Mediante el acuerdo presidencial 108-2019,  publicado este viernes en el diario oficial La Gaceta, el régimen de Daniel Ortega nombró como Ministra de Salud a Carolina Dávila Murillo, quien ocupaba el cargo de viceministra de Salud para Asuntos del Silais Managua.

Dávila es esposa del actual viceministro de salud, Enrique Beteta, un reconocido medico orteguista dirigente nacional del Movimiento Medico Sandinista que en agosto de 2008 fue nombrado Secretario General del Minsa ante la renuncia del doctor Adrián Zelaya, debido a una discusión con el que fuera Ministro de Salud en esa época, Guillermo González.

En 2014 según la Gaceta número 216 publicada el 13 de noviembre, Enrique Javier Beteta Acevedo fue nombrado asesor de Sonia Castro, ministra de Salud, con rango de viceministro. Ese nombramiento no le impidió seguir ejerciendo el cargo de secretario general del Ministerio de Salud (Minsa).

Enrique Beteta también es presidente de la Comisión Nicaragüense del Sida (Conisida), una institución que ha tenido serios roce con organizaciones no gubernamentales ante la demanda de medicamentos antirretrovirales para las personas con VIH.

Paramilitares en ambulancias

En los meses más duros de la represión las ambulancias fueron utilizadas para movilizar paramilitares.

El 23 de junio del 2018 cuando Nicaragua se encontraba sumida en una de las peores represiones se reportó en redes sociales la utilización por grupos paramilitares de las ambulancias del Silais – Managua bajo la orden de Carolina Dávila Murillo, nombrada Ministra de Salud por orden presidencial.

Las denuncias contra Dávila incluyeron el haber negado la utilización de las ambulancias para trasladar a la ciudadanía herida a manos de la policía orteguista en línea con la orden manejada por la ministra saliente Sonia Castro, sancionada por Estados Unidos por vincularla directamente con los crímenes de lesa humanidad.

La activista Arely Cano, coordinadora de ICW Latina, reconoce que Dávila es una profesional apta para el puesto, pero confiesa que lo mismo pensaron, cuando Sonia Castro fue nombrada ministra de salud.

«Todo mundo decía que la Sonia iba a ser una buena ministra porque viene desde abajo, pero mira con que nos encontramos por tener la línea directa del partido. El problema es el vinculo partido porque profesionalmente siempre fue una buena doctora», dijo Cano.

Dávila durante los gobiernos de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños estuvo al frente del centro de salud Pedro Altamirano. Y frente al SILAIS no ha dudado en utilizarlo para hacer política partidaria en favor del FSLN.

Régimen esta aislado

Con este nombramiento Ortega replica el modelo nepotista presidencial que a criterio del sociólogo Oscar Rene Vargas, es señal del aislamiento en que se encuentra el régimen de Ortega-Murillo.

«El nepotismo, en este caso, es la falta de cuadros profesionales de confianza para la dictadura. Demuestra un mayor aislamiento», dice Vargas.

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Periodista especializada en género y derechos humanos.
Es fundadora y directora de www.lalupa.press
Activista feminista en El blog de tu madre.