Hace una semana, la dictadura al mando de Daniel Ortega, premió a cuatro destacados atletas con la Orden Alexis Argüello, una condecoración creada por el consejo municipal sandinista de la Alcaldía de Managua hace 10 años.

Más que para rendir honores a los atletas por su brillante labor en el deporte, el régimen ha utilizado esta condecoración como un medio para hacer su propaganda partidaria, de la misma forma que sigue usando la imagen del fallecido Argüello.

Era de esperar que la Alcaldía de Managua no suspendería la ceremonia este año, a pesar de la pandemia que azota el país. La Alcaldesa de Managua Reyna Rueda  procedió a premiar a los condecorados de 2020:

Sheyla Flores, futbolista de la Selección Nacional y del equipo Saprissa Femenino; Félix el Gemelo Alvarado, Campeón Mundial de Boxeo, peso Minimosca por la Federación Internacional de Boxeo, asimismo su hermano,  René Alvarado, Campeón Mundial de peso  Ligero Junior de la Asociación Mundial de Boxeo, y finalmente el destacado jugador de la Selección Nacional de Béisbol en la época de los setentas, Calixto Vargas, quien fue el primer bateador en anotar mil hits en el béisbol de la primera división pinolera, retirándose en la década de los ochenta.

Recibir esta condecoración para cualquier atleta debería ser un gran honor por el significado y peso que tiene el nombre de Argüello en el deporte nacional. No obstante, la doble  finalidad por la que fue creada por el régimen hace una década, cambia su valor deportivo y sea evidente su trasfondo político.

No es secreto que la dictadura siempre ha usado a las figuras del deporte nacional para ganar popularidad y reproducir su discurso político. Román Chocolatito González es uno de sus mas fieles seguidores, al igual que los recién premiados, los hermanos Alvarado, quienes siempre han demostrado su simpatía con el comandante Ortega y en cada una de sus peleas le rinden tributo, agitando la bandera del FSLN cuando entran al cuadrilátero.

En tiempos donde el régimen claramente actúa con negligencia frente a la pandemia del coronavirus y además sigue en la impunidad de las mas de 300 personas asesinadas durante las protestas de 2018-2019, recibir un premio de esta índole de las manos que ayudaron a la masacre, supone desde la perspectiva lógica y moral del atleta un rechazo total,  y no por el nombre que lleva la condecoración, sino por quienes  crearon y dan el premio, los cómplices y autores de  crímenes de lesa humanidad en Nicaragua.

Sin lugar a dudas, lo único que tiene peso en esta premiación creada por la Alcaldía de Managua es el nombre que tiene, Alexis Argüello, quien años después de muerto, su imagen sigue usándose al igual que algunos atletas con fines políticos y propagandísticos para la dictadura.

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