Kalúa Salazar, jefa de prensa de radio La Costeñísima en Bluefields se convirtió en la primera periodista en ser declarada culpable por el delito de calumnias, en una nueva ola de represión del régimen en contra del periodismo independiente de Nicaragua.

La joven comunicadora, que calificó el fallo del juez como “injusto”, advirtió que su caso y el de otros cuatro periodistas que son judicializados es una muestra de la forma en que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo está “criminalizando el periodismo independiente”.

Después de brindar declaraciones junto a su abogado defensor, Salazar se desmoronó por un instante y abrazó a sus colegas que la acompañaron en las afueras del juzgado donde permaneció también la Policía Sandinista.

La periodista Ileana Lacayo denunció que el caso de Salazar es un ejemplo vivo de la “violencia sistemática” de la maquinaria del régimen en contra de hombres y mujeres de prensa.

“Kalúa tiene apenas 26 años y le ha tocado enfrentar muchas cosas fuertes, no solo el asedio, sino también la criminalización en contra del equipo La Costeñísima, el asedio que tiene la radio y los miembros de su equipo y ahora este veredicto de culpabilidad”, mencionó la periodista Lacayo.

La Fundación Violeta Barrios de Chamorro rechazó la declaración de culpabilidad en contra de la comunicadora.

La organización expresó que este es «un nuevo método represivo que intenta silenciar la labor informativa del periodismo independiente en Nicaragua.

Sentencia a pagar días multas

El abogado Boanerge Fornos, defensor de la periodista, argumentó que durante el juicio la parte acusadora “no demostró los hechos que querellaban y tampoco demostró que se haya cometido un hecho delictivo”.

Fornos explicó que en este caso lo que se sanciona es el “pago de días multas”. De acuerdo a lo que establece la ley, la defensa solicitó la pena mínima correspondiente a 120 días multas.

“Como defensa solicitamos la pena mínima de 120 días multas, se tasa sobre los ingresos diarios de la persona, generalmente sobre un tercio de los ingresos y atendiendo las necesidades que tienen las personas y si no se puede pagar de un solo, se puede hacer en cuotas y también se le pidió eso al juez”, mencionó Fornos.

Lacayo dijo a La Lupa que entre el gremio periodístico ya se empieza hablar la forma de colaborar con el pago de la multa, según la pena que le impondrá el judicial.

“Esa es una forma de resistir y solidaridad del gremio y las personas, la gente está diciendo hagamos un hablatón, una recolecta pública para recoger (el dinero) lo que le impongan y esto ha sido un proceso viciado y conducido ya sabemos por quiénes”, dijo Lacayo.

Casos pendientes

En Nicaragua, al menos cinco periodistas independientes han sido sometidos a la justicia acusados de difundir lo que el régimen llama “noticias falsas”.

Salazar, la primera en recibir un fallo de culpabilidad, fue acusada el pasado 11 de agosto por 3 colaboradoras de la alcaldía de El Rama en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur identificadas como Julia Elena Zeledón Siu, Shamia del Socorro Ruíz y Cinia Griselda Centeno.

Días antes, el 6 de agosto, el periodista Jacksell Herrera de la plataforma Nicaragua News NN, denunció una campaña de asedio y amenazas en su contra por divulgar que la entrega de un bono escolar se hizo de forma “politizada”.

Ese mismo mes, el 14 de agosto, el director de la plataforma digital Boletín Ecológico, David Quintana advirtió públicamente de una acusación en su contra por el mismo delito de injurias y calumnias que presentó Nelson Oporta, excamarógrafo del medio oficialista canal 8, y su esposa, Junieth Dávila.

Por otro lado, los periodistas William Aragón y Elsa Espinoza, ambos miembros de la organización de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) enfrentan procesos similares.

Siguen resistiendo

Salazar mencionó que la acción del régimen no la amedrenta y que por el contrario seguirá llevando la información en esa zona del país.

“Si llega otro ciudadano a hacer su denuncia pública a La Costeñísima, nosotros lo vamos a aceptar (…) Pudimos notar que ellos mencionan que hubo odio de mi parte al divulgar la información, no sé por qué mencionan que hubo odio cuando nosotros lo único que hacemos es pasar una entrevista”, dijo.

Lacayo, quien acompañó a Salazar en cobertura y solidaridad, expresó que estas acciones por el contrario los hacen “más fuertes”.

Se ve el desequilibrio de un sistema opresor, violento, dictatorial en contra de una joven periodista. El acoso hacia periodistas, sobre todo a radio La Costeñísima ha sido perenne (…) Esto nos hace más fuertes, a seguir cuidándonos y seguir protegiéndonos en grupo y resistiendo todas las embestidas”, puntualizó Lacayo.

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