Una guitarra, varias fronteras: la música de Ceshia Ubau sobre migración y memoria


Una guitarra al hombro, una mochila cargada de recuerdos y una voz que convierte la experiencia migratoria en canción. Así ha cruzado fronteras la cantautora y psicóloga nicaragüense Ceshia Ubau, cuya música narra las historias de mujeres que migran, resisten y reconstruyen su vida lejos de casa.
Durante siete años vivió en Costa Rica y desde hace cuatro meses reside en España. En conversación con La Lupa Feminista, Ubau reflexiona sobre el duelo migratorio, la xenofobia y las narrativas que criminalizan a las personas migrantes en un contexto global donde, asegura, “la migración está siendo castigada de una forma muy brutal”.
Surge de aspiraciones personales y profesionales: la posibilidad de estar en un país más grande y con otras condiciones para desarrollar mi carrera artística y continuar mi formación profesional.
Me desarrollé tanto como artista como psicóloga. Vivir en Costa Rica fue una experiencia de mucho aprendizaje personal. Llegué muy joven, tenía 20 años y nunca había vivido sola.
Ahí empecé a entender qué significa la adultez y cómo gestionarme por mi cuenta. También encontré una comunidad muy hermosa, tanto de nicaragüenses como de costarricenses, que se volvieron amigos entrañables.
Esa experiencia me dejó muchas reflexiones sobre la forma en que convivimos costarricenses y nicaragüenses.
Por supuesto que atravesé momentos de mucha xenofobia. Pero también hubo situaciones que me hicieron preguntarme a mí misma cómo, como persona nicaragüense, también podía tener estereotipos o ejercer xenofobia hacia personas costarricenses.
Fue un aprendizaje en doble vía.
Además, tuve la oportunidad de compartir con personas migrantes de otras diásporas: gente de Colombia, de Venezuela. Aprendí mucho de sus realidades. En medio de lo doloroso que puede ser migrar, también se abre una perspectiva distinta de la vida.
Lo principal es mantener un diálogo constante con uno mismo y entender que la violencia que alguien ejerce contra nosotros muchas veces refleja cómo esa persona está por dentro.
Eso no significa que tengamos que tolerarla. Al contrario: una gran herramienta es la educación y la psicoeducación. Es importante saber a qué tenemos derecho y cuáles son nuestros derechos en el país al que llegamos.
Y, sobre todo, construir redes de apoyo. Lo que sostiene a las personas migrantes —y a cualquier ser humano— son sus redes.
Vivimos en un mundo donde, por los últimos acontecimientos, pareciera que la migración está siendo aún más criminalizada y castigada de una forma muy brutal.
Por eso es importante acercarnos a nuestro ritmo a la comunidad que nos recibe y al país de acogida. También tener apertura para mostrar quiénes somos: qué somos más allá de una persona que acaba de llegar.
Qué miedos tenemos, qué sueños tenemos y qué podemos aportar.
Vivimos rodeados de narrativas que presentan a la persona migrante como una amenaza. Como alguien que viene a arrebatarte tu territorio o tu identidad.
Pero lo cierto es que, primero, la libre movilidad es un derecho humano. Y segundo, existen muchos motivos —políticos, personales y humanitarios— por los cuales una persona decide ponerse en una situación tan difícil como migrar.
El duelo migratorio se vive de formas muy diferentes y no es algo que deje de doler completamente.
Lo que sucede es que aprendemos a vivir con él y a que no controle nuestras vidas. A que no nos limite a crear nuevas amistades, nuevas relaciones o a apreciar la cultura del lugar donde estamos.
Es un proceso muy personal, pero no tenemos que atravesarlo en soledad.
La resiliencia de las personas migrantes es una gran enseñanza para la humanidad.
Sí. Esta presentación se realiza en el contexto del Día de la Mujer gracias a la articulación de feministas nicaragüenses en Bilbao.
Podremos conversar sobre lo que significa ser mujer y ser migrante en estos tiempos.
Estoy muy feliz de llegar por primera vez a Bilbao y de poder cantarle a los nicaragüenses que están acá, así como a personas de cualquier nacionalidad que tengan el corazón abierto para escuchar estas canciones.
En enero me presenté en Granada como parte de una gira que estoy realizando llamada “De todos lados un poco”. Fue un concierto en La Tertulia, un café cultural muy hermoso.
Me impactó muchísimo porque el lugar estaba lleno. Fue muy emocionante verme rodeada de tantas personas, hablar sobre Nicaragua, contar nuestra historia y cantar mis canciones.
Llevo apenas cuatro meses en España. Mi prioridad ahora es construir estructura, sentir que tengo una casa y desarrollar poco a poco mi arraigo.
Quiero seguir formándome como artista. España ofrece muchas oportunidades para eso. También me gustaría diversificar mi trabajo artístico, por ejemplo produciendo a otros artistas.
Mi sueño es poder vivir plenamente de mi música y también de mi vocación como terapeuta. Seguir creciendo como artista, compartir sobre Nicaragua y llevar un mensaje de esperanza a muchos lugares».
Mientras construye su vida en España, Ceshia Ubau continúa llevando su música y su historia a distintos escenarios. Sus canciones, atravesadas por la migración, la memoria y la identidad, buscan abrir conversaciones sobre lo que significa dejar el país propio y empezar de nuevo.
El 6 de marzo presentará en Bilbao el concierto “Voces que cruzan fronteras”, un espacio de encuentro con la diáspora nicaragüense y con quienes quieran escuchar historias que, como las de miles de personas migrantes, siguen buscando lugar entre fronteras, canciones y nuevas raíces.
Periodista Feminista
Fundadora y directora de www.lalupa.press
Fundadora y presidenta del Movimiento de Mujeres Migrantes (España)
Fundadora y activista en @elblogdetumadre
