Durante los primeros ocho meses del año se han registrado 54 denuncias de desapariciones de niñas y adolescentes, alerta Olga Moncada, defensora de derechos humanos e integrante de la Red de Mujeres del Norte Ana Lucila. No obstante, admite que hay un subregistro porque no todas las familias denuncian.

“No está bien decir que solo hay 54 niñas desaparecidas porque hay familias que no denuncian cuando sus hijas desaparecen, y cuando aparecen están embarazadas o con un bebé”, explica.

Moncada indica que los casos han aumentado considerablemente desde enero, pero no se sabe la cantidad real, ya que no hay un registro oficial de las autoridades policiales.

Posibles redes de trata

La defensora explica que las desapariciones se tratan de secuestros, de los cuales al menos el 80% son por probables redes de trata de personas.

“Nicaragua no es un país seguro. Los secuestros están a la orden del día. En Madriz, Chinandega y Nueva Segovia es peor. Ahí las niñas están más expuestas porque están cerca de la Aduana y la zona fronteriza con Honduras. Ahí es donde ha habido más desapariciones”, expresa.

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Además de esos departamentos, la Red de Mujeres del Norte ha registrado desapariciones en Managua, Matagalpa y Estelí. Y las edades más comunes de las niñas y adolescentes son entre los 13 y 16 años.

“En el Cuá, Matagalpa tenemos una denuncia pública de hace 8 meses de una niña desaparecida y hasta el día de hoy no sabemos nada. La familia está desesperada. Nadie aporta, nadie la ha visto, pero nosotras seguimos circulando su foto. Es preocupante y estamos atentas a cualquier indicio, porque tampoco queremos más femicidios”, manifiesta.

Policía en silencio

Moncada explica que a pesar de que las denuncias por desapariciones han aumentado considerablemente, el accionar de la Policía no ha cambiado. Las respuestas de las autoridades son “espere 72 horas”, “la niña seguro se fue con el novio” o “la niña seguro se escapó”.

Esto dificulta la aparición de las menores, dado que las mamás tienen que buscar a sus hijas sin ayuda alguna y con sus propios recursos, los cuales en su mayoría son escasos.

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“La Policía toma la denuncia cuando quiere porque hay momentos en que les dicen a las madres que se esperen 72 horas y que luego regresen. Una madre no va a esperar las 72 horas. Lamentablemente cuando una niña desaparece quien la busca es la madre, quien pone la denuncia es la madre y quien se desespera es la madre”, apunta.

Además de la poca cooperación de la institución policial, los juzgamientos de las personas de las comunidades e incluso de la propia familia, retardan la búsqueda de las niñas, ya que la gente las culpa de sus propios secuestros, añade la activista. Este mismo motivo, hace que las niñas no regresen a sus casas cuando son liberadas, por miedo a ser revictimizadas.

Moncada explica que la Red les ofrece acompañamiento psicológico, pero no todas acceden debido al estigma.

Aumento de inseguridad ciudadana

La defensora indica que el incremento de estos secuestros se puede deber a la liberación masiva de presos, de los cuales muchos tienen condenas por delitos sexuales, aseguran organizaciones de mujeres.

La última liberación masiva fue el pasado 20 de agosto, cuando el Ministerio de Gobernación notificó que 900 personas privadas de su libertad fueron beneficiadas con el régimen de convivencia familiar, sumando a 1,700 en todo el 2021.

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