La violencia machista contra las mujeres continúa cobrando víctimas en Nicaragua. En los primeros tres meses de 2026 ya se registran cinco femicidios.

“Hay mujeres que permanecen con parejas violentas … porque creen que la separación puede afectar negativamente a sus hijas e hijos, porque son dependientes económicamente y porque hay mensajes que promueven la idea de que ‘hay que luchar por el matrimonio a toda costa’, denuncia el colectivo de mujeres Las Venancias mediante su red social Facebook, tras conocer el caso ocurrido en el occidente del país.

Debido a la opacidad de los datos y el ocultamiento de los mismos por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, La Lupa Feminista y Despacho 505 han creado ContraData, un monitor que busca “documenta lo que el Estado niega, preserva la memoria que se intenta borrar y devuelve evidencia a una sociedad sometida a opacidad informativa».

En un escenario en el que, la violencia machista no solo persiste, sino que es activamente
invisibilizada mediante discursos oficiales que promueven una imagen de seguridad y protección inexistente. Esta estrategia responde a una lógica política: no nombrar la violencia para negar su existencia.

El periodismo no es neutro: construye sentido social y puede reforzar o cuestionar estructuras de poder. ContraData se inscribe precisamente en esta segunda línea: disputar el relato oficial desde la evidencia.

Minar del Carmen Rodríguez Sevilla — Granada

La asesinaron en el interior de su vivienda la noche del domingo 29 de marzo en la ciudad de Granada.

Preliminarmente, se conoció que detuvieron a Carlos Villalta, de 24 años, quien habría atacado a la víctima con arma blanca con el objetivo de robarle, despojándola de varias pertenencias.

El hecho ocurrió en el barrio San Alejandro. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal.

Nohemí del Carmen Talavera — Caribe Norte

Su expareja, Tomás Benito Herrera Castillo, de 44 años, es el principal sospechoso del crimen. La mujer de 32 años fue hallada sin vida la mañana del viernes 13 de marzo en la habitación de un hotel ubicado en el barrio Jorge Navarro de Siuna, al que había ingresado horas antes junto a su expareja.

Tras una discusión, el hombre habría estrangulado a la mujer y, posteriormente, se habría marchado del local.

Meylin María Aguilar Mendoza — Chinandega  

La mujer de 38 años, fue encontrada sin vida el 12 de marzo de 2026, luego de haber sido reportada como desaparecida por sus familiares desde el 9 del mismo mes.

Su cuerpo fue hallado flotando en las aguas del río Estero Real, bajo el puente de la comunidad Villa 15 de Julio, en una zona rural del departamento de Chinandega.

La víctima había sido vista por última con su pareja, Cruz López Ponce, con quien había procreado cinco hijos. 

El 9 de marzo ambos habían salido, pero ese día López Ponce volvió solo a la casa. Al día siguiente desapareció, lo que levantó las sospechas de que algo había pasado con Aguilar Mendoza. 

“Ninguna mujer debería ser asesinada por su compañero de vida y padre de sus hijos”, denunciaron Las Venancias. 

Aguilar Mendoza es la tercera mujer asesinada en Nicaragua en 2026.  El agresor fue capturado el 14 de marzo por pobladores en San Carlos, Río San Juan, en una zona fronteriza con Costa Rica, y entregado a la Policía. Sin embargo, en el sistema judicial no hay ningún registro del caso.

Eloísa del Carmen Chavarría Robleto — Boaco

Su caso también involucró violencia dentro de su entorno cercano. 

La mujer de 65 años fue asesinada el 3 de febrero cuando caminaba en un camino rural de la comarca El Carrizal, en San Lorenzo, municipio de Boaco.

Su cuerpo lo encontraron en una zanja de la comarca El Maneadero, en las cercanías de una finca agrícola. 

Inicialmente, la Policía señaló que se trataba de un accidente de tránsito, sin embargo, el dictamen forense reveló que Chavarría Robleto había muerto por una hemorragia intracraneal, provocada por un golpe con un trozo de madera.

A eso de las 5:45 de la mañana cuando se dirigía a pagar el dinero de un préstamo, Chavarría Robleto fue interceptada por Mario Alberto Mora, de 53 años, quien fue detenido seis días después del hallazgo y acusado por el delito de homicidio.

Mora, según acusación, la golpeó hasta provocarle la muerte con un trozo de madera. Posteriormente la arrastró y la remató con un adoquin.

Según verificación de La Lupa Feminista, el 18 de marzo, el acusado admitió los hechos ante el juez Distrito Penal de Juicio de Boaco, Julio Antonio Acuña.

«Yo admito que fui yo, y que admito los hechos de manera voluntaria», mencionó el agresor.

«La impunidad o falta de castigo contra estos delitos es tal, que el acusado andaba en una calle pública de la misma comarca cuando fue detenido. La inconformidad de la familia con la hipótesis de que había sido atropellada les empujó a demandar una investigación exhaustiva que rindió frutos», denunciaron Las Venancias.

Aunque este caso tiene rastro en el sistema judicial, el delito no se calificó como femicidio, ya que en el país la política estatal limita el reconocimiento de los crímenes machistas al ámbito de pareja.

Ileana Jaqueline Ramírez — Managua  

El primer femicidio de 2026 se registró en Managua el 25 de enero, cuando Ileana Jaqueline Ramírez, de 40 años, fue asesinada dentro de su vivienda ubicada en el barrio San Judas. 

Ramírez fue atacada con arma blanca por su expareja, Yasser Domingo Vílchez Lorente, de 23 años, quien debía estar cumpliendo una condena de siete años y nueve meses de prisión hasta 2029.

Desde mayo de 2025, el agresor se encontraba en libertad bajo el régimen de “convivencia familiar”, un beneficio que otorga la dictadura a los presos comunes. 

El caso también evidenció fallas en los mecanismos de protección, ya que el agresor tenía denuncias previas y procesos judiciales abiertos, pero se encontraba en libertad cuando cometió el crimen.

El 28 de enero, el Ministerio Público acusó a Vílchez Lorente por el delito de femicidio con circunstancias del asesinato y asesinato agravado. En este caso, hubo investigación policial y un dictamen médico forense que respalda la muerte violenta de la mujer por razones de género.

Desde el inicio del proceso judicial, como parte de la defensa, se alegó que el agresor tenía «pensamientos suicidas».

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La Lupa Feminista