y económicas, además de enfrentar discriminación laboral que limitó su acceso a oportunidades de empleo, lo que la llevó a recurrir al trabajo sexual como medio de subsistencia.
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El informe también evidencia barreras estructurales que afectan a esta población, particularmente en el ámbito laboral, donde la exclusión limita las posibilidades de inserción formal. Estas condiciones, según organizaciones de derechos humanos, incrementan la exposición a situaciones de riesgo y vulnerabilidad.
“Hay una norma, una regla social moral para ejercer violencia, se permite un tipo de violencia hacia las personas trans que se ha naturalizado en todo el territorio”, dijo Charlotte.
De las 33 personas defensoras LGBTI asesinadas entre 2021 y 2022 en la región, 24 eran mujeres trans, señala la CIDH.“Los Estados tienen la obligación de garantizar que las personas trans puedan defender derechos sin obstáculos, discriminación ni violencia”, puntualiza el organismo de derechos humanos.
