La estadía de Henry Ramírez en ciudad de Guatemala coincidió con el brote masivo de COVID-19. Lleva casi cinco meses varado en ese país, sin obtener una respuesta de las autoridades del régimen para poder retornar a Nicaragua.

El grupo de nicaragüenses con el que está Ramírez está integrado por 44 personas, entre ellos una niña de tres años y una mujer embarazada con ocho meses de gestación, que imploran al régimen les permita su ingreso al país.

De las constantes llamadas telefónicas y las decenas de correos electrónicos que envió a la Embajada de Nicaragua en Ciudad de Guatemala, solo obtuvo una respuesta negativa.

“Yo estuve llamando a la Embajada y las últimas veces que me respondieron me dijeron que no se podía hacer nada más, sino que tenía que esperar que esto pasara y les dije que habíamos un buen grupo de nicaragüenses y nos dijeron que teníamos que esperar”, denunció Ramírez.

Este nicaragüense tenía planeado estar solo un mes en ese país al que llegó el pasado 18 de febrero para participar de una capacitación laboral. Tenía un boleto comprado de “ida y vuelta” y pensaba estar de regreso el 20 de marzo.

Su estadía coincidió con el primer caso detectado de COVID-19 en Guatemala el pasado 13 de marzo. Tres días después, el presidente Alejandro Giammattei anunciaba el cierre de las fronteras y la suspensión de vuelos internacionales para enfrentar el nuevo coronavirus.

Las mentiras del régimen

Igual como ocurrió con otros grupos de nicaragüenses varados en el exterior,  el régimen no ha colaborado para lograr traer a sus conciudadanos a su país de origen.

Ramírez ha hecho innumerables gestiones y uno de esos contactos establecidos con las autoridades de la embajada le informaron de que realizarían un “viaje humanitario”, traslado que no se concretó.

“He hecho gestiones, he llamado a la embajada, llamé cantidades de veces, mandé correos electrónicos pidiendo ayuda. Al principio me habían dicho que iba a haber un viaje humanitario, me enviaron cierta información vía correo electrónico la cual llené toda, hice todos los pasos y posteriormente que no iba a haber ningún vuelo humanitario”, se quejó Ramírez.

Este nicaragüense, reconoce que ha logrado sortear las dificultades económicas, pero estar en un país ajeno es complicado.

“En mi caso, yo no tengo ningún familiar, yo no tengo a nadie, no tengo nada, prácticamente estoy solo por cinco meses. Aquí hay otros compañeros que están igual, hay madres que no tienen trabajo y donde estaban alquilando las sacaron porque no hay para pagar”, señaló Ramírez.

La espera de una respuesta

En ese grupo de 44 nicaragüenses está la atleta Sayra Laguna, quien emprendió un viaje desde California, donde estaba impartiendo un curso. Para volver a Nicaragua se movilizó inicialmente a México y posteriormente avanzó a Guatemala, donde se reunió con el resto de nicaragüenses.

“Hemos tenido la bendición de mucha gente que nos ha ayudado con agua potable, galletas y jugos para sustentarnos un poco, aparte un sacerdote salesiano, Juan Carlos González, se contactó conmigo y nos dio ayer el desayuno y el almuerzo”, señaló Laguna.

El grupo que se organizó para emprender el viaje están varados en la frontera de El Corinto. Intentan cruzar a Honduras para regresar a Nicaragua, pero se encontraron con ciertos obstáculos por parte de las autoridades migratorias hondureñas que les impidieron continuar a falta de documentación especial requerida por la pandemia de COVID-19.

“Desde el principio se habló que íbamos a pasar este tipo de cosas, porque a la gente hay que tenerla preparada, yo desde que hice esta travesía les dije que no era seguro y vamos a esperar, pero la única forma es que estemos juntos”, manifestó Laguna.

nicas Guatemala

En una de sus comunicaciones con personal de la embajada, Ramírez planteó que el grupo de nicas estaba dispuesto a pagar el transporte y que requerían únicamente de la gestión diplomática para el asunto de papelería, pero tampoco hubo respuesta.

“Ya no podemos estar más en Guatemala, no podemos porque ya no hay recursos. La mayoría tomamos la decisión de emprender el viaje, porque no se aguanta, hay una mujer embarazada, no tiene familia y vino solo por un tiempo”, se quejó Ramírez.

“Ellos (el régimen) fueron responsables, por ejemplo de que no haya cuarentena, que no se respetara el distanciamiento social, nada. Y ahora como queremos entrar piden unos requisitos como que ellos han sido ejemplo sobre el manejo de la situación, tienen una doble moral”, puntualizó Laguna.

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