Nathalia Martínez se convirtió, este miércoles, en la primera nicaragüense a la que Holanda le otorgó asilo político con estancia legal en el país, a una solicitud que realizó en agosto de 2018, dos meses después de salir huyendo de la represión que se vive en Nicaragua.

Para el 18 de abril de 2018, Martínez aún era estudiante de Arquitectura de una de las universidades públicas que se levantó contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murilo por lo que se unió a las protestas contra las reformas al seguro social.

“Estuve involucrada desde el 18 de abril en las protestas. Era preciso levantarse ante la tiranía del régimen y la reforma del INSS nos afectaba a todos. ¿Sino protestábamos nosotros, quién más lo haría? Entonces, no tuvimos miedo y alzamos nuestra voz, pero nunca pesamos que nos mandarían a asesinar”, recuerda.

Su participación en la denominada rebelión cívica provocó que fuera expulsada de la universidad, y se convirtiera en víctima de asedio constante por parte de la Policía Orteguista y sus paramilitares.

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“Según la policía yo era terrorista, fomentaba el crimen y era una activista peligrosa. La policía llegó a la casa de mis padres a buscarme, y empezaron asediar la casa y me persiguieron por todos lados. Fue un asedio sistemático, me tenían completamente vigilada y por eso estuve hasta en tres casas de seguridad en los que no tenía contacto con nadie”, explica.

Las graves amenazas la obligaron a salir de Nicaragua, y colocar un océano de por medio para salvaguardar su vida. Cuenta, que su plan inicial nunca fue quedarse en Holanda, porque pensaba regresar pronto al país, sin embargo al cumplir el mes, su madre le aconsejó no regresar. Fue cuando entonces solicitó el asilo.

EL PROCESO DE SOLICITAR ASILO

El 17 de junio de 2018 llegó a Holanda, y el 15 de agosto inició la solicitud de asilo. Luego de 15 meses de estar en diferentes refugios en este país europeo, Martínez explica que el proceso, mientras se espera una resolución del gobierno, es lento y difícil, además te enfrentarse a la soledad en un país ajeno con una cultura y clima completamente diferente.

“Para entrar en este proceso debe estar psicológicamente preparado y consciente que si te dan el asilo no podrás regresar a tu país por lo menos por cinco años y no ver a mi familia. Los primeros días fueron un shock y darte cuenta que hay otras personas que están pasando lo mismo que vos, y quizás en otros casos peor que tu situación. También te invade la inseguridad de pensar que si no te dan el asilo, debes regresar y te pueden matar en Nicaragua”, admite.

Luego de haber pernoctado en cinco centros para refugiados en Holanda, finalmente su caso a resultado favorable, y las autoridades correspondientes de migración de este país le han otorgado la estadía legal.

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“Mis padres están más tranquilos ahora que saben que me puedo quedar segura en Holanda. Es una esperanza para mí y mi gente que me otorgaran el asilo, definitivamente me siento tranquila de estar fuera de peligro”, asegura.

Desde abril de 2018, Holanda ha recibido 55 solicitudes de asilo de nicaragüenses, entre ellos, familias con menores de edad que esperan el proceso en centros de refugios para migrantes.

Sobre la posibilidad de regresar a Nicaragua, Nathalia considera que la crisis en el país no está pronta a resolverse y que por el momento no puede retornar, por lo menos a corto plazo.

“Regresar a Nicaragua es algo que me encantaría hacer, pero se que esta no es una crisis que va a terminar pronto. Tenemos todavía una operación muy delicada que manejar, que es volver a reconstruir Nicaragua y para eso necesito prepararme que es lo que quiero hacer aquí”, afirma.

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