“¡Qué me estás matando!”, gritó Eugenia Mercedes antes de morir; sus restos serán repatriados a Chinandega


Los vecinos de Eugenia Mercedes Guevara Carrión, la nicaragüense víctima de la violencia machista en España, todavía no salen de su asombro por el atroz crimen. Mientras el barrio intenta asimilar los acontecimientos ocurridos el pasado 4 de noviembre, el Ayuntamiento de Zaragoza inició las gestiones para repatriar su cuerpo a su natal Chinandega de donde era originaria.
“Estoy impactado todavía, estoy en shock (…) Todo el barrio está conmocionado, esto puede pasar en cualquier sitio, hoy ha pasado aquí”, dice todavía conmovido Alejandro Bagués, el testigo principal del femicidio que conmocionó a los habitantes de la calle Privilegio de la Unión de Zaragoza.
“¡Qué me estás matando!”, “¡qué me desangro!”, “¡socorro!”, “¡auxilio!”, escuchó Alejandro, tras ser alertado de que algo ocurría al interior del domicilio que ocupaba Eugenia Mercedes, de 49 años.
“Me he liado a porrazos con la puerta, a puñetazos, a patadas… No había manera de abrirla”, relató Alejandro en declaraciones a El Periódico de Aragón.
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Cuando por fin apareció la Policía lograron tumbar la puerta y lo que vio fue desgarrador. “La mujer estaba fallecida y en un charco de sangre enorme (…) Han encontrado a este individuo con una botella de amoniaco que quería suicidarse”, dijo Alejandro.
Eugenia Mercedes dejó su natal Chinandega y llegó a España hace 19 años en busca de una mejor vida.
La nicaragüense convivía con Abel Martínez, de 62 años, una persona “muy posesiva” que la mantenía controlada.

“Él llevaba viviendo aquí unos tres años. Era una persona muy posesiva (…) Yo sé por la mujer que en muchas ocasiones ha salido corriendo de la casa, se ha escondido en casa de alguna vecina, la he visto llorando por la calle, en una parada de autobús temblando (…) Este señor llevaba a su mujer a trabajar, la recogía del trabajo, no le dejaba hablar con nadie en la calle”, relató Alejandro.
Martínez tras acuchillar a Eugenia Mercedes intentó suicidarse ingiriendo amoníaco.
“Mi reacción —agregó Alejandro—, cuando lo bajaban por las escaleras he saltado encima de él, le he metido dos puñetazos, me he cagado en su puta madre y le he dicho de todo”.
Dos días después del crimen, la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Zaragoza ordenó prisión provisional para Abel Martínez. Sin embargo, será trasladado al centro penitenciario de Zuera una vez que reciba el alta médica.
“Nadie tiene el derecho a quitarle la vida a otra persona, solo le deseó que no vuelva a ver la luz del día”, declaró su hija desde Estados Unidos.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Zaragoza inició las gestiones para repatriar a Nicaragua el cuerpo de Eugenia Mercedes.
Desde las oficinas del Ayuntamiento se está en contacto con su familia y el colectivo nicaragüense a los que ha mostrado su disposición de ayudarles con la tramitación y asumir los gastos de su repatriación.
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Quienes conocieron a la nicaragüense la describen como una mujer de muy buenas costumbres.
“Cuando nos enteramos fue un mazazo y desde entonces el ambiente en la plantilla se percibe triste”, reconoció Joaquín Navarro, gerente del popular bar de Zaragoza donde laboraba Eugenia Mercedes.
