“La aprobación de cadena perpetua en Nicaragua jamás va a disminuir los casos de femicidios en el país, es una verdad que debemos tener clara”, afirma Marycé Mejía, defensora feminista, en relación a la entrada en vigencia de esta nueva norma en el Código Penal del país.

Y es que por primera vez en la historia de Nicaragua la cadena perpetua fue aprobada por la Asamblea Nacional, controlada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y entró en vigencia a partir del pasado lunes 25 de enero tras su publicación en La Gaceta.

A partir de ahora el régimen podrá usar esta ley para lo que considere un “crimen de odio”, aunque refieren que la cadena perpetua para el  femicidio se efectuará cuando este sea cometido tras una violación, motivado por misoginia o frente a los hijos de la víctima.

“La violencia machista requiere de respuestas integrales como la educación, la prevención, campañas de sensibilización donde estén integrados todos los sectores de la sociedad, que el Gobierno destine recursos económicos y humanos, eso es lo que necesitamos para disminuir los femicidios en el país”, estima Mejía.

Organizaciones de mujeres indican que el ambiente sombrío para las mujeres no desaparecerá teniendo a los violadores encerrados de por vida en las cárceles pues antes de la cadena perpetua la pena máxima era de 30 años y aún así se siguieron cometiendo femicidios.

Deshumaniza

Juanita Jiménez, directora del Movimiento Autónomo de Mujeres, condenó la aprobación de esta ley porque “imponer la cadena perpetua en el país es un retroceso en las leyes de Nicaragua porque violenta los derechos constitucionales de las personas privadas de libertad y no asegura la vida de las mujeres”.

Y es que según las feministas, la ley de cadena perpetua deshumaniza y no tiene ningún fin educativo ni de cambio para los femicidas, en sus argumentos las defensoras de derechos humanos aclaran que esta medida podría incluso ensañar más a los presos con sus víctimas.

Marycé Mejía dijo a La Lupa, que esta es una muestra de la pésima legislación con la que cuenta Nicaragua donde se aprueban y modifican leyes en medio de un contexto social tan caótico como el que se vive en el país donde se pisotean los Derechos Humanos sobretodo el de las mujeres.

No paran

Según el último reporte de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) en 2020 se registraron 71 femicidios, a nivel nacional. A solo días de haber iniciado el 2021 el CDD reporta hasta el 16 de enero dos femicidios.

“Los hechos nos demuestran que no hay ningún compromiso verdadero por parte del Gobierno sandinista con las mujeres, los femicidios no van a parar con la aprobación de cadena perpetua, por el contrario el régimen orteguista sigue siendo uno de los principales promotores de ese discurso de odio y de violencia”, enfatizó Jiménez.

La aprobación de cadena perpetua fue dada a conocer por el Gobierno después del atroz crimen de dos niñas de 10 y 12 años en  Mulukukú, quienes fueron asesinadas, y una de ellas violada. El régimen propuso aplicar cadena perpetua contra aquellos que cometan los llamados “crímenes de odio”, aunque defensores de derechos humanos han criticado la ambiguedad del término y denuncian que se trata de una medida para amenazar a opositores.

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