Mujeres nicaragüenses subrepresentadas en la economía digital de plataformas


Las mujeres de Nicaragua continúan enfrentando barreras estructurales para participar plenamente en la economía digital.
Según el informe “Mujeres en la economía de plataformas: desafíos y oportunidades en Iberoamérica”, elaborado por ONU Mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
El estudio revela que, aunque el trabajo en plataformas digitales ha crecido en la región como una “alternativa ante la falta de empleo formal”, las mujeres siguen estando subrepresentadas y enfrentan condiciones más precarias que los hombres.
En el caso de Nicaragua, esta brecha se refleja tanto en la participación como en las condiciones de inserción en este tipo de empleo.
Para 2024, el informe estima que unas 72,380 personas en Nicaragua trabajaban en plataformas digitales en línea, lo que representa el 2.29% de la población económicamente activa (PEA) del país.
Sin embargo, solo 24,210 del total son mujeres, lo que equivale a un 1.95 % de la PEA femenina.
Esta diferencia se traduce en una tasa de representación femenina (TRF) de 0.85, un indicador que confirma que las mujeres participan en menor proporción que los hombres en este tipo de empleo digital.
“La participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha estado históricamente marcada por desafíos estructurales que limitan su acceso, permanencia y crecimiento en condiciones de igualdad”, revela el informe.
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Las plataformas freelance, que agrupan a trabajadores autónomos para proyectos específicos como diseño, traducción o contabilidad y el Crowdwork o microtareas, que consisten en tareas únicas, cortas y repetitivas (como ingreso de datos o moderación de contenidos) son plataformas de trabajo en línea.
Asimismo, la programación por concurso, donde programadores compiten para encontrar la mejor solución técnica a cambio de un premio.
El informe evidencia altos niveles de precariedad laboral entre las mujeres en Nicaragua.
Una de las formas más evidentes es la “discriminación en los procesos de contratación, incluso cuando tienen las mismas calificaciones que los hombres”.
Según los datos disponibles, el 63.7% de las mujeres se encuentra en el empleo informal, una condición que limita su acceso a ingresos estables y protección social.
A esta situación se suma una marcada brecha salarial. Las mujeres perciben apenas el 48% de lo que ganan los hombres (82.5%), lo que refleja una desigualdad persistente en el mercado laboral, agrega el informe.
Estas condiciones se trasladan al ámbito digital, donde su participación sigue siendo menor.
“A pesar de los avances en materia de igualdad de género, persisten barreras como la discriminación salarial, la segregación ocupacional, la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y la falta de acceso a oportunidades de desarrollo profesional y liderazgos”, subraya el informe.
Las plataformas de trabajo en línea se caracterizan por “conectar clientela y personas trabajadoras dispersas geográficamente”. Según el informe, una parte significativa de la clientela tiende a estar en países afuera de la región.
A nivel regional, la participación femenina en la economía digital sigue siendo limitada.
En Costa Rica, de un total de 294,140 personas trabajando en plataformas de trabajo en línea, solo 105,343 son mujeres. En Honduras, 16,824 mujeres lo hacen de un total de 46,200.
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Según el informe, en El Salvador hay 44,660 personas trabajadoras en plataformas de trabajo en línea de la Población Económicamente Activa, de los cuales solo 17,547 son mujeres. Similar ocurre en Guatemala, donde 15,014 mujeres laboran de esta forma de un total de 41,580.
Lo anterior se explica porque “el 16.4% de las mujeres indicó como un motivo relevante las tareas domésticas y de cuidado que tiene a su cargo -un motivo seleccionado por 8.8% de los varones”.
Para el caso de Nicaragua, el informe destaca una importante brecha de información, ya que no existen datos disponibles para cuantificar su participación en las plataformas basadas en la ubicación, específicamente en los sectores de transporte de personas y reparto de comida y paquetes.
Esta invisibilidad estadística se extiende también a las plataformas de cuidados y tareas del hogar, donde la información disponible es tan escasa que el estudio señala la imposibilidad de realizar estimaciones sobre la cantidad de trabajadoras que utilizan estos servicios en el país.
El documento permitió contrastar la realidad del mercado laboral tradicional con las nuevas dinámicas de las plataformas, evidenciando cómo se reproducen las desigualdades de género y concluye que cerrar estas brechas requiere políticas públicas orientadas a mejorar el acceso de las mujeres a la educación digital, la conectividad y la protección social.
“Sin medidas específicas, existe el riesgo de que la economía digital reproduzca o incluso amplíe las desigualdades de género existentes”, advierte el documento.
El informe destaca que 3.5 millones de mujeres en la región Iberoamericana —cerca del 2.5% de la fuerza laboral femenina— generan ingresos a través de plataformas digitales, pero ganan 67% menos que hombres.
