Abusos, jornadas esclavizantes, confinamiento en diminutos cuartos y sin poder contactar con su familia, así como amenazas de perder el empleo son algunas de las situaciones que miles de mujeres migrantes estan viviendo en España, ante la pandemia del COVID-19 que obligó a las autoridades a decretar medidas extremas de aislamiento para tratar de contener la pandemia.

Ante el cierre de colegios y guarderías, el colapso de servicios sanitarios y con las personas mayores como principal grupo de riesgo ha dejado, una vez más, al descubierto las violencias laborales y humanas de las que son víctimas las mujeres dedicadas a las tareas de cuidados esenciales para la vida, siendo en su mayoría migrantes en situación irregular.

Carolina Elías, presidenta de la Asociación Servicio Doméstico Activo (Sedoac), denuncia la situación que viven las trabajadoras del hogar internas cuyos “empleadores les han prohibido salir de sus hogares hasta que se levante la alerta” hasta ahora fechada para el 31 de marzo de 2020.

“Esto provoca que la población trabajadora, aisladas en las casas de lunes a viernes, además de ansiedad y angustia, explotación laboral e imposibilidad de hacer su propia conciliación familiar. Está ocurriendo que esas 36 horas obligatorias, que habitualmente dedicaban a desconcetar y salir, no se están considerando como horas de descanso y mucho menos se pagan como horas extras”, revela un comunicado emitido por Sedoac.

Hasta 2018 la Encuesta de Población Activa (EPA), revelaba que en el sector del empleo doméstico se ocupan 637.700 personas en España, siendo casi la totalidad mujeres – 96 por ciento – de las que el 42% tiene nacionalidad extranjera. Las empleadas domésticas en España no tienen derecho a paro.

En España, a pesar de ser el país europeo con mayor número de empleadas domésticas – 28.6 por ciento del total de Europa – es uno de los trabajos más maltratados en cuanto a remuneración, condiciones y derechos laborales básicos, sin derecho al paro y sin estar inscritas a la Seguridad Social.

JORNADAS EXTENUANTES CUIDANDO NIÑOS Y ANCIANOS

Muchas empleadas migrantes en España están siendo despedidas, mientras otras, que siguen trabajando, lo hacen sin protocolos para protegerse del covid-19 y en algunos casos sometidas a intensas jornadas de trabajo con extenuantes jornadas de trabajo con padres y niños en casa y un aumento del trabajo, que va desde la compra, comidas, cuidado infantil o cuidados de personas enfermas o con riesgo de contagio.

El comunicado de Sedoac resalta el olvido de las políticas del gobierno para las trabajadoras del hogar, pese al “gran esfuerzo que están haciendo al seguir yendo a trabajar y garantizar los cuidados de los grupos que más lo necesitan (ancianos, niñas, niños etc.) en un momento como este, en ocasiones bajo chantajes, y ocupándose de personas contagiadas por el virus sin los equipos de protección y las garantías de seguridad necesarias para ello. Algo que se suma a una situación ya de por sí precaria, al estar en un sistema especial de la Seguridad Social que las sitúa un escalón por debajo del resto de trabajadores del país.

“El presidente del Gobierno dijo ayer que no iba a dejar a nadie atrás, pero desde el minuto cero, están dejando atrás a más de 630.000 empleadas del hogar, obligándolas a seguir esclavizadas, trabajando de forma indigna, con largas jornadas y siendo despedidas, sin ofrecerles ninguna alternativa ni medida para que puedan paliar esta situación”.

Muchas empleadas del hogar en España viven en hogares monoparentales lo que dificulta aún más el pago del alquiler y otros gastos de las migrantes frente a la pandemia del covid-19. Elías subraya también la falta de seguridad para el desplazamiento de las trabajadoras: “En relación a los controles que está haciendo la policía, las empleadas que trabajan en la economía sumergida no pueden acreditar que tienen que ir a trabajar porque no pueden presentar copia de contrato, ni el DNI de su empleador ¿cómo pueden justificar que se están moviendo para trabajar entonces?”, demandaron.

Sedoac ha solicitado al Gobierno Español; que puedan acceder, como el resto de trabajadores que cotiza a la seguridad social, a la baja para el cuidado de menores, y recibir exenciones fiscales como población especialmente afectada por el coronavirus; que se adopten medidas proteccionistas para el 30% de las que trabajan en la economía sumergida y desempeñan esta labor, sin discriminar su situación administrativa; que se dictaminen medidas específicas para las trabajadoras del hogar y cuidado que se encuentran de por sí ya desprotegidas en el Sistema Especial del Empleo de Hogar, que incluyan: equipo de protección adecuado con protocolos para evitar el contagio como ocurre con el personal sanitario, facilitar medios de desplazamiento considerando que cuidan, en muchos casos, a personas solas que no se pueden quedar sin esta atención.

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Periodista especializada en género y derechos humanos.
Es fundadora y directora de www.lalupa.press
Activista feminista en El blog de tu madre.