Después de cinco días del despido del infectólogo Carlos Quant, el Ministerio de Salud (Minsa), ha cancelado su contrato de trabajo al menos a seis profesionales de la salud. Cuatro de ellos del hospital Roberto Calderón, conocido como Manolo Morales, una médica del Hospital Antonio Lenín Fonseca, y otra doctora del Policlínico Francisco Morazán. Todo esto en un contexto de emergencia sanitaria por la COVID-19, cuyo manejo gubernamental ha sido cuestionado por diversos sectores de la sociedad, incluyendo especialistas en salud pública.

«También despidieron del Hospital Manolo Morales a los doctores Sergio López, cirujano hepatólogo; Ignacio Molina, cirujano oncólogo y Tania Munguía, internista, por exigir a las autoridades y por distribuir -de manera altruista- medios de protección adecuados para el personal de salud. Todos ellos firmantes de los pronunciamientos de médicos independientes. Nuestro apoyo y solidaridad con ellos», denunció el infectólogo Carlos Quant, a través de su cuenta en redes sociales.

En las cartas de despido de los médicos no se especifica las razones de la cancelación de contrato. «Por este medio le notifico la terminación de su contrato de trabajo en el cargo de cirujano general, que ha venido desempeñando para esta institución, dicha terminación de contrato surte sus efectos a partir de la fecha», se lee en la carta que circula en redes sociales, correspondiente, al doctor Ignacio Molina Cervantes.

Entre los profesionales de la salud despedidos se encuentran: la internista Martha Yadira Bendaña; la anestesióloga María Nela Escoto; el cirujano oncólogo, Ignacio Molina; la internista Tania Munguía, el cirujano hepatólogo, Sergio López y la otorrinolaringóloga Leonor Morín Muñoz.

La otorrinolaringóloga Morín era la única especialista en esa área en el Policlínico Francisco Morazán, en Managua. En un día normal atendía de 16 a 18 pacientes al día, pero con la pandemia, la asistencia se ha visto mermada. Esta mañana, ella solicitó que le entregaran los expedientes de las personas que habían llegado a cita, pero le dijeron que no. Entre las 8:30 y 9:00 de la mañana recibió la carta de despido. 

Le consultó a la directora del centro, y esta le dijo que se debía a órdenes superiores,no le dio ninguna razón. Un guarda de seguridad la escoltó mientras sacaba sus pertenencias, pero siempre con respeto. Morín no siguió las directrices del Minsa, que está parcializado por el gobierno. Ella siempre se protegió, mientras la orientación era no usar mascarillas, tampoco asistía a las concentraciones partidarias y alzó la voz, al firmar el pronunciamiento de médicos independientes, que denunciaban el manejo arbitrario que hace el gobierno de la Covid-19 y la desprotección en la que estaban dejando al gremio. 

Considera que fue “una pasada de cuentas sencillamente por pensar diferente», pese a que ellos hacen una gran labor con la población nicaragüense. Explica que las especialidades son fundamentales para atender muchas de las patologías de la población, y algunas son áreas tan sensibles como la de oncología; con estas acciones merman la atención sanitaria, expresó. 

«Independientemente que le trabaje al sistema yo no me puedo quedar callada ante la actitud que ha tenido este gobierno ante la pandemia. Yo lo firmé-el pronunciamiento- sabiendo que podía tener algún tipo de repercusiones, pero sería, realmente de mi parte, algo errado, no haber firmado, cuando yo estoy de acuerdo con todo lo que se dijo en ese pronunciamiento. Y como médico nuestra prioridad es la salud de los pacientes y si alguien está actuando en contra de la salud de los pacientes, aunque sea el gobierno, tenemos que pronunciarnos, independientemente de lo que pasé», expresó.  

La médica Escoto expuso en la misma carta de despido su inconformidad por la decisión. Adujo que no hay ninguna causa justa, y además argumentó que cuenta con una resolución de incapacidad del 60 por ciento.

Los sanitarios del país son los más expuestos a contagios de COVID-19 y desde antes que iniciara la curva exponencial, habían denunciado la falta de equipo de protección personal, factor que los vulnera mucho más.

 

 

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