El grito de «maricón» y la amenaza de golpe por parte del diputado Wilfredo Navarro contra el periodista de Canal 12 Marcos Medina evidencia, según activistas LGBTI y feministas, el «machismo institucionalizado» del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que no solo ataca cuerpos disidentes sino también voces.

«Wilfredo Navarro, es sin lugar a dudas el vocero y ejemplo de las expresiones más recalcitrantes del machismo institucionalizado. Es homofóbico, es misógino, violento, no representa para nada valores democráticos y desde su posición de poder -que a todas luces le llena de impunidad- es capaz de irrespetar a cualquier ciudadano o ciudadana que quiera», afirma el activista LGBTI Elvis Salvatierra.

Los hechos se registraron la noche del 22 de agosto en la inauguración de Expo Taiwán 2019, evento al que asistieron representantes de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, entre ellos la sancionada y ahora asesora presidencial Sonia Castro, señalada de cómplice en la comisión de delitos de lesa humanidad contra el pueblo de Nicaragua, y a quien el periodista Marcos Medina intentó entrevistar sobre la alerta epidemiológica de dengue.

revestido de impunidad

Su comportamiento viola la Ley 606 – Ley orgánica de la Asamblea Nacional de Nicaragua – que en su artículo 4; inciso 7 expresa claramente que los diputados «nos conducimos siempre de modo cortés y prudente».. «al margen de prejuicios y de consideraciones culturales, económicas, sociales, políticas, religiosas, de género, generacional o de cualquier otro orden».

Pero también a criterio de los activistas exhibe su posición de poder, desde la cual, puede «agredir y denigrar» a una persona bajo al sombrilla de la impunidad que como diputado lo reviste y protege desde hace más de 20 años.

«Muestra esa impunidad total que tiene para agredir y asociar la homosexualidad para descalificar el trabajo y para denigrar a una persona. Él lo puede hacer porque se siente con toda la autoridad y la impunidad de hacerlo y sabe que no va a recibir una sanción y también muestra una clara y profunda homofobia que nunca se ha preocupado por esconderla ha sido visiblemente homofóbico, misógino», considera la activista Juanita Urbina, responsable del centro de documentación La Malinche

Urbina evoca la década de los 80, pues insiste que con la crisis política actual han «florecido» los discursos homo-lesbo-transfóbico desde los funcionarios del Estado hasta los seguidores políticos del partido de gobierno como un arma para «denigrar, discriminar e invisibilizar el trabajo».

Sin leyes ni protección a lgbti

A criterio de los activistas durante estos 12 años del régimen de Daniel Ortega, el diputado Wilfredo Navarro, como parte de la Asamblea Nacional, junto al resto de legisladores se han encargado de «invisibilizar, excluirlos» hasta considerarlos incluso «cuerpos apestados, cuerpos enfermos, desecho social» por lo que no han creado leyes que les proteja.

El Código de Familia, el fugaz nombramiento como Facilitadores Judiciales y la posterior cancelación, así como la creación de una Procuraduría para la diversidad sexual que ha sido «de papel desde su nombramiento y ha brillado su ausencia» en la denuncia de violaciones a los derechos humanos.

«Wilfredo es capaz de usar la palabra «maricón» como ofensa, es porque se sabe apoyado en una política de Estado homofóbica que durante la última década ha hecho poco casi nada para garantizarle derechos básicos a la comunidad LGBTIQ, un código de familia a todas luces heterosexual, una procuraduría especial LGBGTIQ más partidaria que de servicio y legítima protección, cantos de sirena respecto de una Ley de identidad trans y así, para lo único que el Estado ha usado algunas expresiones del movimiento LGBTIQ es para ridiculizarles y ofertarlas como entretenimiento», afirma Salvatierra.

No debería ser diputado

Los activistas coinciden en que por su actitud, su comportamiento «homofóbico, machista, misógino, violento» y por «sistemáticamente violentar los derechos de las mujeres, de las niñas, de las minorías no solo de lesbiana y homosexuales» no debería ser diputado.

«Su postura es sumamente machista. Él quiere mantener un orden social mediado por la desigualdad, el abuso de poder, la violencia. Violencia que hemos visto en la violencia de Estado, pero también en las relaciones interpersonales, es decir él no debería ser diputado porque encarna unos valores, una ideología completamente autoritaria y antidemocrática», afirma la activista feminista María Teresa Blandón del Programa Feminista La Corriente.

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Periodista especializada en género y derechos humanos.
Es fundadora y directora de www.lalupa.press
Activista feminista en El blog de tu madre.