Este año Nicaragua conmemoró dos años del inicio de la Rebelión de Abril desde el confinamiento. Los opositores no salieron a las calles. No lo hicieron por la pandemia de COVID-19, pero también por la brutal represión. Sin embargo, la oposición asegura que la llama de la insurrrección que inició el 18 de abril de 2018 no se ha apagado y que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se encuentra en agonía.

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), afirma que luego de dos años Nicaragua continúa sumida en la represión, pero que esto no significa una derrota para el pueblo.

“La represión en Nicaragua continúa, de diferentes formas y con diferentes matices, pero continúa… Las capturas momentáneas no se han detenido, a las personas las capturan y las siguen”, denunció la defensora de derechos humanos.

La denuncia de Núñez se ve reforzada por informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), presentado en diciembre de 2018 en Estados Unidos tras ser expulsados de Nicaragua por el régimen orteguista, donde se señaló ampliamente que “el Estado de Nicaragua ha llevado a cabo conductas que de acuerdo con el derecho internacional deben considerarse crímenes de lesa humanidad” por dirigir “un ataque generalizado y sistemático contra la población civil”. 

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No obstante, defensores como Núñez rescatan que el comportamiento de los nicaragüenses ha sido de “resistencia”, pues, aunque en dos años el régimen ha parado las marchas con el poder de las armas, “la resistencia no la ha podido desmontar y la presión se ha mantenido, tanto que en estos dos años más de una docena de funcionarios han sido sancionados por violadores de derechos humanos”.

La líder campesina Francisca Ramírez, conocida como “Doña Chica”, concuerda con Núñez en rescatar que la lucha del pueblo de Nicaragua “no se ha apagado”, pues desde cada lugar en el que están siguen denunciando las violaciones que han cometido en su contra. En su caso desde el exilio en Costa Rica.

“Nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo como sociedad, como nicaragüenses, entonces, la lucha no se ha apagado, sigue viva y está más viva que hace tres o cuatro años cuando no se miraba que íbamos a nada, cuando los campesinos luchábamos solos por nuestras tierras”, apuntó la líder del Movimiento Campesino Anticanal, que desde Costa Rica en más de un año de exilio se han organizado, sembrado tierras alquiladas, instalado campamentos y donado producciones para sus hermanos nicas exiliados en territorio costarricense. 

Foto: Carlos Herrera/NIÚ

No obstante, Ramírez reconoce que desde que decidieron apoyar la lucha que inició en abril 2018 sabían que “no es fácil botar una dictadura”, pero rescató que “la dictadura Ortega-Murillo ya son pocos los espacios que tiene, tiene contado sus días, solo se ve a la actualidad un Gobierno incapaz de gobernar, incapaz de asegurar el bienestar de su pueblo, entonces, yo creo que estamos en una etapa final”.

La líder campesina consideró que se está en una etapa final porque “las violaciones a derechos humanos continúan, ya no hay empleo, la gente está cansada (…) y Ortega tiene los pasos contados y ya no aguanta otro levantamiento social, porque el pueblo ya no va a resistir, puede explotar y si se llega un levantamiento social eso lo va a botar, no van a aguanta más aunque tengan las armas”.

El académico Ernesto Medina, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, tampoco descartó pronta salida del régimen orteguista, pues consideró que grandes errores como los que está cometiendo con la pandemia del COVID-19 pueden empujarlo al abismo al que no quiere llegar.

“El Gobierno pues ha cometido los errores y yo si creo que sí nos podemos encontrar con un escenario donde se tenga que acelerar la salida de Ortega, desgraciadamente, esto podría estar vinculado con una catástrofe humana por la evolución de la pandemia de manera descontrolada sin que el régimen haga nada por controlarlo, entonces, va a tocar una transición en medio de una tragedia humana terrible y con la economía del país hundida. Es el peor escenario para plantearnos un cambio, pero yo creo que no habría que descartarlo porque el Gobierno está haciendo todo lo posible por concretarlo”, advirtió Medina.

En dos años de resistencia cívica, según el último reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), publicado en su boletín mensual del Mecanismo de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), contra la dictadura de los Ortega-Murillo se ha registrado en Nicaragua: 328 asesinatos, 70 manifestantes continúan encarcelados, más de 405 profesionales de la salud fueron despedidos como represalia, más de 150 universitarios fueron expulsados por protestar y más de 100,000 están en el exilio.

LOS RESULTADOS

En dos años Nicaragua han habido dos diálogos: uno en mayo de 2018 y otro en febrero de 2020. 

Ambos diálogos han sido ampliamente criticado en estos meses, algunos aseguran que ahí no hubo resultados, sin embargo, en el contexto de esos diálogos se logró, según la oposición la presencia de organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Además, se presionó por la libertad de docenas de presos políticos, aunque hasta la fecha continúan más de 70 reos políticos en las cárceles.

Sin embargo, otras de la demandas de la población ha sido la justicia para 328 asesinados, el restablecimiento de todos los derechos constitucionales, retorno seguro para los exiliados y la despartidización de las instituciones del Estado.

Por su parte, Ramírez rescató que parte los logros de abril es que la “gente abrió los ojos” y el pueblo “ya no espera de los políticos, sino que busca ver frutos y realidades. El pueblo ya no se engaña, se le quitó la venda y vamos a por donde tengamos que ir”.

Agregó que a la fecha, precisamente, por la lucha del pueblo “no se puede esconder que este Gobierno ha cometido crímenes de lesa humanidad, no se puede esconder las violaciones a derechos humanos que se cometen cada día en Nicaragua”.

La líder campesina no escondió que en los últimos meses se han cometido errores dentro de la oposición, pero apuntó que es ahí donde está el poder del pueblo “ordenando ese desorden”, pues considera que siempre hay gente “oportunista”.

“La gente tendrá la capacidad de decir esto sirve y esto no sirve. En estos momentos todos nos servimos de todos, porque para vencer a la dictadura nos tenemos que echar todos, entonces, yo creo que no es decir que unos se han robado o secuestrado la lucha, sino poner un orden y hacer que todos estén en los espacios”, recomendó la líder campesina.

Esos espacios robados o lucha robada de la que hablan algunos para Medina no existen. El catedrático ejemplificó con los diálogos que se han sostenido con el régimen de Ortega, apuntando que “el sector privado no ha actuado en contra de las grandes mayorías y por eso estamos donde estamos. Si en realidad el sector privado hubiese secuestrado a la Alianza Cívica y a la mesa de negociación aquí se hubiera llegado a un acuerdo favorable para ellos, que obviamente a la mayoría no le hubiera gustado, pero no fue así porque la gente expuso sus demandas. Entonces, mi posición ante este tipo de señalamientos es que un cambio en Nicaragua no se va a lograr si no se incluye a todos los sectores, todos somos fundamentales para la reconstrucción del país”. 

SIN TREGUAS

Los opositores concuerdan en que a la dictadura orteguista no hay que darle treguas.  “Nicaragua no puede seguir con el Gobierno de ahora… pero no podemos atenernos de que alguien más va a venir a resolvernos el problema y nosotros solo de espectadores, eso no va a pasar… Lo primeros retos es concretar esa unidad, una unidad en serio, sin pensar en intereses de partido porque aquí cada paso que se da para adelante, entonces, salen los intereses y hacen el proceso más lento”, señala Medina.

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“El que cree que con la salida de Ortega aquí se resolvió esto también está mintiendo porque hay muchas cosas más por resolver”, sentenció Medina.

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