Remiten carta al director del Hospital Bautista en la que le recuerdan que la presencia de Castro, «está en clara violación del principio Bautista de separación Iglesia – Estado del que estamos tan orgullosos los Bautistas».

La presencia de Sonia Castro, extitular del Ministerio de Salud, actual Ministra Asesora en Salud, sancionada por Estados Unidos ante sus vínculos en la comisión de crímenes de lesa humanidad contra el pueblo de Nicaragua, ha generado la inconformidad dentro de la Iglesia Bautista de Nicaragua.

En una carta dirigida al doctor Juan Carlos Solís, Director Hospital Bautista de Nicaragua, firmada por un «grupo de hermanas miembros de una iglesia Bautista», le reclaman la presencia de Castro porque hace parecer que «están de acuerdo con las atrocidades que está cometiendo este gobierno» de las cuales dicen tener conocimiento por «contacto directo con numerosas víctimas de la represión conducida por nuestro gobierno desde abril del año pasado».

El Hospital Bautista durante los meses de abril, mayo, junio y julio de 2018 atendió a los protestantes heridos a quienes Sonia Castro, desde su posición de Ministra de Salud negó la atención en el servicio público de salud, según denuncias de lesionados, quienes además han expresado a diferentes medios de comunicación que Castro, instruyó al personal médico para colocar a los pacientes agua en lugar de suero.

Los padres de Alvaro Conrado, estudiante de 15 años, quien recibió un disparo en el cuello por un francotirador de la policía orteguista, han señalado a Castro, en la cadena de culpables, de la muerte de su hijo. A Alvarito (como es recordado) dos hospitales se negaron a atenderlo por órdenes de Castro, y es a esta última que los padres de Conrado responsabilizan por la muerte de su hijo.

Mantener relaciones

«Entendemos muy bien que estamos en una situación difícil en la que el Hospital necesita mantener buenas relaciones con el gobierno, pero eso no les debe obligar a darles un papel protagónico en nuestras actividades, porque bien sabemos que ellos las saben aprovechar para hacer parecer que el pueblo Bautista legitima la violencia que ellos están llevando a cabo contra la gente que no piensa igual que ellos. Esto está en clara violación del principio Bautista de separación Iglesia – Estado del que estamos tan orgullosos los Bautistas», dice la carta.

La carta hace también alusión a la práctica cristiana del «Señor Jesucristo», quien aducen «se acompañó de gente pecadora, pero nunca dudó en denunciar el pecado y la injusticia. Igualmente nosotros somos llamados a denunciar la injusticia que se está cometiendo contra el pueblo nicaragüense y a no congraciarnos con quienes la cometen».

Finalmente, la carta que firman las «Hermanas miembros de una Iglesia Bautista de Managua», piden «la sabiduría necesaria para navegar las aguas turbulentas en las que se encuentra nuestro país, conservando su autonomía como hospital cristiano y privado sin necesidad de vender su conciencia».

El Hospital Bautista inauguró una nueva área administrativa a la que solo fueron invitados medios propiedad de la familia Ortega-Murillo. En las fotografías, que circulan en redes sociales, se pueden observar a los divulgadores del orteguismo pertenecientes a los Canales 2, 6, 4 y 8.

MEZCLA IGLESIA – ESTADO

El aparato Estatal ha mantenido una estrategia política en la que ha utilizado las diferentes denominaciones religiosas para ganar adeptos a su partido, sin embargo la Iglesia Católica y ahora, la Bautista, son las que han mantenido su postura crítica a los crímenes de lesa humanidad de los que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han sido señalado por organismos internacionales de Derechos Humanos. Mientras las iglesias evangélicas, en su mayoría, han guardado silencio.

El Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), cometió “crímenes de lesa humanidad” durante la represión a las protestas cívicas por lo que recomendó investigar al presidente Daniel Ortega y a directores, subdirectores y jefes departamentales de la Policía Nacional, además de otros funcionarios, por su responsabilidad en los hechos de violencia.

Castro fue nombrada asesora presidencial en salud mediante una reforma al decreto 71-98. La reforma ordenada mediante el acuerdo presidencial número 108- 2019, nombró a Sonia Castro como Ministra Asesora en Salud, dejando sin efecto su nombramiento como Ministra de Salud. “Nómbrese a la compañera Sonia Castro González en el cargo de Ministra Asesora del Presidente de la República sobre temas de salud”, dice La Gaceta.

El artículo 2 de dicho acuerdo expresa “en consecuencia déjese sin efecto el nombramiento en el cargo de Ministra del Ministerio de Salud, contenido en el acuerdo presidencial No. 01–2017 “. En su lugar fue nombrada Carolina Dávila Murillo, quien ocupaba el cargo de viceministra, además ocupó un alto cargo en el Silais -Managua en 2017, y es esposa de Enrique Beteta, el secretario general del Ministerio de Salud.

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Periodista especializada en género y derechos humanos.
Es fundadora y directora de www.lalupa.press
Activista feminista en El blog de tu madre.