La agresión física sufrida durante un ataque de grupos “paramilitares sandinistas” obligó a una periodista nicaragüense a cerrar su plataforma informativa y evaluar el exilio. La agresión ocurrió a inicios del año 2025 y como consecuencia de estas amenazas, su “equipo de trabajo tuvo que exiliarse y la periodista evaluó la posibilidad de abandonar el país para proteger su integridad física y la de su familia”. 

Esta es apenas una de las situaciones de violencia documentadas en el informe anual 2025 de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), titulado Represión adaptativa y control digital: nuevos mecanismos de ataque contra la prensa independiente en Nicaragua (2025)

El caso, que incluye hostigamiento persistente y amenazas de grupos afines al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, evidencia cómo la represión contra la prensa tiene impactos diferenciados en las mujeres, obligándolas no solo a silenciar su trabajo, sino a priorizar su seguridad y la de sus familias.

Incremento de la violencia contra la prensa independiente

Durante el año 2025, la FLED documentó 115 violaciones a la libertad de prensa, lo que confirma la “continuidad de un patrón sistemático de agresiones contra periodistas y medios de comunicación independientes”, según el informe.

Según los datos recopilados, las agresiones verbales, escritas y digitales fueron las más frecuentes, con 85 casos, equivalentes al 74% del total. Le siguen el discurso estigmatizante, con 15 registros, y las violencias mediante el uso de tecnología digital, con 8 casos. 

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Por otro lado, el informe documenta una agresión física, una detención arbitraria, tres casos de desplazamiento forzado y dos episodios de uso abusivo del poder estatal.  

En comparación con 2024, cuando se registraron 81 casos, es evidente un incremento de 41.9%, que ocurrió —subraya el documento—, en un contexto “marcado por la reducción significativa de periodistas dentro del país, lo que refuerza la gravedad de estas cifras”.

Propagandistas del régimen activos

En noviembre de 2025, el régimen orteguista a través de sus medios de propaganda difundió públicamente imágenes de la periodista Fabiola Tercero tras 16 meses en condición de desaparición, luego de que su vivienda fue allanada por la Policía en julio de 2024. 

Las periodistas Jennifer Ortiz, directora de Nicaragua Investiga, y Lucía Pineda, de 100% Noticias, fueron objeto del “discurso de odio” promovido por los propagandistas de Moisés Absalón Pastora, Stalin Vladimir Centeno, Mario Zúniga y Enrique Quiñones, quienes de lo hicieron de manera recurrente.  

“Estas agresiones se caracterizaron por el uso de lenguaje grosero, vulgar y abiertamente descalificador, recurriendo de forma reiterada a insultos,  descalificaciones personales, acusaciones sin sustento y referencias degradante”, señaló la FLED. 

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Según el documento, las agresiones contra mujeres periodistas suelen incluir ir “cargados de insultos, odio y amenazas”.  “Este tipo de discurso se aleja por completo de cualquier género periodístico”, advierte la organización que documenta los casos de violaciones a la libertad de prensa en Nicaragua. 

Actores estatales principales agresores 

El informe también identifica 125 “agresores identificados”, de los cuales el 44% corresponde a actores estatales, con 55 casos, lo que confirma el papel central del Estado en las agresiones contra periodistas y medios.

A estos se suman 41 agresiones atribuidas a actores paraestatales, mientras que 24 casos fueron cometidos por actores no estatales. 

En cinco situaciones, que representan el 4%, no fue posible identificar al agresor. Los datos reflejan que la mayoría de las violaciones tienen algún grado de responsabilidad estatal directa o indirecta, según el registro presentado.

Durante 2025, al menos 26 periodistas nicaragüenses se vieron obligados a abandonar el país para proteger su vida e integridad. En al menos cuatro de estos casos, la Dirección General de Migración y Extranjería negó el ingreso al país a periodistas que regresaban de viajes al exterior, dejándolos en condición de apatridia de facto. 

Con estos nuevos desplazamientos, la cifra acumulada de periodistas nicaragüenses en el exilio asciende a 309 personas, entre directores, redactores, editores, fotógrafos y otros trabajadores de medios de comunicación.

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La Lupa Nicaragua