Reducen a “robo” el asesinato de una mujer en Granada

Una mujer de 55 años, identificada como Minar del Carmen Rodríguez Sevilla, fue asesinada en el interior de su vivienda la noche del domingo 29 de marzo en la ciudad de Granada, y su caso vuelve a poner en evidencia las limitaciones en el abordaje institucional de la violencia contra las mujeres.
Su muerte, reportada inicialmente como un robo seguido de asesinato, presenta elementos que abren interrogantes más allá de la versión oficial. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se determinarán las causas de la muerte.
De acuerdo con un informe preliminar, la víctima fue encontrada sin vida en su vivienda, ubicada en el barrio San Alejandro, con múltiples heridas provocadas con arma blanca.
Las autoridades señalan como presunto responsable a un hombre de 24 años, identificado como Carlos Villalta, quien habría ingresado al domicilio y sustraído algunas pertenencias. La investigación dirigida únicamente en el delito patrimonial deja por fuera un análisis más amplio sobre las condiciones en que ocurrió el crimen.
Desde una perspectiva de género, resulta clave cuestionar si este hecho podría estar vinculado a dinámicas de violencia estructural que afectan de manera desproporcionada a mujeres, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Este caso tiene el perfil de uno clasificado como «sospechoso no investigado», según ContraData —el primer monitor de violencia a nivel regional— que se aplica a crímenes que presentan indicios de violencia de género, pero que no han sido incorporados como tales en los registros oficiales, carecen de información suficiente o presentan contradicciones en las versiones institucionales.
Este sería el quinto femicidio en Nicaragua en lo que va de 2026, de acuerdo con el registro documentado por La Lupa Feminista. Hasta mediados de marzo, ya se habían identificado al menos cuatro asesinatos de mujeres en contextos de violencia machista, muchos de ellos cometidos por personas del entorno cercano:
