Las violaciones a derechos humanos, las torturas y tratos crueles, así como la falta de garantías en el debido proceso continúan ejecutándose contra las personas presas políticas, denunciaron sus familiares luego de que realizaran una visita entre el 11 y 13 de octubre “en condiciones restrictivas y arbitrarias”, manifiestan en su comunicado.

Actualmente hay 155 personas presas políticas según el Mecanismo para el reconocimiento de las personas presas políticas, de las cuales 37 fueron apresadas ilegalmente en junio de este año. Hasta el momento, diversos organismos internacionales han solicitado su liberación inmediata y que se detenga su judicialización.

Tortura principal arma del régimen

Al menos 28 personas se encuentran totalmente aisladas en celdas de castigo, en total oscuridad, sin ventilación y sin comunicación con el exterior, mientras que en otros casos  la Policía deja luces encendidas día y noche en la celda como forma de tortura, denuncian familiares.

Añadieron que siguen sin alimentarlos de manera adecuada, al punto que han bajado hasta 50 libras de peso como en el caso de José Pallais. Se les niega la atención médica a pesar que hay personas presas con cánceres y enfermedades terminales, o les brindan medicamentos desconocidos que no son adecuados para sus afecciones.

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También hay presos y presas que se han contagiado de COVID-19 y no han recibido tratamiento, ni vacuna, a pesar que se encuentran varias personas mayores de 50 años.

La Policía tampoco les lleva los productos básicos que les llevan sus familiares como medicina, jabones, desodorantes, shampoos, mascarillas quirúrgicas, repelentes, y siguen sin darle frazadas para abrigarse.

“Mi mamá estima que mi papá ha perdido 25 libras. Él es un hombre normalmente delgado y ha perdido bastante peso”. Nosotros le llevamos dos Ensure diario, pero según mi papá solo le dan uno al día. Se sorprendió cuando le dijimos que le llevamos shampoo porque a él no le han pasado ninguno”, expresa Cristian Tinoco, hija de Hugo Tinoco.

Recientemente una hermana de Tinoco falleció y se suma a otros presos políticos que han perdido familiares cercanos. Según organismos de derechos humanos, es tortura que a las personas presas políticas no se les permita despedirse de sus familiares cuando están convaleciendo, a como ocurrió en el caso de Max Jérez, a quien se le negó que se despidiera de su madre poco antes de fallecer.

Sin garantías en el debido proceso

Aunque en la audiencia inicial los jueces ordenaron que se les permitiría a las personas presas políticas visitas con sus defensas técnicas, esto no se ha cumplido. Por el contrario, les realizan constantes interrogatorios a solas, niegan las peticiones de los abogados y obstruyen las solicitudes de los familiares.

Asimismo, alertaron que los jueces están realizando las audiencias en Auxilio Judicial, sin la presencia de los abogados y sin avisarles a familiares.

También expusieron que sufren hostigamiento y tratos humillantes cuando realizan visitas, al punto que les revisan la ropa interior y los despojan de sus objetos personales. El hostigamiento continúa en sus casas y espacios de trabajo por parte de simpatizantes del Gobierno y la Policía.

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En todos los casos los familiares son obligados a firmar documentos asegurando que las personas presas políticas se encuentran en excelentes condiciones de salud y que reciben un buen trato, ya que si no lo hacen les suspenden las visitas y no recibir paquetería.

Demandas derecho a visitas

Las familias demandaron que se cumplan los regímenes de visitas semanales con sus familiares y abogados, y que dichas visitas se realicen sin hostigamiento y acoso. «Que se cumpla el Código de la Niñez y Adolescencia para que las personas presas políticas puedan comunicarse con sus hijos e hijas menores de edad. Que se cumpla la Ley del Adulto Mayor y que se cambie de la modalidad de prisión preventiva por arresto domiciliario», expresaron.

Entre otras de las demandas se encuentra el cese inmediato del aislamiento, la incomunicación y los interrogatorios a que son sometidas las personas presas políticas, que se les permita proporcionarles alimento, medicamentos y demás productos que son retenidos en paquetería.

«Nuestra bandera de lucha es la liberación de todas las personas presas políticas y luchar por lalibertad en Nicaragua, además de la libertad, la justicia sin impunidad y la democracia para el país», expresa Ana Lucía Álvarez, hermana de Tamara Dávila quien es una de las presas que se encuentra en total aislamiento.

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