La desaparición de la joven nicaragüense Junieysis Adely Merlo Espinoza, de 29 años, en Costa Rica mantiene preocupada a su familia. A medida que avanzan los días, su caso evidencia los riesgos que enfrentan muchas mujeres, especialmente en contextos de relaciones marcadas por posibles dinámicas de violencia que incluyen a su expareja.

Su padre Máximo Merlo, en declaraciones al diario La Nación, señaló que la joven en algún momento sufrió episodios de violencia por parte de su expareja, un costarricense de apellido Calvo.

“Una noche, una vez enojado, lo mira desde la verja de la ventana alrededor de la casa y ella llama a la Policía y dice que andaba armado. (Calvo) Tenía una pistola en la mano”, señaló el padre de la joven desaparecida. 

El hombre aseguró que Junieysis salió hacia la playa con unas amigas para grabar contenido en redes sociales, luego de ser dejada en un supermercado donde sería recogida. No obstante, su familia cuestiona esta versión, ya que aseguran que ese tipo de actividades no formaban parte de su vida cotidiana.

“Ella no es tiktokera (…) El trabajo de ella era cuidar las niñas y cuidar la casa”, mencionó Merlo.

OIJ en Costa Rica investiga a expareja

Otro elemento que ha generado inquietud es que, según esta misma versión, la joven no llevó consigo su teléfono personal al momento de salir. 

La explicación dada fue que se trataba de un dispositivo costoso, por lo que habría optado por no llevarlo, una decisión que su familia considera poco creíble, especialmente tomando en cuenta que era su principal medio de comunicación con sus hijas y familiares.

La familia de la joven confirmó que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) decomisó al sospechoso teléfonos celulares y una computadora que estarían vinculados al caso.

“Lo están investigando. Ya el OIJ le decomisó el teléfono, y también el de mi hija, porque él lo tenía. También le decomisaron una computadora de mi hija», afirmó Merlo, padre de Junieysis.

Merlo Espinoza es madre de dos niñas gemelas de cuatro años. La nicaragüense  fue vista por última vez el 31 de marzo de 2026, y desde entonces no se tiene información confirmada sobre su paradero.

La joven, originaria de San Juan de Río Coco, llevaba alrededor de diez años residiendo en Costa Rica, donde vivía en el cantón de Santa Ana junto a sus hijas y su pareja. 

Según el testimonio de su padre, la comunicación con su hija era constante, por lo que su repentina desaparición encendió de inmediato las alarmas familiares. 

“No sabemos si está muerta, no sabemos si está secuestrada. (…) Si está viva dígame dónde está, y si está muerta también, dígame”, puntualizó Máximo Merlo.

Perfil del autor
La Lupa Feminista