El silencio y el ocultamiento de los datos son dos características que han permeado la política de salud implementada por el régimen orteguista en los principales brotes epidémicos, como el del dengue en 2019 o el de la actual pandemia, del coronavirus, que se extiende por el mundo provocando el cierre de fronteras y la cancelación de eventos masivos. Sin embargo, las autoridades nicaragüense no se inmutan, y hasta convocan a caminatas con la «fuerza de la fe y la esperanza» frente a la pandemia.

Este es un recorrido de cómo el sistema de salud ha enfrentado las principales crisis provocadas por la aparición de la gripe porcina o H1N1, el zika, un nuevo brote del dengue y el coronavirus.

Gripe porcina o H1N1

Las personas con mascarillas en el supermercado, en los aeropuertos, en todos lados fue parte de lo que se vivió con la pandemia del H1N1, también conocida como gripe porcina. Se identificó por primera vez en Estados Unidos en el 2009 y rápidamente se propagó por más de cincuenta países. Se estima que más de 400 mil personas en el mundo murieron.

En Nicaragua se decretó un estado de emergencia sanitaria y se llamó a la población a tomar medidas de prevención, ya que los síntomas eran muy similares a los de la gripe común: fiebre, tos, dolor de garganta, mucosidad nasal, y fatiga.

Los primeros casos en el país fueron reportados en junio de 2009. Y según los datos del Minsa la letalidad fue muy baja; por cada mil enfermos cinco personas fallecieron. Después que aparecieron los primeros casos en abril de 2009 en Estados Unidos, en dos meses, Nicaragua ya contaba con pacientes contagiados con el virus.

En mayo de ese mismo año, el Minsa, ya había publicado una Norma de vigilancia, prevención y control de la Influencia humana, enfocada en los centros de trabajo, escuelas, centros penitenciarios, entre otros. En este caso se tomaron medidas de prevención y protección para la población.

Zika

En el 2016 el virus del zika también puso en aprietos al sistema de salud nacional, después que varios casos se empezaron a reportar en diferentes países del continente americano, una vez que el brote inició en Brasil, en 2015. Dicha situación generó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzara una alerta epidemiológica, en especial, por el incremento inusual de microcefalia en bebés.

En Nicaragua se contabilizó en ese año 2,051 casos, de estos 1,114 eran embarazadas, y se registraron dos casos con microcefalia relacionado al zika; sin embargo, el discurso del régimen orteguista, mantuvo que en la mayoría de los casos no se habían reportado afectaciones a los niños, pero si las hubo, y en varios de estos se careció de seguimiento, denunciaron medios de comunicación.

 

Dengue

Los números de Rosario Murillo iban y venían con la epidemia del dengue de 2019. Hasta el 7 de septiembre, pasaban los cien mil casos sospechosos, pero en todo el año solo se contabilizó 10, 587 confirmados. Las víctimas mortales fueron 30. No obstante, en al menos dos casos, los familiares se quejaron de negligencia médica en la atención a sus seres queridos. El Minsa no se pronunció al respecto.

El 30 de julio el Minsa decretó una alerta epidemiológica por el aumento de número de casos de dengue en la región centroamericana. Inició una campaña de abatización, concienciación para garantizar la higiene en el hogar y otra de comunicación a través de los medios de comunicación oficialistas. Por su parte, especialistas en salud pública, han señalado el subregistro que existe en este tipo de crisis, muchos de ellos relacionados a la clasificación que hace el mismo Minsa de los casos.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en las primeras cuatro semanas del 2020; 264 casos de dengue han sido confirmados y 10 corresponden a dengue grave. Es decir, que el dengue sigue afectando al país. En el 2019 los más vulnerables fueron los niños menores de un año, cuya tasa de incidencia fue de dos casos sospechosos por cada cien mil habitantes y los que están en el rango de 1 a 4 años, se contabilizaban 4 casos por 100 mil habitantes.

Coronavirus

En una situación peor a la que se vivió con la pandemia del H1N1 en 2009, los sistemas de salud del mundo vuelven a ponerse a prueba con el Covid-19, un nuevo coronavirus que ha infectado a 137, 340 personas y ha matado a 5, 091. El régimen de Daniel Ortega ha sido cuestionado porque las medidas en materia de prevención que ha tomado parecieran nimias a la par de la magnitud del riesgo de propagación.

La respuesta del régimen ante los casos de coronavirus se basa en un protocolo de actuación, personal capacitado y capacidad hospitaria. Las autoridades sanitarias sostienen que en el país, aunque este rodeado de países con casos de coronavirus y sus fronteras sean frágiles, no hay casos de Covid 19. Lo único claro que se conoce a la fecha es que estiman que una vez se identifique un caso, en los próximos seis meses, la cantidad de víctimas mortales sería de 813 personas.

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