Vestida de negro luto, en su pecho portaba un broche de las Madres de Abril y en su muñeca izquierda, el pañuelo morado, de la lucha feminista, de la cual siempre ha sido parte. Amaya Coppens, con su gran sonrisa recibió de las manos de Melania Trump, primera dama de los Estados Unidos y Mike Pompeo, Secretario de Estado, el premio Mujeres de Coraje 2020.

La joven universitaria, estudiante de Medicina, pasó de las cárceles La Esperanza y El Chipote donde fue presa política por dictadura Ortega Murillo, a ser galardonada y catalogada como una de las 12 mujeres coraje en el mundo.

Pero los premios y reconocimientos internacionales no cambian a Coppens. Sigue siendo la joven de la eterna sonrisa, siempre con los pies sobre la tierra, denunciando las violaciones de derechos humanos que se vive en Nicaragua, y darle una voz a las mujeres nicaragüenses que han sido parte de esta lucha cívica.

En los últimos días Amaya se ha reunido con diferentes personal del Gobierno de Estados Unidos. Ha compartido sus inquietudes y experiencias con las demás galardonadas, pero principalmente le ha proporcionado una perspectiva más clara de lo que puede seguir aportando en la lucha en busca de la libertad, justicia y democracia.

Han pasado casi dos años desde la insurrección cívica, ¿cómo procesas todo lo que ha ocurrido en Nicaragua?

Hemos tenido tiempo muy difíciles y también momentos que te hacen sentir orgullosos de lo que estamos viviendo, de la gente con quienes compartimos esta lucha. Lo más importe es que es no estamos solos y eso es lo que nos da fuerza y nos impulsa a salir adelante.

Has recibido el premio Coraje de manos de la primera dama de Estados Unidos y el secretario de estado Mike Pompeo, luego de la ceremonia ¿pudiste reunirte con ellos?

No tuve la oportunidad de hablar con ellos, el evento fue muy protocolario, pero si nos hemos reunidos con otras personas.

Amaya Coppens

Ganaste este premio con otras 11 mujeres valientes ¿Qué significa estar compartiendo con ellas?

Para mi un honor inmenso estar acá, justamente por estar junto con 11 mujeres impresionantes, cada una con una historia inspiradora. En lo personal me siento privilegiada en escucharles, conocerla y estar cerca de ellas, admirables, ese es premio más grande, conocerlas y hablar sobre las realidades que vivimos.

Luego del premio, se tiene entendido que realizarán una serie de actividades, ¿Cuáles son?

Es un intercambio con ideas de liderazgo de diferentes lugares para compartir las vivencias de lidiar con las situaciones. Comparar realidades y ver qué podemos retomar de cada quien. Para mi es un crecimiento y es interesante qué acciones han tomado y qué tipo de contactos pueden hacerse porque al final nuestra lucha es la misma que tiene en otros países, la lucha por la justicia, la libertad y democracia.

Un sector muy conservador criticó el que hayas recibido el premio con el pañuelo morado del movimiento feminista en tu muñeca ¿Cuál era el mensaje que querías dar al usar este símbolo?

Mi mensaje está directamente ligado al alarmante índice de femicidios que hay no solamente en la región centroamericana, sino también en Nicaragua. El problema de base en la sociedad, es que aquí los cambios no solo son de imagen ni de un partido político, se necesitan cambios reales, de fondo, y no simplemente espero que alguien cambia.

Estas demandas hay que hacerlas y no podemos dejar que las agendas feministas de la diversidad sexual y cultural y demás queden de lado en este momento que queremos construir una nueva Nicaragua que tome en cuenta todas las necesitamos como nicaragüenses. Todos y todas no podemos dejar que sigan esos modelos de exclusión y continué la discriminación hacia ciertos sectores.

El pañuelo morado significa reforzar que nuestra lucha como mujeres ha sido importante. Nuestro rol importante en el país y que no podemos quedar de lado. Debemos intentar sacar estos temas en plataformas importantes, se tiene que hablar de esta violencia hacia la mujer que no es normal y se debe buscar soluciones.

Se ha formado una Gran Coalición, que apuesta a salir de la dictadura con elecciones en 2021. ¿Vos crees que sea la opción para sacar a Ortega cuando aún no cesa la represión gubernamental?

He mantenido que no podemos aceptar elecciones por salir del paso y necesitamos las condiciones necesarias para que sean transparentes. Por el momento Nicaragua no tiene esas condiciones, nos hacen faltan reformas, que realmente nos garanticen que estas elecciones sean democráticas.

La dictadura no ha cumplido ninguno de los acuerdos, no han acatado ni las recomendaciones de la CIDH y de igual manera siguen las detenciones arbitrarias y presos y presas políticas, asesinatos indígenas, no tenemos libertad de asociación ni expresión. Hacen faltan muchas cosas para que se hagan elecciones como el reingreso de los organismos internacionales para investigar los sucesos que han venido ocurriendo y además sean observadores del proceso electoral.

Amaya Coppens
Amaya Coppens con integrantes de la Asociación Madres de Abril. Foto: Cortesía

Si tuvieras la oportunidad de tener frente a vos a Daniel Ortega y Rosario Murillo, ¿qué les dirías?

Que mucha gente confió en ellos y representan una gran decepción para para el pueblo, que ellos han marcado una gran mancha negra en la historia del país y que no se podrá borrar y que nos tomará mucho tiempo limpiar.

¿Cuál es tu mensaje a esas jóvenes, niñas, mujeres, que han visto en vos una motivación para seguir luchando?

Les envió a todas un gran abrazo, que son el motivo de estar acá, y por ellas nunca me siento sola. Las mujeres de mi país me han dado fuerzas para seguir luchando y denunciando y expresar lo que siento. Tu voz tiene poder y tenés que darle ese poder, confiar en vos misma, no tener miedo en decir lo que pensás. Cada una de nosotras hemos sido parte de esta lucha y por lo tanto tenemos derechos y debemos ser tomadas en cuenta.

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La Lupa es un medio con perspectiva de género y derechos humanos que surgió en mayo de 2019.