El grito “¡Gerald Vázquez, presente!” volvió a escucharse a dos años de su muerte. Su madre Susana López, volvió a la iglesia Divina Misericordia donde el joven estudiante murió asesinado por paramilitares que atacaron el lugar la noche del 13 de julio de 2018.

“¡Viva Nicaragua Libre!,  ¡Gerald Vásquez, presente!”, fueron las primeras palabras que pronunció Susana al ingresar a la parroquia, que aquella noche sirvió de refugio a los jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), cuyas paredes fueron testigo mudo de la masacre y que conservan la marca de los proyectiles.

Su voz suena tan fuerte como aquel 16 de julio de 2018, cuando acompañó en primera fila el sepelio de su hijo.

“Es como un sueño del que no despertás y que quisieras dormir (…) Mi mente estaba bloqueda y lo único que quería era pensar que era un sueño ese 16 de julio que enterré a mi hijo”, enfatizó López desde el interior de la iglesia.

Continuar el legado

Al templo católico, ubicado en residencial Villa Fontana, también llegaron estudiantes que esa noche también vivieron el terror de la fuerza policial al servicio del régimen y los paramilitares.

“Somos sobrevivientes del ataque hace dos años, es un revuelto de emociones volver a estar en la parroquia que nos salvó la vida a los estudiantes, recordando ese día (…) Es algo inexplicable, ver a compañeros heridos de trincheras, chavalos desesperados porque nos tiraban a matar y es evidente con todas las evidencias que hay afuera de la iglesia, utilizaron un armamento de alto calibre”, señaló la joven estudiante, María Alejandra Castillo.

Igual que aquel día, la iglesia fue rodeada por agentes de la Policía Nacional, quienes se mantuvieron en el perímetro en actitud intimidatoria.

Aquella noche, una bala en la cabeza acabó con la vida de Gerald, quien es recordado como el artista de la familia, el joven que salió de su casa con la esperanza de ver un cambio en su país.

“A dos años vamos a seguir en pie de lucha, no vamos a claudicar, mantenemos esa firmeza, porque eran estudiantes, no eran unos delincuentes, vamos a mantener viva la memoria de nuestros hijos (…) Yo le prometí a él que iba a continuar su legado, él quería ver una Nicaragua libre y nos vamos a mantener firmes”, afirmó Susana.

Ese día, también fue asesinado, Francisco José Flores no era estudiante, pero era un joven que se involucró en la lucha de los universitarios.

En noviembre pasado, Susana López estudiante estuvo en una audiencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que pidió ayuda para que los 328 asesinatos que ocurrieron durante la “Rebelión de Abril” no queden impunes.

En ese encuentro, López acusó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como los responsables de esos crímenes.

“Nos mantenemos firmes en la lucha y seguimos en la lucha (…) Los estragos se siente y aquí en Nicaragua no ha parado la persecución”, puntualizó.

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