Día tras días la Policía Nacional anuncia la reapertura de las Comisarías de la Mujer en los diferentes municipios del país con el objetivo de “preservar la vida de las mujeres”, y así reducir los índices de violencia contra ellas. No obstante, hasta el 7 de octubre se registran 58 femicidios, de los cuales tres ocurrieron en la última semana, 95 femicidios frustrados y 68 niños y niñas en la orfandad, según la organización Católicas por el Derecho a Decidir.

Las Comisarías de la Mujer son solo un simulacro de atención y no brindan una respuesta integral ante la violencia machista, explica una integrante de la Red de Mujeres contra la Violencia, quien realizó un sondeo en el pacífico, occidente y norte del país para conocer la situación de las Comisarías a nivel territorial.

“Existen las comisarías porque están las cuatro paredes, hablando de la infraestructura, pero no hay un personal especializado, apegado a la ley, respetuoso con la víctima y que cumple con medidas cautelares y precautelares . Incluso con las estadísticas no están llevando un registro real de los femicidios. Todos estos patrones agudizan la violencia y empeora la respuesta que debe tener esta problemática”, manifiesta la especialista en género.

Según la Policía Nacional las Comisarías cuentan con personal de investigación personalizada, así como oficinas y medios de transporte “para garantizar la atención de cada caso con esmero y eficacia”.

Sin embargo, de acuerdo al acompañamiento que da la organización a mujeres víctimas de violencia, aseguran que si bien están atendiendo, no hay una ruta de acceso definida para poner la denuncia, así que las mujeres tienen que ir de una institución a otra para hacer sus procesos, tampoco hay un acompañamiento legal adecuado y ni un equipo capacitado para atender casos de violencia, puesto que la respuesta siempre es la mediación.

Al contrario, en muchas ocasiones pierden la documentación de las denunciantes, mientras que en los municipios con mayor dificultad de acceso no tienen papel para escribir, y les dicen que no hay gasolina para transportar a las mujeres.

Mediación condena a las mujeres

Aunque el discurso oficialista sobre las Comisarías es la reducción de la violencia, nunca presentaron un plan de atención y prevención de la violencia machista, así como tampoco información pública sobre el proceso de interponer una denuncia, ni estadísticas sobre la problemática.

Lo único que la institución policial ha dejado en evidencia sobre su plan de acción es que “se promueve una cultura de diálogo que, a través de la conversación, a través de una cultura de paz y la convivencia pacífica, logremos el consenso ante una desavenencia”.

Sin embargo, para la integrante de Católicas por el Derecho a Decidir indica que la vida y salud de las mujeres corren mayor riesgo cuando se impone la mediación con sus agresores, en vez de la protección integral de sus vidas.

“La mediación y el objetivo de las comisarías de promover el diálogo es contraproducente y riesgoso para las mujeres, porque muchas de las mujeres que han mediado encuentran la muerte después. El impacto son los femicidios, y las que sobreviven quedan con secuelas a nivel físico y emocional”, expresa.

La especialista explica que en violencia machista no puede haber mediación porque hay un abuso y disparidad de poder, donde las mujeres se encuentran en mucha mayor desventaja que sus agresores, ya que no cuentan con recursos económicos, ni psicológicos, ni emocionales para salir de la violencia.

“Es por eso es que llegan a pedir ayuda, para salvar su vida, pero las obligan a mediar frente a un agresor con armas en la mano, con odio en contra ellas, y por ideas de superioridad machista es que hace lo que le da la gana”, agrega.

Asimismo, asegura que en las mediaciones las revictimizan y las culpabilizan de provocar la violencia, lo cual hace que el personal de las Comisarías sean cómplices de los agresores.

Comisarías sin objetivos claros

Otra de las debilidades de las Comisarías es que también se llaman “Comisarías de la Mujer y la Niñez”, cuyo objetivo institucional es “preservar los derechos de la familia” según los medios oficialistas.

Para la especialista esto es una forma más de invisibilizar una problemática estructural que afecta específicamente a las mujeres, y que las condena a continuar en círculos familiares de riesgo bajo argumentos tradicionalistas y religiosos.

Las Comisarías de la Mujer se crearon por primera vez en el país en 1993 con el trabajo de las organizaciones de mujeres, la Policía Nacional y Instituto Nicaragüense de la Mujer, sin embargo fueron desmanteladas en el 2014 por el régimen Ortega-Murillo sin dar ninguna explicación, a pesar que su mantenimiento estaba contemplado en la Ley 779.

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