Alrededor de 1.4 millones de dosis de vacunas ha recibido Nicaragua desde febrero de este año, de las cuales más de 1 millón de ellas son AstraZeneca, y 426 mil son Sputnik V, y en los próximos días se espera la llegada de las vacunas Sputnik Light y Pfizer, según los comunicados de los medios oficialistas del régimen.

A pesar que a lo largo del año se han mantenido las jornadas de vacunación, la población sigue teniendo temor y escepticismo a las nuevas vacunas, expresan especialistas. Sin embargo, instan a vacunarse para disminuir las hospitalizaciones y muertes por COVID-19, las cuales ascienden a 4,809 de acuerdo a los datos del Observatorio Ciudadano de COVID-19.

Por su lado, la Organización Mundial de la Salud registra que únicamente se ha vacunado con las dosis completas al 4% de la población nicaragüense, es decir, 278 mil personas. Y hasta que no esté vacunada al menos la mitad de la población, no dejará de haber rebrotes, de acuerdo a la organización.

Esto es lo que debés saber sobre cada vacuna:

AstraZeneca

La vacuna AstraZeneca/Oxford, también conocidas con los nombres de AZD1222, Covishield y Vaxzevria, está aprobada por la Organización Mundial de la Salud y por la Agencia Europea de Medicamentos. Por tanto, se tiene permitida la entrada a los países de la Unión Europea y Estados Unidos.

Su aplicación es de dos dosis, tiene una eficacia del 63,09%, según la OMS. 1 de cada 10 personas presentan efectos adversos luego de su aplicación, los cuales pueden ser dolor en el lugar de inyección, fiebre, cansancio, cefaleas, dolores de cabeza, escalofríos y diarrea.

Si bien en los primeros meses del año hubo una controversia debido a que varias personas vacunadas presentaron problemas asociados a los trombos, el Comité Consultivo Mundial de la OMS asegura que la probabilidad de desarrollar efectos graves a la vacuna es de 1 caso por cada 250 mil.

Sputnik V y Sputnik Light

La vacuna Sputnik V fue desarrollada en el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaleya en Moscú, Rusia. Si bien fue la primera vacuna contra la COVID-19 y está aprobada en 71 países, no está autorizada por la Organización Mundial de la Salud, ni por la Agencia Europea de Medicamentos..

De acuerdo a la institución que la desarrolló tiene una eficacia del 91.6%, y sus efectos secundarios pueden ser síntomas similares a la gripe, dolor de cabeza, fatiga y reacciones en el sitio de la inyección.

Por otro lado, la vacuna Sputnik Light es la versión más reciente, y su diferencia consiste en que su aplicación es de una sola dosis. Su eficacia es del 79.4% y sus efectos son similares a la primera versión.

Esta vacuna tampoco está aprobada por los organismos de salud internacionales, a excepción de 15 países que sí la reconocen. Así que las personas con esta vacuna no pueden ingresar a países de la Unión Europea y a Estados Unidos.

Pfizer

La vacuna Pfizer/BioNTech está aprobada por la Organización Mundial de la Salud y forma parte de su lista de emergencias, así como también está aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos. Por lo que las personas que estén vacunadas con Pfizer pueden entrar a los países de la Unión Europea y a Estados Unidos.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, dicha vacuna tiene un 82% de efectividad en prevenir la infección sintomática con una sola dosis, y hasta el 94% con las dos dosis.

Los efectos secundarios pueden ser reacciones alérgicas, reacciones en el lugar de la inyección, miocarditis, pericarditis, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor en las articulaciones, fiebre, escalofríos, náuseas, inflamación de los ganglios linfáticos, diarrea o vómito.

Mitos y temores

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, los temores más de las personas con respecto a las vacunas son las reacciones después de su aplicación, no obstante, asegura que las reacciones adversas son leves, tolerables y de breve duración, al igual que con cualquier otro tratamiento médica.

Por otro lado, los eventos adversos graves han sido pocos entre millones de personas vacunadas, por lo que los beneficios son mayores a los riesgos.

“Es infrecuente descubrir que los problemas de salud que se producen tras vacunarse se deban realmente a la propia vacuna. En la gran mayoría de los casos, se trata de una mera coincidencia y los problemas de salud que surgen tras vacunarse no guardan ninguna relación con la vacunación”, expresa en un comunicado.

Asimismo, se suele pensar que ciertas vacunas que se están distribuyendo en el país no son efectivas por no estar aprobadas por la OMS, no obstante, explican que las autoridades sanitarias de los países pueden hacer uso de la vacuna aunque no estén aprobadas.

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