La representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas  para los Derechos Humanos (OACNUDH), Michelle Bachelet, abogó este jueves por la libertad de los presos políticos, la reanudación del diálogo entre todos los sectores y un avance en las reformas electorales, durante una actualización sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua, ante el Consejo de la ONU en Ginebra, Suiza.

A su vez, Bachelet lamentó que en Nicaragua -desde abril 2018-  “no han cesado” las violaciones a derechos humanos, en “el marco de un contexto político y social extremadamente complejo”. Por lo que, exhorto al régimen de Daniel Ortega a “implementar urgentemente las recomendaciones” extendidas por Oacnudh y otros mecanismos internacionales y regionales, particularmente, el acceso de la Oficina a Nicaragua. Ademá, solicitó al Consejo de la ONU continuar monitoreando la situación de derechos humanos en Nicaragua.

La Alta Comisionada de la ONU destacó las afectaciones que ha desencadenado las graves violaciones a derechos humanos perpetradas por el Estado de Nicaragua en contra de la disidencia, refiriéndose a la contracción de la economía de un 5,7%, la inflación y el aumento del desempleo, el desplazamiento forzado de más de 98,000 nicaragüenses, unas 108 detenciones arbitrarias, falta de acceso a la justicia, negación sistemática al derecho a la protesta, acusaciones por delitos comunes cuando en realidad son políticos, cancelación y la no reanudación de nueve ONGS, homicidios en el campo y ataques en las comunidades indígenas.

Bachelet detalló que desde el 1 de agosto de 2019 a la fecha, un equipo dedicado exclusivamente para el monitoreo de la situación en Nicaragua, ha entrevistado a 221 hombres y 174 mujeres, víctimas y testigos de violaciones a derechos humanos.

ABOGA POR SUSPENSIÓN DE SANCIONES 

Paralelo a la completa presentación y denuncia de la Alta Comisionada, el representante del régimen de Daniel Ortega, Valdrack Jaentscke, llegó a mentir frente al Consejo de la ONU, aduciendo que en Nicaragua -el régimen orteguista- continúa “respetando el orden constitucional y los derechos políticos de los nicaragüenses. La libre movilización y expresión política están garantizados para quienes se expresen en paz y sin intenciones de perturbar la tranquilidad de la población”.

Mientras las calles de Nicaragua, principalmente, en la capital y en las afueras de las propiedades de opositores continúan cercadas por agentes de la Policía orteguista, que a toda cosa busca impedir las manifestaciones pacíficas. El pasado 25 de febrero se registró el más fuerte despliegue policial que evitó que se concretara la convocatoria para marchar con el secuestro -en sus propias casas- de dos opositores que habían convocado la manifestación.

Durante su discurso, la palabra más repetida del discurso del enviado del régimen fue “sanciones”. Valdrack abogó ante los representantes de las grandes naciones del mundo que apoyen al régimen orteguista y demanden que cesen las sanciones.

“Solicitamos a las distinguidas delegaciones rechazar cualquier intento de continuar interviniendo en Nicaragua, a través de nuevas Resoluciones y Mandatos, que se hacen cómplices de las sanciones y agresiones, en contra de nuestros Pueblos. Por ello, hacemos el llamado a que se pronuncien en contra de la violación de los Derechos Humanos de los Pueblos cuando se multiplican y recrudecen dichas sanciones y agresiones”, reza parte del discurso que el régimen envió a Valdrack.

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A su vez, continúa pidendo -esta vez a la comunidad internacional- “juntos demandemos al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, la suspensión de estas sanciones, agresiones, contribuyendo de esa forma al respeto de los Derechos Humanos de los pueblos, y a la paz”.

Foto: Tomada de OACNUDH

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