Un grupo conformado por más de 90 escritores e intelectuales del mundo enviaron una misiva al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo demandando el reintegro de los médicos despedidos la semana pasada del sistema de salud público del país y exigiendo “no politizar” la situación de emergencia sanitaria.

“Nos hemos enterado con verdadero asombro y preocupación de la decisión de su gobierno de despedir a médicos y personal hospitalario, sólo por expresar su opinión crítica sobre el manejo de la pandemia del COVID19 en su país (…) Consideramos que es un crimen politizar la medicina y la ciencia. Los conocimientos científicos deben prevalecer sobre la política”, señalan los escritores e intelectuales.

En total, 96 escritores e intelectuales de Estados Unidos Gran Bretaña, Canadá, España, Colombia, Alemania, Chile, Puerto Rico, Perú, Argentina, México, Cuba, El Salvador, Ecuador, Francia, Costa Rica, Venezuela, Guatemala, Bolivia, Perú, Uruguay, Panamá, Honduras y Costa Rica firmaron la carta enviada a Ortega y Murillo.

El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, galardonado con el premio Nobel de la Literatura en el 2010, y la activista de derechos humanos, Bianca Jagger aparecen entre las figuras más representativas del grupo que firmaron la carta enviada a Ortega y Murillo.

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En Nicaragua, el régimen tomó la decisión de no suspender las clases presenciales. Foto: La Lupa / O. Navarrete“Más de quince médicos, todos ellos profesionales de primera línea, con amplia experiencia y años de servicios en sus hospitales públicos, han sido despedidos en las últimas semanas sin explicaciones y de manera injustificada, tras firmar, con muchos otros médicos la solicitud de acatar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud para el manejo de la pandemia, recomendaciones que su gobierno ha ignorado”, señala la misiva enviada al régimen.

Demandan “cese la persecución”

El primero en ser despedido del sistema de salud público del país fue el doctor Carlos Quant Durán, uno de los cinco infectólogos con los que contaba el Ministerio de Salud (Minsa).

En los días posteriores, el Minsa despidió a otros profesionales de la salud que criticaron el manejo de la pandemia por parte del régimen y firmaron diferentes documentos junto a más de 500 médicos del país demandando acciones por parte del régimen.

Los médicos despedidos, algunos con varias décadas de servicio en el sistema de salud público, consideran a la fecha que el retiro de sus labores es “injustificado”.

“Demandamos que cese la persecución y que reintegren a los médicos a sus trabajos. Es un crimen politizar la medicina, más aún en medio de esta terrible pandemia. El pueblo nicaragüense no debe seguir enfermando y muriendo por contagio de un virus que, siguiendo las medidas adecuadas, puede prevenirse. En medio de esta pandemia, salvar la vida de su pueblo debía estar por encima de cualquier otro interés y consideración”, señalan en la misiva.

Precario sistema de salud

Los escritores e intelectuales que firman la carta, además de condenar los despido, le recuerdan a Ortega y Murillo que Nicaragua tiene un frágil sistema de salud y que cualquier otro acto de parte de ellos contra el gremio médico puede que “debilite más el precario sistema de salud”.

Además recordaron al régimen que el país “tiene el récord más alto de muertes de médicos y enfermeras en Centroamérica”.

“Aun con ese alto riesgo, el personal de salud continúa brindando servicio a pesar de las inadecuadas condiciones. Que, en vez de agradecimientos, reciban cartas de despido injustificadas, nos obliga a alzar la voz para solidarizarnos con ellos y con el pueblo de Nicaragua”, enfatizaron.

Agregaron que tanto Ortega y Murillo, como gobernantes y servidores públicos que son, deben tomar acciones que “apoyen, respeten y protejan a su personal de salud, que se unan al reconocimiento mundial a la loable labor que desempeñan estos valientes y valiosos profesionales”.

El grupo de escritores e intelectuales finalizan su carta advirtiendo a Ortega y Murillo que rechazan “categóricamente la manera de proceder de su gobierno que constituye un negro legado para el respeto y la libertad de expresión del gremio médico”.

En Nicaragua, desde el pasado 18 de marzo, el Minsa confirma 1, 823 casos positivos con COVID-19 y 64 fallecidos por esta causa.

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