“Mi mamá es una verdadera guerrera, con carácter fuerte y una convicción firme”, expresa con orgullo Sherly Sánchez García, al referirse a la presa política María Esperanza Sánchez de 52 años de edad. Lo joven relata el cambio radical en la vida de su familia, desde hace un año y 9 meses que su progenitora fue encarcelada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

De las 11 mujeres prisioneras de conciencia en Nicaragua, María Esperanza es la que lleva más tiempo privada de su libertad, 624 días contados con exactitud hasta este 15 de octubre 2021. Este período también ha sido muy difícil para Sherly; su hermano mellizo de 25 años, la hija mayor de 37 años y las nietas de 17 y seis años.

Las afectaciones van desde emocional, hasta económicas. La pareja de mellizo se vieron obligados a interrumpir su formación y culminación de estudios profesionales, afín de buscar una fuente de ingreso para costear los gastos de su mamá y los del hogar, que antes eran asumidos por su progenitora.

Esta madre que sus hijos describen como una mujer abnegada, se destacó como activista en el Movimiento Civico 19 de Abril en su departamento de Matagalpa, además participaba en la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB). El aparato judicial del régimen como parte de una estrategia de Estado, la condenó a 10 años de prisión por el supuesto delito de portación de armas y municiones, transporte de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas.

Las nietas de una presa política

La niña y su hermana adolescente han pensado en no asistir a sus próximas promociones de tercer nivel y de quinto año, respectivamente, porque desde ya extrañan la presencia de “la masha”, como le dicen de cariño.

“Mis sobrinas quieren ver a su masha en la promoción, en sus cumpleaños. Bastante duro nos ha pegado (su ausencia)”, expresa la hija de la rea de conciencia. La nieta de menos edad la llevan a las visitas en el penal, “siempre regresa llorando”, la niña dice que “se quiere traer a su abuela de regreso”. Doña Esperanza también queda llorando. “Ya me quiero ir con ustedes”, les ha expresado.

Cumpleaños, día de las madres y navidad

Cada fecha especial es difícil por la ausencia de la mamá y abuela, respectivamente. “Llevamos dos días de las madres sin ella. Los 3 hijos hemos pasado 2 cumpleaños sin ella, igual las nietas. Llevamos 2 navidades, porque mi mamá se había ido de Matagalpa desde antes del 24 de diciembre del 2019 (por el asedio)”. 

La joven además, menciona que Esperanza también es extrañada por sus hermanas, hermanos y sobrinos, con quienes mantenía una relación fraternal.

Impacto en la salud familiar

Como consecuencia de la privación de libertad de su madre, Sherly presenta crisis de gastritis, “no porque no coma, me dijeron que era estrés. Me pongo ansiosa, me dan esas crísis pero hay he estado controlando un poco”, menciona la joven.

El impacto en la salud alcanza a hermanos y hermanas de la prisionera política que han estado pendiente de ella, han presentados más problemas de salud por estrés. En algunos casos les ha ocasionado la pérdida de sus empleos.

Batalla por sobrevivencia

La mamá tiene programada dos visitas al mes en el penal, su familia no falla aunque les cueste reunir cada 15 días, entre 2000 y 2500 córdobas, un gasto que se les duplica en el mes.

Por la distancia desde Matagalpa hasta Tipitapa municipio de Managua, solo en el pasaje gastan aproximadamente 1000 córdobas por las 2 personas que siempre viajan, más la compra de alimentos crudos y alimentos preparados, así como de medicamentos.

“A como podemos siempre la vamos a ver. Mi hermano gracias a Dios, trabajando en una tienda. Yo en lo que me salga, busco como vender ropa usada, a veces papelería, lo que salga que me genere ingreso”, menciona la hija de Sánchez, y reconoce que cuando han tenido más dificultad de reunir el dinero, resuelven con el apoyo de familiares y amigos cercanos.

“A veces se nos hace bien difícil reunir el dinero, se nos hace entre 4 mil a 5 mil córdobas mensuales. A veces tenemos a veces no.  A veces le llevamos poquito (alimento), pero siempre vamos porque ella dice que lo más importante es vernos. Ella se desanima si nosotros no vamos a la visita”, expresó Sánchez.

Gastos por enfermedades

A la progenitora le garantizan la compra de medicamentos para el corazón, presión arterial, asma, circulación, trombosis, estómago y colum. “Mi mamá por meses pierde peso, y por meses se inflama, porque padece de colum, a veces hay alimentos que le caen mal y se inflama totalmente. Derrepente se baja totalmente (de peso), es por el mismo estrés”, comenta Sánchez.

En el mes de septiembre, mencionó que su mamá presentó síntomas asociados al Covid-19, como es fiebre, dolor de cuerpo, dolor de cabeza, se le bajó el nivel de oxígeno a 85, por lo que recibió atención médica en el penal de Tipitapa. En la última visita correspondiente a octubre, ya la encontraron mejor de salud.

Dependían económicamente de su progenitora

“Mi mamá era la cabeza del hogar. En el caso de mi hermano y yo, dependíamos totalmente de ella. Un cambio de no tener responsabilidades a tener responsabilidades. Ahora nos toca hacernos cargo de los gastos de ella, de los gastos de la casa, de los gastos de la comida”, menciona Sherly reconociendo el “impacto grande” que les ha ocasionado en “lo psicológico y en lo económico”.

El encarcelamiento de Esperanza Sánchez, también afecto el desarrollo profesional de los gemelos. Sherly no ha podido titularse como ingeniera agropecuaria, y su mellizo dejó de estudiar en su tercer año de la misma carrera. “En mi caso por el dinero del título, claramente no iba a poder ahorrar teniendo el gasto de mi mamá, y mi hermano igual porque mi mamá le costeaba la carrera”.

Siempre acompañaban a la mamá

Esperanza Sánchez trabajaba para una financiera en Matagalpa, “nos acompañábamos en todo momento. Ella salía a cobrar a ofrecer créditos. Siempre ha sido como ejecutiva de venta, a veces nosotros íbamos con ella y la ayudábamos”, recuerda con nostalgia, la hija de la prisionera opositora al régimen Ortega-Murillo.

Sherly considera que “el distanciamiento familiar”, es lo más difícil que les ha tocado vivir tanto para su mamá como para su mellizo, la hermana mayor, y las nietas. Además de las adversidades económicas, la hija cuenta que le duele mucho que su madre sufre maltrato psicológico por parte de reas comunes.

Hay días “que pegan más duro”, y le provoca decaimiento en su estado de ánimo y se deprime, pero confiesa que delante de su mamá no lo puede demostrar “porque la idea es darle ánimo a ella”. Reconoce que recurre a la oración, “lo único que me da fortaleza es Dios”, sostiene.

Triste por encarcelamiento de lideres

Las detenciones de aspirantes a la presidencia de Nicaragua, así como de hombres y mujeres lideresas en el contexto electoral, ha causado desanimo en Sánchez, según comenta su hija.

“Le impresionó bastante la detención porque tal vez la esperanza de ella y de mucho, es que los líderes opositores lograran un cambio, al ver que los detuvieron a todos, se les cae el ánimo. Se mira que las cosas se ponen cada vez más fea. Siempre que llegamos a la visita tratamos de darle ánimo, tenemos que seguir confiando en Dios”, expresa Sherly.

Los familiares de presos políticos con más tiempo, no han tenido contacto con el nuevo grupo que representa a los 37 que se encuentran en las celdas de Auxilio Judicial Nacional, mejor conocido como el nuevo Chipote.

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