Tuvimos la oportunidad de invitar a Yamlek Mojica a La Guarida del Oso, una mujer periodista nicaragüense viviendo en el exilio en Costa Rica. Nos conversa sobre cómo ha sido vivir en otro país y adecuarse a una nueva cultura.

Conversamos sobre el racismo y la xenofobia que aún sufren cientos de nicaragüenses que viven en el vecino país y sobre cómo combatir la falta de empatía con los migrantes.

¿Cómo podríamos diferenciar xenofobia de racismo?

Xenofobia y racismo no es la misma violencia,  xenofobia es el odio a una persona o a un grupo de personas por el lugar donde nacieron, el racismo es el odio a las personas o a un grupo de personas por su color de piel, usualmente la viven personas de la raza negra, hispanas o personas indígenas. Son violencias muy parecidas, es una problemática muy parecida, cuando yo hablo con hermanos afrolatinos ellos logran entender mi situación como yo logro entender la de ellos, son dos barreras distintas y el racismo es aún más violento. En mi experiencia personal, desde que vine  comencé a detectar un montón de violencia o de microviolencias y microagresiones ante los nicaragüenses, porque en general, en Costa Rica hay un montón de xenofobia hacia los nicas.

A mí, por ejemplo, una señora me dijo “no, pero es que  las nicas son putas, porque eso lo vienen a traer, el dinero de los ticos y casarse para tener la residencia”. Como este estereotipo y estas agresiones que nos implantan por haber nacido en Nicaragua, pretendiendo  como que si todos los nicaragüenses nos incluimos en un grupo así y que somos así, ya sabes, que no somos uno o no somos individuos, que no somos humanos, que no somos personas; esa es la xenofobia, la deshumanización de las personas, de un grupo de personas para ubicarlos en un cuadro de que son “así” y, en general, esa deshumanización y ese cuadro en que nos ponen, es negativo también.

¿Cómo se evidencia?

Cuando tratan de defender a los nicaragüenses, mucha gente dice “bueno, es la mano de obra que viene porque no tienen educación, entonces vienen a hacer lo que nosotros no queremos hacer”. Me molesta demasiado porque yo sé que las intenciones son súper buenas, pero el fondo es seguir insistiendo en que no somos humanos de la misma categoría, como diciendo “ustedes al final son diferentes y vienen a ser nuestro empleados”. Lo mismo pasaba en la época de la esclavitud, en Estados Unidos,  cuando trataban de defender a las personas de la raza negra y decían “ellos son buenos también, porque nos hacen las cosas que nosotros no queremos hacer”. Es decir,  yo soy una humana con aspiraciones, soy una humana con todos los derechos humanos posibles.

El racismo tiende a una agresividad, o sea, el racismo tiene aún más violencia de lo que yo te estoy contando como xenofobia. Pero el racismo y la xenofobia también vienen con la aparofobia, que es el rechazo a la pobreza.

¿Crees que esas preconcepciones vienen de la mano con la forma de crianza?

Definitivamente, es que también hay que analizar – por ejemplo- la historia de Costa Rica y Nicaragua,  siempre ha existido conflicto, lo que pasó en los 80 con Edén Pastora,  donde murieron un montón de periodistas en Río San Juan, en general la Revolución y todas las llegadas de grupos de nicaragüenses a Costa Rica. Toda esa historia nos ha marcado al punto en que crean heridas donde una persona, si no tiene empatía o si no tiene conocimiento de que lo que pasa en mi país, no significa que soy eso. Esto crea distanciamiento en los grupos,  yo entiendo totalmente lo que los 90 y en los 80, cuando había todo este problema en Nicaragua de la guerra, el migrante que iba era un poco distinto, era gente que necesitaba una mejor vida y no todos los migrantes pueden ir a EE. UU. -por ejemplo-, no todos los migrantes se pueden ir a Chile o pagar un boleto para irse a Europa.

Entonces la mayoría de migrantes que venía a Costa Rica, era gente que tenía escasos recursos y venía a mejorar su estado socioeconómico, algo que marcó a Costa Rica y a Nicaragua fue cuando un nicaragüense (Natividad Canda) entró a una casa para robar y los perros rottweilers se lo comieron, creo que todos lo recordamos, fue en 2005 y eso dividió al país. La división de las personas era es que los nicas son ladrones, los nicas vienen a hacer daño y es un reflejo de todos los países, eso pasa  con la gente arabe en Alemania o con los mexicanos y en general con los latinos en Estados Unidos o sea siempre está esa división de algo que pasó y luego toda la población comienza a sentir el  estigma.

A mí no me van a decir que Costa Rica tiene la educación 100/100, cuando a no se les cría con empatía, no se les cría con estudios sociales más allá, no les enseñan de esto y estos movimientos o estas situaciones sociales que han pasado tienen un por qué, no se les explica que la migración al final es inevitable porque al final los humanos éramos nómadas, no nos quedamos en una cosa, nada de eso les explican acá, entonces obviamente a mí no me va a sorprender ver a un niño de ocho años con estos comportamientos.

¿Crees que influya en la población que líderes de opinión política tengan un discurso xenofóbico?

Totalmente, porque los empodera, porque quizá hay gente de 15 años y  ven a Fabricio Alvarado hablando en contra de los nicaragüenses y ahí se comienzan a empoderar, porque es una figura pública conocida y respetada, entonces ¿por qué no ser abiertamente xenofóbico? Si un millonario puede decirlo, si hay un montón de voces que les dice “está bien que usted esté diciendo esas cosas”, por supuesto empodera los discursos de odio, empoderan a la población. Como periodista, mi meta es que la gente pueda leer y pueda entender que hay cosas que están mal.

No es ni siquiera que hay cosas que uno no puede decir, que simplemente pensar que su vecino nica es de menor categoría que usted, o que usted me puede venir a gritar y decir que yo soy una mierda por donde nací está malo; hay cosas imples que comienzan a entender y a cambiar como sociedad, que decir “mono”, porque nos dicen “mono sin educación”; esto no contribuye en nada en la sociedad que queremos construir como jóvenes, porque el cambio no sólo se está dando en Nicaragua, sino yo creo que en toda Latinoamérica y en todo el mundo, entonces yo como joven puedo cambiar esto y puedo entender.

Para mí, nada hacemos diciéndole a alguien que no puede decir esto, porque la persona va a seguir pensando que aunque no la pueda decir, en un espacio privado está bien; entonces luego crecen niños que sus mamás les han dicho que los nicas no tienen educación y tal vez entiende que quizás está mal, pero su mamá ya le dijo que eso está bien, entonces  no hay cambio.

¿Los estereotipos y prejuicios contribuyen a que las personas sean xenofóbicas?

Sí, es que es xenofóbico y al final también es racista, porque de nuevo asocian la negritud y las pieles oscuras a la pobreza y la pobreza significa Nicaragua, está de la mano, entonces cuando dicen “ay, es que yo no sabía que eras nicas, porque yo pensaba que las nicas son como indígenas” y lo dicen en un tono negativo,  quizás son personas que no conocen que en Nicaragua existen etnias por montón.

Puede ser un comentario “inofensivo”, pero al final del comentario el objetivo se hace, la violencia sistemática y hay que entender algo, yo insisto que el racismo y la xenofobia no son momentos, es violencia sistemática de décadas, entonces, de ofensas chiquitas en ofensas chiquitas. Yo estaba hablando con alguien que fui a almorzar, que no conocía tanto, y dijo “yo nunca me pondría serio con una nica, porque son como explosivas». Pero no, la nica no es este cuadro donde usted puede decir cómo somos; somos miles de rostros, miles de personalidades, miles de actitudes.

¿Adaptar nuestro acento o nuestros modismos se puede considerar un método de sobrevivencia ante la xenofobia?

Totalmente, cuando tenía  15 años vivía en Nicaragua y no había conocido  ningún otro país en mi vida, me burlaba de la gente, mi acento ha cambiado y yo lo entiendo totalmente, pero es mi forma de no vivir momentos raros y no tengo el ánimo ni la gana de “no sabía que eras nica”, no necesito eso en mi vida, ni siquiera fue intencionalmente, yo sólo me di cuenta que estaba pronunciando la s y como si no me fijo, porque yo no tengo los ánimos de que me estén diciendo nada, pero no fue intencional y para nadie, te lo aseguro a nadie va a querer cambiar o escucharse raro, porque es como una mezcla pero bueno, yo siento que es totalmente supervivencia.

No voy a negar mis privilegios, que si yo hablara como estoy hablando ahorita con mi novio o con amigos, como si nada;  pero eso es porque tengo espacios seguros y redes de apoyo, pero ¿qué pasa con las personas que no o las personas que viven en situación de calle?, personas que son nicas y tienen que fingir el acento para evitar comentarios o en última instancia los modismos, a mí sólo me salen palabras , por ejemplo yo amo decir que estoy arrecha y aquí “arrecha” significa empoderada, pero yo sólo quiero decir que estoy encachimbada, pero entonces me he visto está en situaciones, como aquí que al lampazo se le dice palo de piso, entonces cuando yo digo “pasame el lampazo” me quedan viendo como “no se llama así”.

Otra cosa que fue como un golpe fue que al policía de tránsito, les dicen “el tráfico” y entonces  uno se tiene que acostumbrar porque  no podes decir “qué montón de tráfico”, porque no hay ningún policía, te van a decir “no hay policías”. Entonces uno se adapta y estoy segura que no es intencionalmente, es que estás en un país rodeado de personas que hablan de cierta forma y pasan años,  yo tengo dos años acá y evidentemente voy a decir algo distinto, es atravesar eso y enfrentarse a eso inminente de una forma u otra.

Cuándo una persona vive en otro país por muchos años y trata a los migrantes con xenofobia ¿el componente xenofóbico lo adquieren en el país donde ahora viven o es algo propio?

Va agarrada con la aparofobia, se nos puede internar, o sea que nosotros mismos no los podemos aceptar, rechazamos nuestros países y nuestros orígenes como, existe el racismo internalizado donde personas negras al vivir en una sociedad que los rechazan, inconscientemente rechazan también;  he conocido gente nica que dice “a mí me habría encantado no nacer en Nicaragua para que no me jodan tanto y quizá ese odio internalizado, ese odio muy propio, muy hacia uno mismo existe porque cuando uno triunfa, cuando las personas de las minorías pueden triunfar hay dos formas de manejarlo, tratar de ayudar a otro -que es lo que se debería hacer-, versus sentirse mejor que -por ejemplo- la señora nica que emigró a Costa Rica y se vino ilegal.

Pero es lo mismo, el odio a uno mismo, es la forma en que cada quien interpreta su realidad y la gente latina, hay gente que se cree mejor y yo creo que si es la sociedad donde vivimos, por supuesto, pero también creo que es una mezcla de ambos.

¿Crees que si una persona sufre xenofobia o no, depende de la clase social?

Es una fórmula muy fácil, la negritud y la indigenidad significa pobreza y la pobreza significa nica, entonces cuando se hizo un poco viral que yo dije cómo me han discriminado,  miraba en los comentarios y había gente diciendo “no, pero es que a mí no me pasó eso cuando yo estaba en Costa Rica”, me metía los perfiles y era gente blanquísima, gente ojos azules, blanca, o sea a vos te van a decir “tome su residencia”, obviamente porque la gente asocia ciertas características y ciertas cosas con los estratos sociales

Entonces no importa si sos un blanco ojos azules, si tenes mil colones para el resto del día y sos blanco, entonces  te van a ayudar más y en la calle los extraños te van a apreciar más, obviamente es una cosa de clases,  lo que yo conté es lo más mínimo, porque mi novio es tico, todos en mi trabajo son ticos y a mí nunca me van a hacer un gesto discriminatorio porque es mi red segura, pero afuera en el mundo exterior, el problema qué pasa es cuando alguien es tan pobre está en una situación tan problemática socialmente que no puede juntarse con gente que lo puede hacer sentir seguro, que su espacio es la calle, obviamente van a sentir más discriminación, versus todos los privilegios que yo tengo, que otras personas tienen.

¿Es una forma de hacer justicia que las personas de Nicaragua tengamos un discurso de odio hacia el extranjero?

Yo creo fielmente que la violencia sólo genera más violencia, no vamos a hacer absolutamente nada para cambiar la sociedad en la que vivimos por calificar a alguien por su nacionalidad, en general es estúpido porque viene este principio de nacionalismo tóxico que ha hecho guerra, que ha hecho conflicto armado, que ha matado gente, que ha dejado con hambre a muchísima gente,  en general para mí el excluir a alguien por su color de piel o por su proveniencia es absurdo, es de estos mecanismos que el capitalismo no ha hecho hacer, entonces si le seguimos el juego a esta sociedad y a esta historia que nos carga, vamos a seguir manchando, el mundo va a seguir siendo una nada porque nosotros decidimos  ser horrible también.

Si yo estuviera en Nicaragua, puedo decir “mi casa está abierta”, no veo nacionalidad y todos tenemos nuestras propias características como nación, pero -por ejemplo-  no hay que atacar los gringos, porque los gringos no tienen culpa de Donald Trump.

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La Lupa es un medio con perspectiva de género y derechos humanos que surgió en mayo de 2019.