La política de secretismo impuesta por el régimen de Daniel Ortega ante la pandemia de COVID-19 y la falta de transparencia que caracteriza al Ministerio de Salud (Minsa), pasará  factura a los nicaragüenses, afirman especialistas.

Para varios médicos llegará el momento en que el Minsa no podrá continuar ocultando los casos a su conveniencia.

“Ya estamos nosotros en la transmisión comunitaria, ya estamos viendo ahorita, tal vez no de fuentes oficiales, pero extraoficiales,  que los hospitales públicos, caso específico el Alemán (Nicaragüense) ya está topada su terapia intensiva y una serie de informes que se han estado ventilando de casos que se han estado manifestando a lo largo y ancho de todo el territorio”, dijo el doctor Javier Núñez, vicepresidente de la Unidad Médica Nicaragüense.

Nicaragua cumplió más de cinco semanas desde que la vocera del régimen, Rosario Murillo, reveló el primer caso lo que supone que puede haber un avance del virus, que se puede agravar en días cuando se entre a una fase de mayor contagio.

Según Núñez, la única salvedad es que el país no ha entrado a una fase “critica”, pero se está encaminando a esa etapa donde puede haber un repunte de casos, alertó el especialista.

“Van a haber cantidades de personas contagiadas que van a demandar atención crítica de los hospitales y nos vamos a ver simple y sencillamente sobresaturados y eso qué significa, que no le vamos a poder dar atención a toda esa gente”, agregó Núñez.

El vicepresidente de la Unidad Médica Nicaragüense señala que una inmensa cantidad de casos de COVID-19 podría hacer colapsar el sistema de salud de Nicaragua, que de por sí, es “extremadamente débil”.

“No hemos tomado todas las recomendaciones que ha dado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y eso nos encamina a una catástrofe sanitaria, por la falta de transparencia en la comunicación que es vital para que las personas tomen las recomendaciones, que lo están haciendo, pero no existe el ente regulador que esté orientando a la población”, añadió el especialista.

OCULTANDO CASOS

En una comparecencia que duró menos del minuto, el Minsa informó este lunes que el país sigue con tres casos activos de COVID-19, pero el secretario general, Carlos Sáenz no detalló el estado de los pacientes, ni reveló la cantidad de casos sospechosos como lo hizo hasta este fin de semana.

El nuevo informe solo indica «casos activos: tres; personas contacto en seguimiento: toda persona que lo amerite; no tenemos transmisión local comunitaria».

El independiente Observatorio Ciudadano elevó a 316 la cifra de contagiados por el virus en su último informe. El Minsa ha confirmado únicamente a 13 personas, de las cuales siete se han recuperado, tres fallecieron y tres casos permanecen activos.

En su más reciente comparecencia, el secretario general del Minsa señaló que «toda persona que lo amérite» pasará a ser un caso en seguimiento. Finalmente, el funcionario señaló que en Nicaragua no hay «transmisión local comunitaria».

 

La pediatra epidemióloga, María Jesús Largaespada, del Comité Científico Multidisciplinario, un equipo de especialistas de la salud, señaló que tomando en cuenta los escenarios y proyecciones en los otros países, la cifra de contagios en Nicaragua puede ir en incremento.

“Las proyecciones y los estimados aun considerando el número mínimo de contagios que una persona positiva puede hacer, esas personas fueron contagiadas por alguien y antes de presentar los síntomas y que se les hizo la prueba y que resultaran positivas interactuaron con otras personas y el mundo entero, el virus ha tenido una elevadísima contagiosidad, entonces, es de esperarse que las cifras vayan incrementándose”, dijo la especialista.

Hasta este fin de semana, cuando el Minsa incluía en sus informes que tenía 15 casos sospechosos, la reportada por el Observatorio, en su último reporte es mayor, la fija en 290.

“Si las cifras dicen que (el virus) es muy contagioso es de esperarse que en cualquier momento se incremente. Nuestra posición sigue siendo la misma, es nuestro deber y nuestro derecho utilizar medidas de protección personal y ciudadana, si es posible quedarnos en nuestras casas”, enfatizó Largaespada.

El Observatorio, es integrado por médicos de diferentes especialidades  que monitorean de forma independiente el comportamiento de la pandemia en el país.

La pediatra epidemióloga considera que la curva ascendente que pudiéramos tener en el país, solo se podría reducir siguiendo y tomando en cuenta las recomendaciones de prevención.

“Reducir el riesgo contagiarnos o contagiar, en primer lugar el distanciamiento social, y como sabemos que el distanciamiento físico es difícil de alcanzar, entonces, al salir debemos proteger nuestra boca, ojos y nariz con el uso adecuado de una mascarilla adecuada, pero no confiar en la falsa sensación que te da el estar usando una mascarilla, no tocarse los ojos, nariz y boca”, dijo la especialista.

Foto principal: Oscar Navarrete

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