Cuatro comunitarios asesinados y 10 desaparecidos es el saldo que dejó ataque armado en la comunidad mayagna Alal, en la reserva de Biosfera Bosawás.

Fue una emboscada. Hombres y jóvenes trabajaban en sus cultivos cuando un grupo de hombres armados desató la segunda matanza registrada en territorio indígena en los últimos tres meses.

Al menos cuatro indígenas asesinados y 10 desaparecidos ha dejado este ataque armado de un grupo al que los comunitarios identifican como Kukalón. Eran unos 80 colonos que abrieron fuego contra comunitarios de la comunidad mayagna Alal, ubicada en la Reserva de Biósfera Bosawás, denunció Amaru Ruiz, director de Fundación del Río.

Los armados llegaron a la comunidad mayagna para sacar a sus habitantes de las viviendas y quemarlas.

Sebastián Lino, miembro del Gobierno Territorial Mayagna, también denunció la masacre y pidió la intervención inmediata de la comisión interinstitucional.

“A las dos de la tarde en adelante han llegado a asesinar a los comunitarios que estaban trabajando a su área de cultivo, en la tarde han llegado a tomar la comunidad de Alal asesinando a hombres, jóvenes y luego han quemado las casas en nuestras comunidades”, denunció el líder mayagna al medio digital Nicaragua Actual.

Lino recordó que desde el 2010 han recibido amenazas de parte de los colonos, pero en ningún momento han sido escuchados.

El líder mayagna manifestó que los diez comunitarios desaparecidos podrían estar secuestrados por los colonos “invasores”. Cinco de los desaparecidos fueron identificados como Tránsito Meza, Víctor Díaz, Juan Emilio Devis, Carlos Martín y Miguel Dixon, Efraín Miguel, José y otros que están desaparecidos.

Amaru Ruiz, director Fundación del Río, en declaraciones a Despacho 505 había advertido el octubre del año pasado sobre el incremento de la violencia y la impunidad que sufren las comunidades indígenas, y que se agravó a raíz de la crisis sociopolítica en Nicaragua.

CENIDH CONDENA

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) condenó la matanza perpetrada la tarde del miércoles en territorio indígena.

“Al Cenidh le preocupa esta situación en la que se ha violentado principalmente el derecho a la vida y otras libertades de los indígenas”, manifestó, al tiempo que demandó a las autoridades que se investigue el acto criminal.

El organismo al que el régimen de Ortega-Murillo canceló su personería jurídica por identificarlo “enemigo” por ejercer la labor de denuncia de las graves violaciones de derechos humanos que se cometen en Nicaragua, recordó a las autoridades nacional su responsabilidad de garantizar la seguridad ciudadana.

Corresponde “al Estado y a las instituciones encargadas de la seguridad nacional investigar y frenar el actuar ilegal de los colonos, que continúan invadiendo territorio”, enfatizó el Cenidh.

DESCOMPOSICIÓN SOCIAL

Amaru Ruiz ha alertado sobre una “descomposición social” cuando se registró el asesinato de cinco miembros de una misma familia en la comarca La Pimienta, en la Reserva Indio Maíz.

El director de la Fundación del Río explicó que el principal motivo de esos actos violentos son el tráfico de tierras, la inseguridad, “asociada a que la Policía y el Ejército están en otras funciones”; y el boom minero por la fiebre del oro que desde hace dos años se vive en la zona “son detonantes de un proceso de aumento de la conflictividad social que ha derivado en múltiples asesinatos”.

Agregó que si bien las invasiones de tierras no tienen un vínculo directo con la protesta cívica iniciada en abril de 2018, el clima de violencia e impunidad que padece el país tiene un impacto en las comunidades y esto se puede constatar en casos concretos como el de la familia asesinada en octubre y en esta nueva matanza.

“Si el Estado te mata a sangre fría y no hay ningún paramilitar juzgado,  pues  quiere decir que yo  en la selva te puedo matar y nadie me va a juzgar;  es el mensaje lamentablemente está calando en las comunidades indígenas y lo que está provocando asesinatos como estos, que no es el único, sino que es una tendencia que ha venido creciendo”, expuso Ruiz, en la entrevista brindada a Despacho 505.

CEJIL DENUNCIÓ SITUACIÓN GRAVE DE INDÍGENAS

En agosto del año pasado, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), en su informe “Resistencia Miskitu: una lucha por el territorio y la vida”, también denunció la vulnerabilidad en que se encuentran las comunidades miskitas: sufren ataques armados, secuestros, desplazamiento forzado y violaciones sexuales e invasiones de sus territorios de parte de colonos.

El informe documenta al menos doce asesinatos de comunitarios en los últimos cuatro años “sin que nadie rinda cuentas ante la justicia”.

“La impunidad que gozan los responsables es un factor que propicia el avance de los colonos en los territorios indígenas y la continuada persecución a las comunidades. A la vez, se refuerza la falta de confianza en las instituciones, inhibiendo las denuncias de las víctimas”, revela el informe que visibiliza la crisis humanitaria y de derechos humanos que viven las comunidades indígenas miskitu de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua (RACCN).

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